Dolores físicos: Razona con ellos / Àngel J. Garcia

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¿La mente podría controlar el dolor físico?

Los seres humanos no somos solamente biología

Poseemos un cerebro que interpreta y adecúa significados a todo aquello que experimentamos. Por esto, todo dolor físico implica a la mente.

Cada persona tenemos un esquema mental respecto al dolor. Cuando se manifiesta, le damos un determinado peso y alcance en nuestra vida; nos formamos expectativas sobre lo que representa, y respondemos de una forma específica al mismo.

Esto condiciona la magnitud del dolor y el umbral de tolerancia.

El umbral de dolor es la capacidad que tenemos los seres humanos para tolerar el dolor físico. Varía de una persona a otra: en diversos estudios se ha demostrado que la sensación de dolor es muy intensa ante estímulos mínimos en algunas personas, mientras que otras, y con el mismo grado de estímulo, la sensación de dolor es casi imperceptible.

Las diferencias individuales en esta variable, dependen en gran medida, de la disposición psicológica de cada persona.

El dolor es un indicador individual y subjetivo que nos señala que algo funciona mal dentro de nuestro organismo.

Llega a tener, según los casos, gran impacto en nuestro bienestar y en nuestra capacidad para manejarnos con los procesos de recuperación y con nuestra vida cotidiana.

Los procesos de la mente se encargan de identificar y evolucionar el dolor físico; de ahí la importancia de entender cómo nuestro cerebro lo percibe y lo analiza.

En el cerebro hay regiones concretas, encargadas de nuestras percepciones de dolor físico. Muchas dolencias están radicadas en los procesos del cerebro que, pueden estar afectados por nuestra actitud y emociones. Por tanto: Prudencia con la afirmación del control de la mente sobre el dolor, pero si nos interesa saber la transcendencia de esta sobre la diversidad de impulsos que pueden ir a favor, o en contra, del padecimiento del dolor.

Popiedades afectivas del dolor físico

McCracken y cols, (2003), en diversos estudios, reflejan que las personas con mayor aceptación del dolor lo refieren menos. También presentan menor sintomatología ansiosa y depresiva.

La aceptación conlleva contacto con experiencias desagradables o dolorosas sin que eso tenga impacto significativo en la conducta. Si evitamos mucho, nos incapacitamos más. Esa no aceptación provoca limitación…

El mundo que nosotros habitamos, la sociedad, en ocasiones promueve estilos de vida inadecuados y sesgados, con eslóganes vacíos, o frases hechas que de tan sencillo planteamiento, resultan ser contagiosas, y al ser comúnmente aceptadas, derivan en chascarrillos del tipo evita el sufrimiento y serás feliz. Pero atención, mucho cuidado con esto, ya que el sufrimiento es intrínseco al ser humano.

Hay que aceptar como normal el sufrir en determinados contextos. No la sumisión de por sí para todo, ni dejar que el catastrofismo nos nuble, ya que este se asocia con una peor evolución del dolor.

Hablamos, como siempre de prudencia, medida y equilibrio, por que el catastrofismo, como la aceptación, son determinantes para pronosticar la evolución del dolor. Son medidas  fundamentales en el procesamiento de este.

La contienda de ambos es clave para el control e influencia de la mente sobre el dolor físico. Nuestra predisposición nos va a llevar de mejor o de peor forma, a través del inevitable camino del dolor.

Algunas estrategias no farmacológicas para tolerar mejor el dolor son:

  1. A) Práctica de respiración profunda. Es la estrategia fundamental y simplemente tiene que ver con inhalar y exhalar profundamente. Acompañamos la inspiración con un mensaje positivo y que la expiración incluya alguna frase para expulsar el dolor físico.
  2. B) Práctica de atención plena. Nos enfocamos en el dolor y a la forma como se produce, sin interpretarlo, ni rechazarlo, sino observarlo.
  3. C) Meditación básica. Piensa en un lugar tranquilo, una imagen…Si aparece la distracción, procura volver a esa imagen.
  4. D) Respuesta de relajación. Esta respuesta debe implementarse en los momentos en que hay dolor y este genera estrés. Intenta hacer una meditación básica (sencilla, como la del anterior punto), con el objetivo de desacelerar el corazón y relajar los músculos.
  5. E) Desarrolla la iniciativa hacia alguna afición relajante y distractora: Caminar, pintar, dibujar, escuchar música…Pequeñas tareas parecidas a estas suelen ser adecuadas.
  6. F) La lectura -siguiendo esta línea- aumenta la capacidad de concentración, de modo que toleramos mejor el dolor. También es un apoyo para el manejo del estrés en las diversas formas de este.

 

Concluyendo…

El contacto con los demás, siempre que estos como bien dice una amiga mía, aporten, es un estímulo positivo. No es bueno vivir en la soledad o retraimiento el dolor, pero tampoco que utilices esos vínculos para hablar solo de tus problemas físicos.

No obstante, si notas que el tema de tu dolor es algo sobre lo que precisas hablar continuamente, una buena elección es la psicoterapia, ya que en ese entorno no saturarás la relación con tus seres queridos. De este modo obtendrás ayuda de un profesional que -según su grado de competencia-, te movilizará hacia un mayor bienestar transcurrido un tiempo, logrando un mejor control y afrontamiento del dolor que padezcas. Experimentarás, con la ayuda y colaboración de ese apoyo externo, la reducción de tus dolencias, y verás como  aumenta la confianza en ti.

No es endurecerse, sino fluir.

Ángel J. García

Graduado en Educación Social y Pedagogía (UNED)

Máster en Neuropsicología Clínica y Neuropatologías (UIA)

Máster en Coaching, Inteligencia Emocional, y Programación Neurolingüística (UEMC)

Técnico Especialista en Psiquiatría (UEMC)

Experto en Inteligencia Emocional y Social,  y en Diagnóstico y Desarrollo de la Alta Capacidad Intelectual (UNED)

angelog24@hotmail.com Móvil: 666403902.

C/ Calderón de la Barca, N.º 12, 2º, 2ª, Alzira (Valencia)

 

Referencias:

-McCracken, L.M., y Eccleston, C. (2003). Coping or acceptance: What to do about chronic pain? Component analysis and a revised assessment method.

https://www.iasp-pain.org/