Diego Gómez: «Alzira conta amb un potencial important a nivell industrial i comercial»

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Diego Gómez alcalde d'Alzira
Diego Gómez alcalde d’Alzira

P. ¿Cómo se ha encontrado las cuentas del Ayuntamiento?

R. Pues de un presupuesto de 42 millones ya se habían ejecutado en mayo alrededor de 36 millones, con lo cual nos vimos obligados a mantener la prudencia y, sobre todo, ir ejecutando todos los proyectos y pagos que quedaban pendientes con la anterior corporación. Ahora ya, poco a poco, podemos ir marcando con el presupuesto de 2016 (asciende a 36 millones) las pistas del cambio que ha de producirse en la ciudad. Hay que pensar que la anterior corporación hizo una operación de crédito para pagar siete millones de l’Hort del Redal a los propietarios de los terrenos. Esa operación enmarca muchísimo las posibilidades de inversión que tiene la ciudad, al menos en esta primera parte de la legislatura.

P.¿Qué posibilidades tienen entonces para invertir?

Si no fuera por las ayundas de la Diputación del plan de inversiones y, sobre todo, por las posibles ayudas que puedan venir de las consellerías o de fondos europeos, la primera parte de la legislatura, hasta 2017 o 2018, estaría muy complicado hacer inversiones propias.

P. ¿Y dónde se ha puesto el foco de la acción municipal?

Hemos apostado por una rebaja del IBI y una modificación de algunas ordenanzas, pero esto supone que la recaudación se adelgace en 600.000 euros. Aún así, el foco fundamental se centra en una visión de futuro de la ciudad. No tanto hacer cambios mínimos y visualizarlos rápidamente sino intentar proyectar lo que nosotros creemos que ha de ser la ciudad para el futuro: más verde, más sostenible, con una movilidad más sostenible y con más zonas de peatonalización. En esa línea, vamos a empezar a diseñar a partir de un proyecto que se llama «Alzira Avanza» el trabajo de cara al futuro de la ciudad.

P. Pensando más allá de una legislatura.Grandes líneas maestras para después entrar al detalle.

Correcto, porque hay aspectos que son muy complicados. Por ejemplo, en el tema urbanístico somos partidarios de no hacer grandes inversiones. Es decir, que en la modificación del Plan General Urbano desaparezcan los PAI. Por otra parte, hay que hacer cosas necesarias y con carácter de urgencia como la canalización del barranco del Camí de l’Arena, el que recoge las aguas de lluvia de los barrancos de la montaña y que inunda la ciudad, sobre todo el barrio de les Basses. Es un proyecto que estamos mirando con fondos de compensación con la Dirección General del Agua para poder hacer una gran obra de canalización y encauce del barranco. O, por ejemplo, todo el tema de mejoras de los accesos de la carretera de Albalat, donde se encuentra el Hospital de la Ribera, que tiene problemas graves de comunicación dado que no hay conexión directa con la A-7. Esperamos que cuando se libere en 2018 o 2019 se estudie una conexión directa con la autovía porque si ahora se produjera una evacuación del hospital, podría generarse un colapso, ya que en la misma zona confluye el polígono de la carretera de Albalat donde hay grandes empresas. Este problema se solucionaría con un nuevo puente sobre el Xúquer. También vamos a hacer hincapié en el Medio Ambiente. Queremos dignificar el río Xúquer y que la ciudad deje de vivir de espaldas al río. Se puede incorporar todo el paraje natural a la ciudad para que pueda disponer de un parque de ocio y un parque natural

P. ¿Algo parecido a lo que hizo Valencia con el Túria?

Exacto, con paseos fluviales. Una zona que pueda recorrer toda la ciudad. Después hay otros dos parajes naturales importantísimos como son la Murta y la Casella, dos grandes desconocidos para los valencianos y que deberíamos potenciar. Otra cuestión que intentaremos desbloquear es el plan contra inundaciones porque tenemos un área, el de la Vila, que es la parte antigua de la ciudad, porque si lo aprobásemos podríamos iniciar excavaciones y descubrir el valor arqueológico de la ciudad. En esta ciudad murió el rey Jaume I y tenemos la casa real preparada para poder descubrir el casco antiguo de la ciudad amurallada de Alzira. Es una de las prioridades del Gobierno, poner en valor turístico el patrimonio cultural de la ciudad.

P. ¿Y en qué situación se encuentra el proyecto?

Esta pendiente de desbloquear el Plan contra inundaciones para poder hacer las excavaciones y, después, utilizar la parte del subsuelo con valor arqueológico. Sería una cosa parecida a lo que se ha hecho en Valencia con la muralla árabe, que está incorporada a viviendas, hoteles, tiendas o restaurantes. Podríamos exhibir los yacimientos, bajar a verlos e incluso poner una cafeteria y que se pueda observar el patrimonio histórico que tenemos los alzireños.

P.¿Han entablado conversaciones con la Generalitat para trazar las nuevas líneas urbanísticas y frenar algún PAI?

Había dos PAI que están prácticamente desactivados. Uno es el de SOS, en la carretera de la Barraca. Estaba previsto un campo de golf, un hotel de lujo y 8.000 viviendas. Algo exagerado. El otro era el de la Garrofera, una zona cerca de Tous. También aparcado. Hemos mantenido ya contactos con la Dirección General de Evaluación del Territorio para reconducir estos asuntos en el Plan General.

P. ¿Hacía dónde se va a enfocar el crecimiento de la ciudad?

Ahora no hay una demanda exagerada de vivienda. Tenemos que programarlo muy bien para que se desarrolle en zonas no inundables. Debe de hacerse hacia la parte de Galvañón, la subida hacia el Respirall, que es una zona alta. O estructurarlo hacia el Pla de Corbera. Sí tenemos una preocupación en el tema de la vivienda porque hay un parque de pisos de los bancos vacío. Queremos pasar del plan de Alzira Social de la anterior alcaldesa a la creación de una oficina de vivienda social para desarrollar todo el tema de lucha contra los deshaucios y alquiler social de una forma mancomunada.

Hay que analizar también la posibilidad de que Alzira actúe como capital de la comarca y estructurar estrategias que puedan conducirnos a sumar esfuerzos por parte de ciudades tan importantes como Algemesí, Carcaixent, Alcúdia o Carlet. Entendemos que en esa línea es muy importante la actuación de la mancomunidad de la Ribera Alta.Encaja con el proyecto de la Generalitat de dar más protagonismo a las mancomunidades.La idea es superar el ámbito provincial, el de la Diputación, con estrategias en el ámbito de trabajo de las comarcas.

Debemos realizar trabajos conjuntos en aspectos concretos medioambientales, por ejemplo: actuaciones contra la mosca negra y el mosquito tigre, de movilidad entre las ciudades con carriles bici que las unan. También en lo que respecta a la recogida de basuras o actuaciones con los animales. Es importante crear ámbitos de gestión mancomundas.Pero para eso, las mancomunidades necesitarán más recursos.Es importante que tengan dinero para poder gestionar. Una de las cosas que hemos hecho es pagar la deuda que tenía la anterior corporación con la mancomunidad de la Ribera. Hemos tener la visión de que Alzira es una ciudad importante y, como tal, debe tirar del carro, liderar la unión de las ciudades y no ir por su cuenta. Hemos de ayudar a los más pequeños.

P.¿En qué se está trabajando para mejorar las fiestas?

Esta es una ciudad con un ámbito de participación festiva y de asociaciones impresionante y nosotros estamos inmersos en ello. Tenemos dos fiestas declaradas de Interés Turístico Nacional, las Fallas y la Semana Santa. En estos momentos las Fallas son BIC y, sobre todo, son candidatas junto a las de Valencia y Gandía para ser declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Hay que trabajar mucho y de forma coordinada con las 35 comisiones falleras porque Alzira es la segunda potencia en Fallas. Pero también hay que trabajar de forma coordinada por respetar la convivencia con los que no son falleros, que también son muchos. Y debemos impulsar el respeto por el medio ambiente, los residuos y el consumo de alcohol. Hay que ir trabajando de forma colaborativa.

P.¿Cómo se puede ser más ecológico con las Fallas?

Las fallas se hacen de poliestireno y no podemos hacer nada. Pero que se utilicen menos vasos de plástico es fácil… Podemos crear un vaso reciclable de plástico con el logo de Alzira y que la gente no lo tire porque, como en los conciertos de música, siempre tienes que utilizar el mismo. En esa línea se pueden hacer gestiones de forma imaginativa para potenciar la fiesta, la cultura y el patrimonio. Alzira tiene el hospital de referencia en el sistema mixto.

P.¿Qué modelo quiere el Ayuntamiento?

Apuesto clarísimamente por la sanidad pública. Creo, de hecho, que va a pasar a ser de gestión pública esta legislatura. Pero, al mismo tiempo, es necesario mejorar muchísimo las infraestructuras relacionadas con el hospital. Se dejó caer el hospital en el solar y nos olvidamos de aparcamientos, de accesos, de pasos de cebra, de iluminación para ir a urgencias. En estos momentos, hay un cierto caos de las infraestructuras que rodean al hospital y eso es una cuestión importante porque, mas alla de que tengamos más ambulacias o que haya médicos para atender las urgencias los fines de semana y las vacaciones, existen necesidades que también son importantes. Y como ayuntamiento debemos de trabajar en mejorarlas.

P.¿Qué planes para la industria se van a desarrollar?

Alzira tiene un potencial importante a nivel industrial y comercial. Pero, sobre todo, hay una cuestión que se va a tratar esta semana, la innovación. La comarca tiene un déficit importante que es en el sector agroalimentario. Hay que pensar que la mayoría de las grandes empresas de la ciudad están íntimamente ligadas con lo agroalimentario y nosotros hemos perdido de alguna forma la carrera por liderar ese sector. Tenemos campos de naranjos abandonados, empresas de contratación temporal que explotan a los trabajadores, una reconversión del sector que es necesaria… tenemos que trabajar más por los productos ecológicos. Esta todo muy virgen en esa linea. Es un sector que habría que coger el torno por los cuernos y mimarlo porque hay potencial para trabajar ese desarrollo.

P.¿Cómo está funcionando la gestión con un tripartito?

Es complicado pero los ciudadanos de Alzira fueron muy inteligentes al colocarnos en la tesitura de crear un gobierno de entendimiento, de tener que hablar y dialogar. Muchas veces hay que aparcar alguna cuestión porque no hay consenso. Un tripartito de Compromís, PSPV y EU obliga a que aunque en Compromís tenemos seis concejales y la Alcaldía, tenemos que contar siempre con las decisiones de gestión con el resto de compañeros. Eso, en muchas ocasiones, hay gente que no lo entiende: algunos nos dicen hay que ser más valientes… pero hay que ir poco a poco. Hemos tenido que municipalizar la radio, la piscina cubierta, la limpieza de las escuelas… esto es una maratón que continuará, espero, más allá de 2019. En este momento tiene más ventajas estar gobernando porque queremos visualizar un cambio importante en la cuarta ciudad de la provincia y ser referentes en modelos de política municipal.

P.¿Ha analizado las obras financiadas por la Diputación que están siendo investigadas?

Tenemos que limpiar la imagen de Alzira porque de aquí son Rafael Blasco o Tauroni, dos condenados por corrupción. Muchas personas de aquí están imputadas o en el ojo de mira de muchos procesos judiciales como Aspar, que también aparece en el caso Valmor. Personas que estaban dentro de Clásica Urbana o Luján también están muy vinculadas al ámbito de la ciudad y es posible que tengamos algunas investigaciones abiertas. Nos hemos adelantado y hemos mirado las facturas y los costes económicos de algunas obras como el césped artificial en el campo de Venecia y la facturación del recinto ferial. Todo se ha hecho con subvenciones de la Diputación y hemos de revisarlo todo. De momento no hay nada, pero el campo de hierba artificial de Venecia costó más de 400.000 euros y el recinto ferial es una gran obra de 1,5 millones de euros pagado en fases. Hemos de tener preparadas esas facturas.

P.¿Es partidario de la recogida de residuos selectiva?

Aquí tenemos un contrato de recogida de residuos con una gran empresa que, por cierto, finalizará su contrato pronto y estamos analizando la posibilidad de continuar o cambiar. La recogida selectiva es importante pero creo que se puede ir probando en ciudades o pueblos más pequeños. En una ciudad como Alzira, con 45.000 habitantes, es bastante complicada la gestión de los residuos. Estamos a la espera de ver qué hacemos y si reconducimos la situación con la contrata como con la ORA o parques y jardines, que están también externalizadas. Pero asumir eso es hoy por hoy muy muy complicado. Sólo la radio o la piscina ya nos han supuesto un quebradero de cabeza porque tienes que subrogar a los trabajadores, dar continuidad al servicio y eso es complicado. Hay que chafar el balón y ver qué juego podemos desarrollar. Ver si, como el Valencia, jugamos hacia atrás o ver cómo lo hacemos dentro del campo que nos permite la acción de gobierno.

EL MUNDO

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