La promesa de reconstruir la casa de Jaume en Alzira careix de projecte 7 anys després

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El Ayuntamiento de Alzira se sumó a la conmemoración del 800 aniversario del nacimiento de Jaume I con el anuncio de la reconstrucción de la Casa Real –un recinto fortificado en el que se alojaba el monarca durante sus habituales visitas a la ciudad, en el que abdicó en su hijo Pedro y en el que algunos historiadores también sitúan su defunción– partiendo de los tres muros rescatados del derribo de un conjunto de casas que previamente había adquirido el consistorio. El anuncio lo realizó el concejal de Patrimonio Histórico, Carlos Correal, que defendió que existía documentación para reproducir la también conocida como Casa de l’Olivera tal como era en el siglo XIII. No se equivocó al señalar que sería un proceso largo. Corría el año 2008.

Casi siete años después de aquel anuncio, la única actuación realizada ha sido de consolidación de los muros. Ni siquiera se ha elaborado aún un proyecto para rescatar este espacio que aspira a convertirse en un referente por su relevancia histórica. Al menos así se desprende de la respuesta del ayuntamiento a la propuesta que le ha realizado un gabinete de arquitectura local para elaborar de forma gratuita un proyecto de recuperación de este conjunto que está declarado Bien de Interés Cultural (BIC). Fuentes consultadas comentaron que los técnicos municipales han avalado la propuesta y el equipo de gobierno ya habría aceptado formalmente el ofrecimiento, que se traducirá en la redacción de un proyecto básico que deberá contemplar las directrices que fije el consistorio pensando en la futura utilización del inmueble. Este periódico intentó ayer recabar la opinión y previsiones del concejal Correal, sin éxito.

Los restos de la Casa Real se limitan a tres muros, dos de ellos de grandes dimensiones –alcanzan los ocho metros de altura– que, situados uno frente a otro y en perpendicular a la muralla, debían marcar los límites de la residencia de Jaume I. Los expertos siempre han mantenido que se trataba de una fortaleza que sobresalía por encima de la muralla.

El derribo de unas antiguas viviendas ubicadas en la calle Santa María, en pleno centro histórico de Alzira, permitió descubrir a principios de 2001 estos grandes muros de la que se suponía era la casa del monarca, desdibujada por las sucesivas reformas y particiones realizadas con el paso del tiempo, aunque sucesivos estudios llevaron a los técnicos a confirmar la tesis inicial.

Durante los trabajos de consolidación de los muros, realizados en el año 2010, se descubrió un arco que los expertos consideran que podría haber formado parte de una de las entradas del edificio. La reconstrucción de la Casa Real que en su día anunció el ayuntamiento busca revalorizar un BIC y crear un centro de referencia. Cabe recordar que Alzira será en breve la sede del «Centre Jaume I d’investigació històrica».

 P.F. / Levante-EMV

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