Les visites de Sant Vicent Ferrer a Alzira / Aurelià Lairón

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    Sant Vicent Ferrer protagonista de la recent conferència d'Aurelià Lairón sobre el predicador valencià

    Quins serien els continguts dels sermons que Vicent Ferrer predicà a Alzira l’any 1410?  No ho podem afirmar categòricament, però degueren ser molt semblants als que coneixem que va fer sobre el mal ús del nom de Déu, la blasfèmia, la luxúria i la prostitució.

    Una altra possible visita del dominic a la vila

    La de l’any 1410 no va ser l’única visita que va fer sant Vicent Ferrer a Alzira. Sembla que amb anterioritat, un any abans, l’any 1409, si és certa la data que assenyalen diversos historiadors, entre ells Francisco Vidal Micó[1], el predicador va estar en el monestir de la Murta, alçat feia a penes huit anys. Esta és la notícia: “Salió de Valencia, según se colige, cerca de noviembre, y quiso pasar por el religiosíssimo monasterio de Nuestra Señora de la Murta, según la tradición inmemorial que oy conservan escrita en el Libro de hechos he dicho monasterio, que dice: “En el año mil quatrocientos y nueve, poco más o menos[2], estuvo en este monasterio de Nuestra Señora de la Murta San Vicente Ferrer, predicó en el púlpito que se conserva en la sacristía que era la iglesia antigua; agradole mucho la manera de vida de aquellos santos padres y dixo: que si Dios no le huviesse llamado a aquel estado de predicador evangélico se huviera quedado con mucho gusto en esta santa casa, y añadió que los religiosos que muriesen en esta santa casa ninguno de ellos se condenaría. Y están los religiosos tan confiados de esta profecía que muchos de ellos, enfermando fuera del monasterio, se hacen llevar aunque gravemente enfermos a dicha casa para morir en ella, esperando con la profecía la protección del santo para alcanzar buena muerte”. Eixa mateixa notícia l’arreplega també el monjo jerònim Joan Baptista Morera, prior que va ser del cenobi, al seu manuscrit sobre la història del monestir[3]. Quan dóna compte de les excel·lències del paratge on es va alçar l’establiment monàstic, que diu que Déu el va fer “puerto de salvación, que es para los hombres la más importante salud” referix: “Este feliz indulto concedió el Señor a los que muriesen en el valle de la Murta, no permitiendo su magnanimidad que de valle tan milagroso salga alguno para el eterno suplicio. Así nos lo aseguró el apostólico varón y gloria de nuestro reino, San Vicente Ferrer, cuya santidad, espíritu y don de profecía con que le dotó el cielo es a todos notorio. Estuvo este glorioso Santo en nuestro monasterio el año 1409, octavo de su fundación. Alabó mucho el modo y vida de aquellos primeros religiosos y dijo: “Que si Dios no lo hubiese llamado al estado y oficio de Predicador Evangélico, se quedaría con mucho gusto en esta casa. Y añadió: “Que el Señor le había revelado que los religiosos que muriesen en esta casa, ninguno de ellos se condenaría. Confirmó después esta profecía el venerable Siervo de Dios fray Miguel Soler, religioso franciscano descalzo, natural de Salcedilla, varón de grande espíritu y que tenía mucha comunicación con Dios de quien recibía muy particulares mercedes. No sabía este venerable padre cosa alguna de la profecía de San Vicente, y hallándose en este monasterio el día 3 de mayo del año 1633, dijo: “Que el Señor le había revelado y manifestado dicho día que ningún religioso que muriese en esta Casa se condenaría”. Y esto lo dijo a mí, fray Martín de Álava, vicario de este monasterio (que es quien lo escribe, y antes que a mí lo había dicho a fray Jaime Matoses). Y añadió que esto era con convicción de que los religiosos procurasen desasirse de todas las cosas del mundo. Y si no procurasen hacerlo Dios permitiría que se vayan de esta casa y que mueran fuera de ella”.

    També, segons José Castillo Peiró[4], que ho documenta a través d’una carta dels jurats de la ciutat de València, publicada per Josep Teixidor[5], Vicent Ferrer estigué novament a Alzira en febrer de 1413: “Del Estado de Valldigna pasó el santo a la Ribera, y entre las poblaciones[6] que ilustró con su predicación fue una la villa de Alcira, donde se encontravan, como en todas partes los ay, muchos iniquos monopolistas que agavillaban todo género de granos, causando gravíssimo daño al Común; con tal descaro y desvergüenza, que llegaron los clamores de los pobres –que son los que más de lleno sienten los daños de tales monopolios- a los jurados de Valencia, i les pareció ponerlo en noticia del santo con carta que le escribieron en 15 de febrero (de) 1413.

    Gustosamente empleado en repartir el grano evangélico en varias poblaciones del reyno se hallaba nuestro santo, quando su Patria Valencia sedienta de oir sus celestiales sermones y valiéndose de lo que tenía ofrecido y escrito a la ciudad de que volvería a visitarla, viéndose ya en la villa de Alcira le hicieron una embaxada rogándole fuera de su agrado estar en Valencia el día de Carnestolendas para predicar en ella la Quaresma”.

    D’eixa visita, a banda del que assenyalem, res no sabem, perquè no hi ha constància als llibres d’actes municipals d’Alzira.

    D’eixa predicació, prenent dades de Teixidor, es fa eco Pierre Henri Fagés: “En esta vereda que hizo el santo no solo predicó por los lugares de la contribución de Valencia, si no que se alargó hasta los de la Ribera, i es cierto que el día 15 de febrero (de) 1413 se hallaba el santo en Alcira, como consta de la carta que le escribieron los jurados rogándole predicasse en dicha villa contra algunos iniquos monopolistas que agavillaban todo género de granos, de que se seguía una irreparable carestía”[7]. Sembla que va estar en Alzira fins al 3 de març, ja que el 4 estava a València.

    Fins ací les notícies de les estades al cap i casal de la Ribera per part de Vicent Ferrer.

    Aurelià Lairón / Arxiver Municipal d’Alzira

     

    NOTA: Segon capítol de la vinculació de Sant Vicent Ferrer a Alzira