Darrere les persones rencoroses, què hi ha? / Àngel J. Garcia

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Àngel J. Garcia

El rencor cómo metáfora y sentimiento.

Las personas rencorosas sostienen permanentemente un pedazo de carbón ardiendo. Entre las manos. Sujetan esta metafórica brasa, con la idea de lanzarlo en el momento menos pensado, a todos aquellos que les han ofendido.

Pero sucede que, quienes acaban quemándose no son necesariamente los demás, sino ellos mismos porque, son los que han estado aguantando durante un largo espacio de tiempo, todo ese fuego; que no es otra cosa que fuente de rabia, odio y malestar.

Así, cabe decir que más allá de lo que pueda parecer, estamos ante un tipo de sentimiento muy recurrente. Lo experimenta aquella persona que pasa por una situación difícil o por diversas circunstancias que les provocan heridas internas, como por ejemplo quien ha sido lastimado, abandonado o traicionado por su entorno familiar; o quién ha sido engañado en una relación afectiva, o a causa de conflictos laborales, escolares, etc., que han minado la confianza y la seguridad de la persona.

Son reacciones medianamente comprensibles -y según rasgos de personalidad- a diversidad de situaciones padecidas, aunque no son nada saludables desde un punto de vista psicológico.

No son sanas ya que el rencor se caracteriza por un hecho muy nocivo: la cronicidad. Esto viene a ser un proceso que lleva a estados angustiantes que se alargan en el tiempo y que, se dirigen hasta un punto en que interfiere en otros ámbitos de la vida: Cambia el humor, se pierde la confianza en los demás, varían las actitudes, se modifica el trato que prestamos a quienes nos envuelven, etc.  Por tanto, podemos decir que el rencor es como el óxido, puesto que se extiende, y termina debilitando toda estructura, y toda identidad.

Personas rencorosas: perfil psicológico

Las personas rencorosas esconden el peso de un agravio, el dolor de un engaño, una traición, un abandono o una ofensa. En su interior, entienden que este peso se debe proteger de forma lógica por una razón evidente: no desean olvidar nada de lo sucedido y que tanto bajo su punto de vista, les ha dolido. A todo ese daño moral comprimido e interiormente bien recluido y preservado, se le añade esa tristeza que en un instante dado, mutó en rabia y luego, de no solucionarlo, en odio.

Todo este tejido psicológico precisa de un último componente: el deseo de venganza. No en sentido directo para no verse descubiertos, sino en forma de deseo para que, de algún modo, le sea devuelta a esa persona que nos hizo daño, con una moneda similar, el mismo sufrimiento y en parecidas condiciones.

Las características más fácilmente observables en las personas rencorosas son las siguientes:

1º. Incapacidad para perdonar

Perdonar resulta complicado; lo sabemos. Sin embargo, el perdón es ante todo ese paso que permite cerrar una etapa y recuperar el equilibrio emocional. Señalar que en este tipo de perfil personal, caracterizado por un rencor profundo, además de no querer perdonar, aumenta su propio sufrimiento recordando a diario el peso de la ofensa o daño sufrido. Existe una retroalimentación constante y así una intensificación del sufrimiento.

Estudios como el realizado en la Universidad de Pisa y publicado en la revista Frontiers in Human Neurosciencie,  revelan que el hecho de alimentar el resentimiento abre más la herida emocional. Contrariamente, el acto de perdonar regula un gran número de estructuras neuronales, favorece la calma y reduce el estrés.

2º. Pensamiento dicotómico

Conmigo o contra mí. Las cosas o son blancas o son negras, o me ayudas o me traicionas…Este enfoque conforma una distorsión cognitiva. Provoca gran rigidez de pensamiento, del cual, las personas rencorosas no son conscientes porque están habituadas siempre a los extremos, a posiciones muy polarizadas, donde lamentablemente, sólo establecen enormes y agrias distancias con quienes les rodean.

3º. El orgullo que no deja tregua

El orgullo todo lo invade, lo arrasa, lo transforma; mediatiza la propia experiencia vital. Esta característica, hace que en este tipo de personas estén siempre a la defensiva, y que a la mínima se sientan heridos y altamente dolidos. Entienden casi todo como algo personal e invasivo. No es fácil convivir con personas rencorosas que poseen un alto orgullo.

4º. Incapacidad para atender necesidades emocionales y psicológicas

A todos nos hacer daño. Como es de esperar, tenemos derecho a experimentar sensaciones negativas hacia quien nos lastimó. Sin embargo hay un aspecto que no cabe dentro de la normalidad psicológica: mantener de forma permanente esa rabia, ese recuerdo doloroso y la impronta que le acompaña, el mismo que acaba transformándose en amargura crónica.

¿Cómo acabar con el rencor que nos atenaza y domina?

Tenemos la plena obligación para con nosotros mismos, con las personas que nos quieren y nos rodean, y para con la sociedad de la que formamos parte, de asumir lo ocurrido, aceptarlo, aprender, y avanzar.

 

En otro orden, es muy recomendable que este tipo de perfil trabaje la flexibilidad en su enfoque de pensamiento. Con esta dimensión facilitaremos el que puedan ver las cosas desde nuevas perspectivas.

Conviene, además, ofrecer herramientas para la gestión de la rabia, dimensión esta siempre  habitada por pensamientos distorsionados y por una activación fisiológica poco saludable.

Las personas rencorosas, además, necesitan poner atención en otros aspectos relacionados con la mirada que hacen al pasado. Alimentarse de los recuerdos entorpece la oportunidad de vivir con libertad.

Para concluir, tal y como se suele decir, el rencor es un abismo sin fondo. Nadie merece vivir eternamente en semejante escenario. Aprendamos a construir vías de escape, caminos para liberarnos y respirar con mayor tranquilidad, claridad, paz, y dignidad.

Ángel J. García

 

Graduado en Educación Social y Pedagogía (UNED)

Máster en Neuropsicología Clínica y Neuropatologías (UIA)

Máster en Coaching, Inteligencia Emocional, y Programación Neurolingüística (UEMC)

Experto en Inteligencia Emocional y Social,  y en Diagnóstico y Desarrollo de la Alta Capacidad Intelectual (UNED)

angelog24@hotmail.com Móvil: 666403902.

C/ Calderón de la Barca, N.º 12, 2º, 2ª, Alzira (Valencia).