Manejar los miedos y temores frente al coronavirus / Àngel J. Garcia

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Àngel J. Garcia
El confinamiento a causa del coronavirus, y la presencia masiva de este a todos los niveles informatrivos, ha desmontado nuestra teórica, y añorada ¨normalidad¨, generando las más diversas reacciones de miedo.
Entre otros miedos: a enfermar. a la propia muerte, o la de los seres queridos. Miedo a la inestabilidad económica, o a las personas…Pasados los días, esos miedos fueron dando paso a otras emociones y muchas personas han podido reencontrar un nuevo equilibrio psicológico, que si bien no es el ideal, si les ha permitido adaptarse a las nuevas circunstancias.
Sin embargo, hay quienes se han quedado atrapados en una red que se retroalimenta, y han construido esos miedos, presas de la ansiedad y la angustia.
LA ANSIEDAD: RESPUESTA MÁS COMÚN A ESTA CRISIS
Muchas personas, tras el anuncio de las Fases de la Desescalada, esperaban recuperar la normalidad, pero otras han experimentado ya los efectos secundarios de la pandemia y el confinamiento en casa.
Tras el cambio de vida y a causa del shock provocado por la enfermedad del Coronavirus, contagiados, fallecidos, reinfectados, etc., la ansiedad era la respuesta más común frente a esta situación.
A causa de la ansiedad, y en diversidad de casos, nos hemos encontrado con las fobias, que son trastornos de ansiedad en los que desarrollamos un temor intenso, e irracional, hacia una persona, cosa o situación. Dicho temor genera una respuesta de evitación.
Cuando no las tratamos adecuadamente, algunas fobias llegan a ser muy discapacitantes por dos motivos: provocan un gran malestar, y limitan nuestra vida cotidiana.
Las fobias
Las fobias pueden desarrollarse a partir de un evento traumático. Expuestos a determinada situación desagradable, y que genera un estrés extremo, agudo. Esta experiencia puede quedarse grabada de manera intensa en nuestro cerebro.
También pueden ser el resultado de miedos que han ido sedimentando en nosotros gradualmente y con el paso del tiempo (A fuego lento). El miedo es una respuesta atávica que, cuando no se desactiva racionalmente, acaba en retroalimentación, buscando peligros entre sombras y percibiiendo enemigos donde no los hay.
FOBIAS QUE PUEDEN APARECER DEBIDO AL CORONAVIRUS Y LA CUARENTENA
BIEN SEA DURANTE EL PERIODO DE ALARMA, O EN ESTAS PRIMERAS FASES DE LA DESESCALADA, ALGUNAS PERSONAS HABRÁN PERCIBIDO EN ELLAS, O EN SUS SERES QUERIDOS, ALGUNO DE ESTOS COMPORTAMIENTOS QUE, PASAMOS A DESCRIBIR BREVEMENTE. SEÑALAR QUE CUALQUIERA DE ELLAS TIENEN SOLUCIÓN, SI NOS DEJAMOS ACONSEJAR POR QUIÉN CORRESPONDA, AL TIEMPO QUE NOS DAÑAN MENOS SI NOS LAS RECONOCEMOS. DESTACAMOS ESTAS CUATRO:
1. Agorafobia
La agorafobia es un miedo excesivo e irracional a estar en lugares públicos y poco familiares. Como resultado, la persona termina evitando aquellas situaciones en las que no se siente segura, como estar en medio de la multitud o en una fila en el supermercado.
A algunas personas les resultará difícil cruzar el umbral de su puerta. Después de semanas encerradas en casa, pueden desarrollar la percepción de que el mundo fuera es peligroso, de manera que la seguridad está entre esas cuatro paredes.
En personas más ansiosas, miedosas o inseguras, será algo normal que puedan tener problemas para salir a la calle. Frente a esto hay que actuar con tranquilidad y paciencia, pero con determinación.
2. Antropofobia
Esta fobia se trata de un miedo a las relaciones interpersonales, derivado del temor de que los demás, sean familiares o desconocidos, puedan contagiarle.
Según he observado, esta está en fases iniciales, aunque ya se ha dado en muchos casos, siendo leve de momento, pero es algo bastante generalizado, y estamos viéndolo en diversas conductas y comportamientos.
3. Misofobia
Definida como el miedo patológico a la suciedad, la contaminación y/o los gérmenes.
Que el enemigo contra el cual luchamos y que ha generado tantos contagiados y fallecidos sea invisible, que este pueda sobrevivir a las superficies, que se transmita a través de las gotas respiratorias que viajan por el aire, etc., alimenta la misofobia.
Con la pandemia del Covid-19 hemos noshemos educado en el arte de lavarnos bien las manos, frecuente y meticulosamente, como cirujanos.
Además de ello, hemos aprendido a extremar las medidas de higiene: Sabemos que no podemos tocarnos la cara, usar mascarillas en los espacios cerrados, usar guantes, y demás precauciones. Sin embargo, la repetición constante, puede hacer que algunas personas se obsesionen demasiado, con la higiene.
4. Xenofobia
Temor irracional a extranjeros o a desconocidos. Se asienta en la desconfianza hacia todo aquello que nos resulta ajeno
A inicios de la epidemia, el estigma cayó primero sobre ciudadanos chinos, que comenzaron a ser objeto de comportamientos discriminatorios y ataques directos. Luego se fue extendiendo a las personas de los países más afectados. Ahora incluso entre provincias, y ciudades colindantes que temen que sus vecinos, más afectados por el virus, les contagien. Mención aparte, y fruto del miedo y la insolidaridad, han sido las demostraciones de odio hacia sanitarios y profesionales de supermercados…Afortunadamente, esto ha resultado ser anecdótico, lamentable, y grotesco…
Agrava pues la pandemia, el hecho de que los que “vienen de fuera” pueden empezar a ser vistos como una fuente de infección y amenaza potencial, para las comunidades “limpias”. Esta reacción, es muy peligrosa ya que puede expandirse a nivel social, generando respuestas de grupo cohesionadas, unificadas, simplificadas, y violentas hacia aquellos que sean catalogados como un peligro.
Si estás padeciendo alguna de estas fobias, no te dejes vencer y cuéntalo a personas de tu confianza, o a profesionales competentes en la materia.
FRENTE A LA ANSIEDAD, AL MIEDO, A LA INCERTIDUMBRE, Y A LOS TEMORES, PROPONEMOS LA DESENSIBILIZACIÓN SISTEMÁTICA COMO TÉCNICA PARA EVITAR QUE LAS FOBIAS SE INSTAUREN
Si entendemos nuestras emociones y reacciones, podremos gestionarlas mejor. Miedo y ansiedad son respuestas normales en estas circunstancias. Calibrados los miedos de forma lógica, pueden motivarnos a protegernos y cuidarnos más. No obstante, la distancia entre miedo normal y patológico, suele ser ligera y no habría de ser traspasada.
La desensibilización sistemática -técnica útil en psicoterapia para tratar las fobias-, es una buena herramienta para evitar que el miedo alcance niveles patológicos.
Proponemos un ejemplo actual en estas circunstancias: Si tenemos miedo a salir a la calle, habrá que hacerlo paulatinamente. Primero deberíamos salir a la esquina; al día siguiente a la otra calle a ver las casas, comercios, etc, desde otro punto de vista. Cada día ir yendo un poco más allá; siempre hasta donde nos sintamos cómodos.
Esta exposición gradual a la incertidumbre, lo que procura es mantener el nivel de ansiedad bajo control. De este modo, intentamos que no se convierta en un evento traumático, el hecho de salir a la calle, ya que si cedemos, se nos reforzará el miedo.
La desensibilización sistemática demanda de nuestro esfuerzo, y debemos hacerlo para ampliar cada vez más nuestra zona de confort( Mermada desde hace dos meses). Evidentemente, sin llegar al nivel en el cual nuestra ansiedad pudiera convertirse en angustia o pánico pero, intentando volver a la Nueva Normalidad.
Cobra importancia en estos momentos, mantener los pensamientos negativos y catastrofistas bajo control. De lo contrario, estos alimentan los miedos más irracionales. Entre otras cosas, nuestra confianza personal, seguirá aumentando, si continuamos en la certidumbre del beneficio de estas sugerencias:
-Seguir los consejos de seguridad e higiene de las autoridades sanitarias nos proporciona seguridad, puesto que dichas medidas, ya han sido contrastadas con infecciones anteriores y han demostrado efectividad (lavado de manos, distancia social, mascarilla, etc.).
-Hablar de lo que sentimos con amigos o familiares puede ser muy útil para aliviar la ansiedad o restar intensidad a nuestros miedos.
-Mantenernos físicamente lo más activos que podamos. No ceder a la comodidad de permanecer sentados o acostados la mayor parte del día.
-La mente necesita actividad; y no sólo estímulos negativos o aquellos que nos hacen sentir mal. Por ello, estar todo el día informados de fallecidos, casos positivos, o reinfectados, nos va a perjudicar. Hay que diversificar estímulos audio visuales.
-Cuando es preciso, hay que pedir ayuda psicoterapéutica para con ayuda, solventar mejor esta situación que, sepamos, cada persona la vive de manera distinta.
Recordemos que estamos atravesando una etapa delicada en la que necesitamos seguir protegiéndonos y cuidándonos, pero a la vez debemos ir retomando la normalidad, dentro de los límites que dicta el sentido común y la seguridad. Salir todos desesperados a la calle con la idea de desfogarse de los últimos meses, también sería contraproducente para todos.
El quid de la cuestión, como en todo en la vida, reside en el equilibrio.
Ángel J. García
Graduado en Educación Social y Pedagogía.
Máster en Coaching, Inteligencia Emocional, y Programación Neurolingüística.
Máster en Neuropsiología Clínica y Neuropatologías
Experto en Inteligencia Emocional y Social, y en Diagnóstico y Desarrollo de la Alta Capacidad Intelectual.
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