El València derrota a l’Espanyol (3-1) i li xafa els talons al Barça

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Alcácer en la jugada del tercer gol / foto: EFE

Tres ráfagas le bastaron al Valencia para seguir subido en la ola de optimismo de Mestalla desde que Peter Lim asumiera el control financiero y Nuno repartiera abrazos de oso amoroso desde el banquillo local. Tres latigazos de sus jugadores más dotados técnicamente, Rodrigo, Parejo y Alcácer, para batir a un Espanyol que solo se soltó cuando ya era demasiado tarde: la entrada de Caicedo para acompañar a Sergio García resultó tardía. Mestalla ha decidido entregarse a este Valencia tan fresco e intrépido, el equipo más joven de la categoría, aunque este domingo el calor le espesara por momentos. El Espanyol se quejó con razón de un gol anulado de Sergio García cuando solo perdía 1-0 por un fuera de juego imposible de descifrar ni con varias repeticiones por televisión. El linier quedó deslumbrado por un sol de justicia.

El uno contra uno de Rodrigo desbrozó el partido. En posición de interior derecho, aprovechó el regate largo con la zurda hasta la línea de fondo ante el lateral Arbilla. Su centro atrás con la diestra resultó un regalo a Piatti para marcar. El gol no le dio libertad al Valencia para disfrutar sino que retrasó líneas y se destensó, dando pábulo a un Espanyol inofensivo en ese tramo del encuentro. La segunda parte iba a ser más intensa, como anunció la primera combinación entre Alcácer (una dejada) y Rodrigo (un remate colocado que chocó contra la estirada y la manopla de Casilla). El conjunto de Sergio González se fue animando. Pidió manos de Barragán en un tiro lejano de Arbrilla. Se vio perjudicado por el tanto anulado a Sergio García, previa pérdida de balón de Parejo en zonas muy peligrosas. Pero así es el mediocentro madrileño, inconfundible para bien y para mal. Poco después sentenció la cita con un pase a las redes, esa expresión tan cursi que, en esta ocasión, fue literal: un toque sutil al palo derecho de Casilla. ¡Qué clase, Parejo!

VALENCIA, 3-ESPANYOL, 1

Valencia: Diego Alves, Barragán, Vezo, Otamendi, Gayá, Javi Fuego, André Gomes, Parejo, Piatti (Carles Gil, m.82), Rodrigo (Feghouli, m.67) y Paco Alcácer (Roberto, m.87).

Espanyol: Kiko Casilla, Javi López, Colotto, Álvaro, Arbilla, Víctor Sánchez (Cañas, m.78), Abraham (Lucas, m.46), Salva Sevilla, Stuani (Caicedo, m.65), Montañés y Sergio García.

Goles: 1-0. M. 7. Piatti. 2-0. M.63. Parejo. 3-0. M.73. Paco Alcácer. 3-1. M. 90. Sergio García, de penalti.

Árbitro: Clos Gómez (colegio aragonés). Amonestó al local Barragán y al visitante Álvaro.

45.000 espectadores en Mestalla. .

Ahora sí, el Valencia comenzó a disfrutar y la entrada de Feghouli le estiró un poco más a la contra. La jugada la volvió a armar Parejo, que entregó a Feghouli en la medular. El centro del interior argelino quedó a medio camino entre Piatti y Alcácer, pero fue este quien lo cazó, como siempre, viviendo a la espalda de los zagueros, cruzando en diagonal el área antes de driblar largo a Casilla y marcar con el cuerpo del portero ya vencido. Alcácer cerró una semana perfecta para su carrera.

Convocado con la selección para el amistoso frente a Francia, marcó unos días después en la Liga frente al Málaga, volvió a anotar con La Roja ya en duelo oficial ante Macedonia y repitió este domingo frente al Espanyol. No hay dudas sobre una progresión fulgurante. Siempre fue un goleador tanto con el Valencia como con la selección, en todas las categorías. Pero el salto ha sido gigantesco desde su escasa presencia el curso pasado en el equipo de Miroslav Djukic, que apenas contaba con él, hasta la posterior llegada de Pizzi, el primero en ver sus excepcionales cualidades.

Alcácer es un maestro de lo concreto. A su juego no le sobra nada. Ni un desmarque, ni un regate ni un control. Todo en su justa medida, todo a punto para acercarse al gol. El Valencia vive a lomos de ilusión despertada por la irrupción inesperada de su joven estrella (21 años) y por la esperanza de la entrada en octubre del delantero consagrado (Negredo). Y que esta no suponga una distorsión sino la consolidación de una delantera de ensueño.

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