Terra improductiva i abandonada en Alzira / Opinió: Salvador Peris

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Durante el siglo pasado la agricultura, y en concreto el cultivo de cítricos, supuso para Alzira una gran fuente de riqueza, esto es algo que todos conocemos. El minifundio en el que se desarrollaba su cultivo, casi artesanal, era rentable, la riqueza que generó llegó en mayor o menor medida a la mayor parte de la sociedad Alzireña.

 

La crisis de este modelo empezó a gestarse en el último tercio del pasado siglo, habrá que buscar su origen por un lado en la globalización con el desembarco en los mercados de nuevos países productores y de nuevas alternativas de consumo, otro factor que ha influido es el cambio en los hábitos de consumo: la fruta compite con una gran variedad de alternativas como postre y por último la gran concentración de las empresas dedicadas a la comercialización tanto en origen como en destino hace que los precios en el campo sean el resultante de restar al precio de venta de la fruta al consumidor todos los costes y beneficios incurridos por los distribuidores.

De 6.000 a 2.000€ la hanegada

En la actualidad aquellas parcelas que en los años 80 del siglo pasado tenían un valor de mercado de 6.000 euros (1 millón de pesetas) la hanegada, en la actualidad, 40 años después, a duras penas se podrían vender por 2.000 euros la hanegada.  Si en aquellos años con 4 hanegadas se podía adquirir un buen piso en la actualidad casi no cubriría ni la entrada.

 

La baja rentabilidad  conlleva el abandono de multitud de parcelas, basta dar un paseo por el término municipal para ver la cantidad de campos que tienen una deficiente conservación o directamente están abandonados.  Tan solo parcelas grandes, de varias hectáreas, generalmente en manos de comercios dedicados a la fruta,  siguen siendo rentables porque precisamente incluyen la producción dentro de su actividad comercializadora. Esta labor la podrían haber realizado las cooperativas agrícolas pero la agrupación de parcelas choca con el carácter individual del propietario de las mismas.

 

En Alzira  tenemos la suerte de disponer de abundante agua y un buen clima, si además disponemos de tierra fértil, tenemos una base para generar riqueza. ¿Pero como?.

 

Antes que nada decir que creo que los hábitos de consumo pueden cambiar y pueden cambiarse.  Creo que hay que impulsar el consumo de productos hortofrutícolas de proximidad y de temporada, aunque solo sea porque tienen mayor calidad y garantía de producción.

 

Aquí hará falta la intervención del Ayuntamiento. Primero estableciendo un censo de las tierras abandonadas o susceptibles de cesión por sus propietarios.

Cesión temporal

Después, a través de una oficina de gestión especializada, habría que tratar con los propietarios de estas tierras su cesión temporal a cambio de proceder a su cuidado.  Además como contrapartida suprimir el pago del IBI rústico.  El propietario siempre continuaría siendo dueño de la finca pudiendo venderla o cultivarla al final del periodo de cesión.

 

Esta oficina de gestión podría impulsar la creación de cooperativas de trabajo asociado asesoradas por técnicos especialistas para cultivar productos hortícolas de calidad  que podrían ser además ecológicos.

 

La comercialización se podría realizar, entre otros, en el Mercado de Abastos a través de la cesión de puestos que son propiedad del Ayuntamiento.  Esto serviría para revitalizar dicho mercado, generando mas movimiento de compradores lo que beneficiaría en general a todos los comerciantes allí establecidos.

 

Se trataría en definitiva de poner en producción tierras hoy abandonadas o casi, cuidando el entorno de la población, y al mismo tiempo crear empleo y riqueza para la misma.

Salvador Peris / Economista