Jerarquizar y escalar la pirámide de las necesidades / Àngel J. Garcia

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    El psicólogo Abraham Maslow

    Abraham Maslow (1908-1970), psicólogo humanista estadounidense, es sobretodo conocido por elaborar la Pirámide de las Necesidades

    Gran observador e investigador, elaboró esta teoría que explica aquello qué impulsa la conducta humana, ya que, para Maslow, nuestras acciones son fruto de nuestras  motivaciones que, nos llevan a cubrir nuestras necesidades.

    La pirámide está divida en cinco partes y de modo jerarquizado, encontramos los tipos de necesidades genéricos que Maslow contempló.

     

    La Pirámide de las Necesidades

    De la base a la cúspide podemos observar el paso de las necesidades de mayor grado vital, a menor:

    En primer lugar nos encontramos con necesidades fisiológicas como la alimentación o la respiración.

    En segundo lugar tenemos las necesidades de seguridad, protección, etc.

    En tercer lugar las necesidades van dejando de lado su componente más físico y derivan hacia lo social; en este punto, Maslow, señalaba necesidades de aceptación social como el amor, el afecto o la amistad.

    En cuarto lugar las necesidades prioritarias tienen que ver con la autoestima, tales como el respeto, el éxito, confianza, autonomía, etc.

    En quinto lugar, y ya en la cima de la pirámide -y se supone que en el mayor grado de desarrollo personal-, podemos ver cómo superados los anteriores niveles -al menos en gran parte de cada uno de ellos-, constaremos que las necesidades tienden a buscar una optimización personal, una necesidad de ser, grandes dosis de  creatividad; la realización individual en la cual el entendimiento propio y ajeno, y la armonía, son conceptos que priman sobre los demás.

    Si subimos los niveles…

    Subiendo escalón a escalón, se llega a la autorrealización. Este axioma no siempre tiene por qué ser válido ya que, si analizásemos a todas aquellas personas que se sitúan en los niveles cuarto y quinto, a buen seguro daríamos con individuos que no necesariamente tienen cubiertos totalmente los primeros tres niveles, pero es cierto que esta clasificación ideada por Maslow, es un buen modelo para poder clarificar y categorizar las necesidades.

    Pirámide de Maslow (1943).       

     Siempre queremos más

    Los seres humanos, apenas nos alejamos de un cómodo conformismo, siempre queremos más. Una necesidad satisfecha nos impulsa a buscar otra, normalmente a otras de índole superior. Escalamos la pirámide hacia arriba.

    El proceso de evolución del ser humano, se agencia para sí mismo los medios y recursos para lograr su nuevo fin y así, encontrar niveles mayores de satisfacción hasta llegar, si se da el caso, al pico de la teoría de Maslow y procurarse altas cuotas de autorrealización.

     

    Jugar sí, pero para intentar ganarnos a nosotros mismos

    Generalmente, las personas necesitamos siempre nuevos objetivos, retos y metas que  nos permitan seguir superándonos. Queremos seguir vivos y notar que lo estamos.

    Esto es algo muy particular pero hay que tener en cuenta que en el juego que al final es la vida, lo jugamos para intentar ganar día a día. Cada veinticuatro horas son un éxito y así hay que verlo, observando el presente para poder relanzarnos hacia un mejor futuro.

    No obstante, mostrada esta mentalidad de superación, que trata de subir progresivamente cada uno de los escalones de las necesidades, no es para nada, igual de prioritaria en todas las personas, ya que muchas de ellas, una vez han cubierto una necesidad, no buscan más allá de esta y basado en sus valores, principios y creencias, se acomodan.

    Esto, con el paso del tiempo, lleva a un estancamiento que provoca frustración; A la incomodidad de no saber qué hacer para resolver lo que sucede; y al hecho de estar en una zona de confort difícil de soportar.

    Impotentes, en muchas ocasiones, observamos cómo nos inundan una serie de necesidades materiales y de aceptación externas, que son superiores a nosotros y que nos atraen con mayor fuerza de atracción que un imán y que nos llevan a satisfacer diversos vacíos que, no logramos entender ni interpretar el porqué de su aparición.

    Priorizar las necesidades, y graduarlas numéricamente en torno a la satisfacción de estas, sería un buen antídoto para conocer y saber cuáles son las que más felices nos hacen; obviando la faceta personal y social del parecer, y centrándonos en el ser, en la verdad, en la congruencia, y en la autenticidad.

     

    Ángel J. García

    Graduado en Educación Social y Pedagogía.

    Máster en Coaching, Inteligencia Emocional, y Programación Neurolingüística.

    Experto en Inteligencia Emocional y Social,  y en Diagnóstico y Desarrollo de la Alta Capacidad Intelectual.

    angelog24@hotmail.com Móvil: 666403902.

    C/ Calderón de la Barca, N.º 12, 2º, 2ª, Alzira (Valencia).