L’alcalde d’Alberic reclama més agents de la Guàrdia Civil per combatre l’onada de robatoris

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El Ayuntamiento de Alberic exige a las administraciones superiores, simbolizadas en el Gobierno de España y la Generalitat Valenciana, un mayor control y seguridad en las calles de la localidad y las urbanizaciones, ante la oleada de incidencias acaecidas en las últimas semanas y que han levantado cierta alarma entre la población local.

El alcalde de la localidad, Toño Carratalá, se reunió recientemente en una junta de seguridad especial organizada por los sucesos con el subdelegado de Gobierno, Luis Felipe Martínez; además de con otros representantes de las fuerzas policiales con competencias en la localidad, para mostrarles su malestar por la situación y exigir una mayor implicación en las calles para disuadir a los delincuentes.

Según manifestó el alcalde “la sintonía fue magnífica pero ahora se tiene que traducir en acciones que la ciudadanía pueda ver y comprobar”. El Ayuntamiento de Alberic ha aumentado la presencia de su Policía Local por las calles de la localidad, pero reclama la coordinación de las diferentes administraciones para poder contar con una cobertura “más sólida que aumente la presencia de agentes durante todas las horas del día y la noche”.

La asociación de vecinos de la urbanización de San Cristóbal, a través de su presidente, Juan Vergara, también se reunió con el alcalde alberiquense para trasladarle su descontento y para aunar esfuerzos en la exigencia hacia administraciones superiores con mayor capacidad de acción.

El primero edil de Alberic además también trasladó a las autoridades la necesidad de actuar contra el consumo descontrolado de cloretilo (un potente anestésico de uso deportivo), que está siendo utilizado como estupefaciente en las noches de fiesta, por lo que se exige una inminente regulación por parte del Gobierno de España para que sea absolutamente imprescindible contar con prescripción médica para su acceso y se prohíba su venta a través de Internet.  Los jóvenes inhalan la sustancia acumulada en un aerosol tras rociar una prenda de ropa y sufren alteraciones de comportamiento, relacionadas con la euforia o el aumento de agresividad. Una niña de Montroi entró en coma por culpa de este tipo de prácticas.