Empleo, reforma laboral, consumo / Opinió: Salvador Peris

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Estamos asistiendo estos días al debate sobre la modificación de nuestra legislación laboral que está prevista se produzca a corto plazo.

 

Creo que antes de entrar a discutir los aspectos técnicos de la posible reforma habría que hacerse algunas preguntas:

 

¿Porqué contratan las empresas trabajadores?

 

Existe un convencimiento en la sociedad, convenientemente alimentado por una parte importante de los medios de comunicación, académicos y políticos, de que la contratación laboral funciona como un mercado.  De hecho se ha impuesto la denominación de Mercado Laboral.

 

Y, como en todo mercado, la teoría económica al uso establece que funciona la ley de la oferta y la demanda,  el salario (precio) se fija en este mercado en el punto donde se cruzan las curvas de oferta y demanda de trabajadores.  De tal manera que si baja el precio (salario) aumentará la contratación de trabajadores por las empresas y al contrario una subida  hará que se retraiga o que se produzcan despidos.

 

Aceptado esto la creencia general es que la creación de empleo está condicionada por el coste salarial.

 

Como consecuencia de ello los cambios en la legislación laboral de 2010 (PSOE) y la reforma de 2012 (PP) han ido encaminadas a abaratar los costes a las empresas, bajando salarios y facilitando los ajustes de plantilla en aras a conseguir una mayor adaptabilidad al mercado. Hay que tener en cuenta que Europa impulsó, con la política de austeridad, la devaluación interna de los salarios.

 

El problema es que la idea de que bajando el coste de la mano de obra se impulsa la creación de empleo es falsa. Las empresas no contratan a los trabajadores por el coste que representan, contratan porque tienen demanda de sus productos, porque necesitan producir mas.  Es el aumento de pedidos lo que motiva que las empresas contraten mas trabajadores,  y en este caso el coste no es lo mas importante.

 

Si durante estos años se ha creado empleo en España no es gracias a las reformas anteriores, sino porque se ha reactivado el consumo, tanto interior como exterior.  Y esto se puede constatar en cualquier empresa, desde el sector agrícola hasta la hostelería.

 

¿Cual es el sentido pues de las reforma laboral llevadas a cabo hasta ahora?

 

Lo que se ha hecho hasta ahora ha ido encaminado básicamente a reducir el coste de producción de la economía española mediante un abaratamiento de los costes laborales. (Existe una palabra odiosa  que ha tenido mucho éxito, que parece que sirve “para todo” y que trata e explicar esto “competitividad”)

 

Los datos lo demuestran:

 

(en millones de euros)

Años 2000 2018
Remuneración asalariados 316.255 548.166
Renta Nacional Bruta 643.218 1.204.988
% participación 49,17 % 45,49 %

Fuente : I.N.E. Contabilidad Nacional de España.

 

Durante los dieciocho años transcurridos las remuneraciones salariales han visto reducida su participación en la Renta Nacional en un 7,49%.

 

¿Hacia donde vamos?

 

Yo soy muy pesimista en cuanto a que la  reforma que se se pretende realizar.  Mientras no se cambien los conceptos económicos en los que se sustenta la actual política económica.

 

Habría que poner como primer objetivo de la política económica la consecución del pleno empleo, concepto hoy por hoy olvidado. Estableciendo unas relaciones laborales que ofrezcan seguridad a todas las partes. Seguridad a los asalariados para los que se garantice un salario digno y unas garantías en cuanto a que, en el caso de cesar en el trabajo actual, tenga fácil volver a encontrar otro empleo en las mismas condiciones. Y seguridad también para los empleadores que si ven que la demanda de sus productos o servicios se ve disminuida puedan también dar por terminada la relación laboral sin que ello suponga una cuestión traumática para ambas partes, como sucede en la actualidad.

 

Esto quedaría para un próximo artículo.

Salvador Peris / Economista