Localizan los primeros ejemplares de mejillones cebra en el parque de la Albufera

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Era cuestión de tiempo que la plaga de mejillón cebra que se extiende por todo el sistema del Júcar llegara también al parque natural de la Albufera. Y ya lo ha hecho. Los primeros ejemplares de esta especie invasora han sido localizados en la acequia de San Salvador, en la zona sur de este espacio protegido, y los técnicos están convencidos de que larvas tanto de este bivalvo como de otro molusco alóctono, la almeja asiática, han llegado ya hasta las aguas del lago.

Tras detectar la presencia de ejemplares de mejillón cebra en este espacio (que se nutre del Azud de Fortaleny a través de la acequia ‘mare’ de Cullera), operarios de la oficina técnica de gestión del parque, dependiente de la Conselleria de Infraestructuras, Territorio y Medio Ambiente, se han puesto en contacto con la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) para solicitar una reunión con los especialistas de este organismo y así conocer los pasos a seguir para intentar frenar el avance del molusco invasor, aunque este encuentro todavía está pendiente. Sin embargo, tal y como admitieron, «en el medio natural es imposible de erradicar, por lo que se puede hacer muy poco». Por ahora, apuntaron, «vamos a desarrollar un seguimiento para ver cómo evoluciona».

 

Fuentes de la conselleria concretaron que la aparición del bivalvo invasor no está teniendo, por el momento, una afección directa ni haciendo que disminuya la densidad de ‘petxinots’, una especie autóctona de almeja protegida, aunque admitieron que, por ahora, desconocen qué problemas puede acarrear la previsible proliferación de mejillón cebra en estos espacios.

Hábitat competitivo

En esta línea, concretaron que el lago de la Albufera no es el hábitat ideal para este tipo de molusco, ya que cuenta con pocos sustratos duros en los que pueda asentarse el mejillón. Asimismo, «se trata de un ambiente bastante competitivo, por lo que no se asemeja a las redes de riego y las balsas» en las que prolifera la especie invasora y en las que no tiene que compartir los nutrientes con otros animales.

Pese a ello, la presencia de mejillón cebra en ecosistemas acuáticos, según los informes que maneja la CHJ, reduce significativamente la concentración de fitoplacton en el agua, facilita la fijación y deposición de materia orgánica y compite por el espacio con las especies autóctonas, por lo que es indispensable realizar un seguimiento de su evolución.

Además, si el mejillón cebra consiguiera proliferar por las aguas del parque natural sería prácticamente imposible ponerle freno. «Las tuberías y balsas se pueden desecar, y en ellas es posible emplear tratamientos químicos o filtros, pero eso no se puede hacer en el parque natural de la Albufera», apuntaron las mismas fuentes.

Las aguas del lago tampoco suponen el espacio ideal para que viva la almeja asiática, de la que sospechan también están llegando larvas, ya que en los fondos de la Albufera hay poco oxígeno y en ocasiones entra agua salada que, al ser más pesada, también circula por la parte más profunda, por lo que «sería mortal» para esta especie, comentaron desde la conselleria.

Las Provincias

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