Les estacions i les plantes de la Murta / Salvador Iñigo

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Fraximus ornus

El paso de las estaciones en las montañas de Alzira

 

En la naturaleza hay una gran variedad de plantas que florecen según la época del año en la que nos encontremos. Es evidente que la benignidad del tiempo en primavera es el mejor momento para disfrutar de la diversidad y del colorido de la vegetación. Pero, también es conveniente señalar, que según la orientación del lugar donde nos hallemos, el tipo de vegetación varia, en función de las horas del sol, de la pluviometría y de las características edafológicas del terreno.

En primer lugar deberíamos comprender que las Estaciones son los periodos del año en la que las condiciones climáticas imperantes se mantienen dentro de un cierto rango, en una determinada región. Estos periodos son cuatro y duran aproximadamente tres meses y se denominan: primavera, verano, otoño e invierno.

“Las Estaciones se deben a la inclinación del eje de giro de la Tierra respecto al plano de su órbita respecto al Sol, que hace que algunas regiones reciban distinta cantidad de luz solar según la época del año, debido a la duración del día y con distinta intensidad según la inclinación del Sol sobre el horizonte (ya que la luz debe atravesar más o menos atmósfera).”

Una muestra representativa y donde podemos ver con mayor claridad el paso de las Estaciones, es sin duda, el valle de la Murta, donde en una, relativamente pequeña porción de terreno, se puede observar la evolución de la vegetación en el transcurso del año.

La floración de las plantas no se rige por el calendario, si no, por las temperaturas y la pluviometría del lugar. Por lo que, podemos observar algunas plantas en flor fuera del periodo en que normalmente florecen. La mayor parte de las plantas, florecen en primavera, porque la pluviometría y el sol, permiten a las plantas un desarrollo óptimo, con respecto a otras épocas del año.

La primavera, ofrece un espectáculo extraordinario, la diversidad, colorido y olores de las plantas, le otorgan a nuestras montañas un aspecto maravilloso de vida vegetal.

No debemos olvidar que más del 40% de las medicinas utilizadas se basan en principios activos de algunas de estas plantas y que nuestros antepasados ya las utilizaban para curar o mejorar su salud o entorno.

Una de las primeras plantas en florecer principalmente en los alrededores de la “Font del Pou”, es el “Gamó”, denominada científicamente Asphodelus cerasiferus, planta vigorosa de hasta 1,5 metros de altura, con un ramilletes de flores muy vistosas y hermosas. Esta planta se utilizaba en casos de inflamación de la piel, almorranas y como diurética, así mismo también se obtenía una especie de cola utilizada en carpintería.

El Acanthus mollis, conocido popularmente con el nombre de “Acanto” y que podemos observar en el barranco de la Murta, a su paso por el Monasterio. Es una planta robusta con grandes hojas basales, cuyas propiedades se utilizaban como expectorantes, tónicas, astringentes, anti diarreicas, emolientes y para favorecer la curación de las heridas.

Muchas son las plantas que contribuyen a esta explosión de colorido, de las que podemos nombrar, entre otras muchas, el “fleix”, el “garguller”, utilizado para resolver problemas de infarto o regular la tensión arterial o la preciosa “borratja”, entre otras muchas más, todas ellas con propiedades medicinales.

En verano hay una planta, que a mi entender, destaca en el valle, y que le otorga el nombre al mismo. La Murta, denominada Myrtus communis, coincide la flor con los frutos en el arbusto y sus propiedades son diversas. Tanto Dioscórides, el gran medico y botánico griego del siglo I d. C., como Avicena, el «Galeno» árabe del siglo XI, ya recomendaban esta planta por sus propiedades. Muy indicado en afecciones respiratorias por la acción de su esencia, en forma de infusión, se emplea contra diarreas, gastroenteritis, dispepsia (digestión difícil y laboriosa de carácter crónico) e infecciones urinarias. Aplicado en forma de gárgaras se utiliza contra la inflamación de la mucosa bucal (estomatitis) y faringitis. También se emplea en el flujo vaginal anormal (leucorrea) en forma de lavados. Con las hojas y frutos se prepara un vino aromático-astringente muy agradable al paladar.

En las estaciones de otoño e invierno, aunque florecen pocas plantas, podemos encontrarnos con el “Madroño”, “Garrofer” o el “Durillo”, planta vistosa que localizamos en los primeros metros de la entrada a la finca de la Murta.

No debemos dejar de visitar nuestras montañas en cualquier época del año, porque de seguro se sorprenderán y disfrutaran de la naturaleza. Pero siempre con el respeto que merece cada rincón donde nos encontremos. Recordemos que debemos dejarlo todo tal como estaba si queremos que las personas que vienen detrás se fascinen de la naturaleza al igual que nosotros lo hemos sentido y para que, también, como nosotros la puedan disfrutar.

 

Salva Iñigo Luis

SIL