Asesoramiento y orientación psicosocial y emocional / Ángel J Garcia

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Ángel J Garcia
Ángel J Garcia

Inauguramos esta columna del modo más positivo posible, pues la intención de escribir en ella, intentará la mejora de las personas o de los colectivos, de un modo sencillo, sin que el asesoramiento y orientación que se pueda prestar desde este periódico digital, se convierta en algo farragoso o excesivamente técnico. Bajo esta premisa, utilizaremos un lenguaje directo, abierto e instructivo, en el que todo el público -esperamos- podrá disfrutar y aprender a mejorar sus habilidades emocionales, cognitivas y sociales, tras la lectura de estas líneas.

DEL DESEQUILIBRIO AL EQUILIBRIO:

Todas las personas, en ocasiones tenemos momentos buenos, y menos buenos, o quizás malos.
Por citar cuatro grandes aspectos que provocan desequilibrios en las personas, cada uno en mayor o en menor medida sobre una persona determinada, podemos citar factores económicos, sociales, físicos, psicológicos, o culturales.
Nos llevaría mucho tiempo explicar los porqués y el peso de cada uno de estos factores  sobre una persona determinada.
Debemos quedarnos con que observamos a la persona, y observamos su comportamiento, o sus conductas, y que éstas, o éstos, deberían de hacernos replantear nuestro punto de vista acerca de por qué hace lo que hace.

Bajo mi punto de vista, la realidad a la que le debo mi observación, cuándo trato, asisto, escucho, atiendo, colaboro, asesoro, etc., a una persona o a un grupo, siempre se hará -repito, desde mi perspectiva- abarcando todas las dimensiones biopsicosociales de la persona, o del colectivo; entendido este último como un organismo que funciona de un modo determinado y reglado.
Por tanto, no existe una forma única de abarcar a una persona, o al problema de esa persona, ya que ella trabaja con su problema o situación de un modo aprendido y determinado; siempre en base a razones cognitivas y emocionales que provocan su construcción y gestión de su conocimiento. Esto nos lleva a saber que las herramientas, actitudes, instrumentos, aptitudes y conocimientos de cada uno no siempre son los más adecuados para tratar de solucionar los desequilibrios.

Las distintas situaciones personales, familiares, comunitarias, institucionales, empresariales, colectivas, grupales, etc., demandan de una atención, diagnóstico e intervención específica, en dónde la capacidad de escucha, de resolución de conflictos, y del asesoramiento profesional, serán básicos para mejorar cualquier tipo de desequilibrio que puedan padecer las personas, y que, tras la observación y la investigación, podemos detectarlos con el fin de mejorar y de paliar todo tipo de situaciones negativas, por difícil que pueda parecer.

Ángel J García

Graduado en Educación Social y Pedagogía.

Experto en Inteligencia Emocional y Social  y en Diagnóstico y Desarrollo de la Alta Capacidad Intelectual

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