Podemos y sus propuestas económicas ¿utópicas? / Opinión: Salvador Peris

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Pablo Iglesias

Tras las elecciones europeas gran parte de los medios de comunicación y particularmente los económicos se han lanzado a criticar las propuestas que el nuevo partido Podemos, sensación indudable de estas elecciones, llevaba en su programa electoral.

Leo en una periódico este fin de semana (El Economista), una crítica de algunas de las medidas económicas propuestas por Podemos:

– Renta básica social. Toda persona desocupada debería tener a su disposición una renta mínima.
– Jubilación a los 60 años.
– Jornada laboral de 35 horas.
– Gestión pública de aquellos sectores económicos considerados estratégicos como son la energía, las comunicaciones, e incluso el financiero.

Pues bien, la crítica no se dirigía a la bondad o no de las medidas propuestas sino a la dificultad de llevarlas a cabo.

Los argumentos para oponerse se basan en la imposibilidad de llevarlas a término por falta de recursos financieros, es el caso de la renta básica, el envejecimiento de la pirámide poblacional, la relación entre cotizantes de la seguridad social y las pensiones, etc… Todos siguen la línea establecida que venimos oyendo desde el inicio de la crisis: LA ÚNICA POLITÍCA POSIBLE. Es la que se viene aplicando, el camino está marcado, y no hay alternativas.

Las propuestas que hace Podemos, descritas anteriormente, merecen una reflexión:

España necesita salir de la actual situación de estancamiento pero lo prioritario es crear empleo y terminar con la pobreza que se ha instalado entre nosotros. Para lo primero el hecho de repartir el empleo existente disminuyendo la jornada de trabajo y adelantando la edad de jubilación permitiría dar trabajo a toda una generación de jóvenes.

Si además esto se complementa con una renta básica, digamos de 500 euros al mes para toda persona en edad de trabajar que no encuentra empleo, se acabaría con las colas ante las entidades benéficas en busca de comida.

En cuanto a la creación de un sector público en la banca, la energía etc… no es sino deshacer en parte el camino andado desde los años 70 del siglo pasado. Quizá nunca se debieron hacer muchas de aquellas privatizaciones (Bancos, Endesa, Telefónica,…) pero en todo caso se trataría de garantizar que aquellos bienes que hoy consideramos básicos en nuestra sociedad no estén completamente al libre albedrío de unos mercados de capitales tan volubles como han demostrado ser en estos últimos años.

Es evidente que toda medida es susceptible de discusión y debate pero no me parece bien la descalificación “por principio” que se está llevando a cabo.

Quizás para llegar a un sitio mejor habrá que plantearse unas metas aunque estas le parezcan a la mayoría como imposibles. “Seamos realistas pidamos lo imposible” (mayo del 68).

 Salvador Peris / Economista

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