El agua embalsada evita una sequía tan terrible como la de hace 20 años

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El agua acumulada en los embalses y las precipitaciones registradas en la cabecera del Júcar, que mantienen vivo el caudal de este río evitarán que la Comunidad Valenciana sufra este año una grave sequía como la de 1994, cuando hubo que activar decenas de pozos de emergencia y se llegó a cuestionar la viabilidad de cultivos como el del arroz.
La mayor parte de las comarcas valencianas presentan un déficit de lluvia que oscila entre el 25% del Rincón de Ademuzdonde más ha llovido y del 80% de la Hoya de Buñol-Chiva, donde menos precipitación se ha registrado desde el inicio del año hidrológico el 1 de octubre.
Según el último informe elaborado por la Confederación Hidrográfica del Júcar a fecha 5 de mayo, la precipitación media (155 litros) se sitúa en los niveles más bajos al menos desde el año 1990 y es inferior a los 180 litros del año de la gran sequía (1994-1995), cuando se planteo el abandono del arrozal de hecho ese año dejó de plantarse en el territorio dominado por la Acequia Real del Júcar y hubo que rescatar los peces del embalse de Alarcón.
Sin embargo, la situación en los embalses no es tan desesperada como podrían indiciar los datos de lluvia. Las reservas totales se sitúan en 1.849 hm3, que son un 55,2% del volumen embalsable. Afortunadamente, el volumen de agua embalsada se encuentra por encima de la media de los últimos 10 (1.697 hm3), 20 (1.031 hm3) y 30 años (1.033 hm3) y lejos de mayo de 1994 (360 hm3) , en gran parte debido a la capacidad de regulación aportada por el embalse de Tous, que comenzó a retener agua en 1995.

José Sierra / Levante-EMV

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