L’alcalde d’Alberic demana ajuda als veïns després de dos actes vandàlics a la Muntanyeta

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El alcalde de Alberic, Antonio Carratalá, ha visto cómo se ha agotado su paciencia respecto a los actos vandálicos que, año tras año, cuestan «decenas de miles de euros» a las arcas municipales. El factor que ha provocado esta reacción del primer edil ha sido la rotura de farolas en dos ocasiones en apenas cuatro días en un paraje tan querido para los alberiquenses como la Muntanyeta. Así, y tras anunciar un incremento en la vigilancia policial en la zona, ha pedido además la colaboración ciudadana para tratar de aportar algún dato respecto a los autores de estos atentados contra el mobiliario urbano.

Carratalá emitió ayer un bando en el que reconocía que pedía la colaboración ciudadana al «no ser suficiente» la orden que ha dado tanto a la Policía Local como a la Guardia Civil para que aumenten e intensifiquen la labor de vigilancia en la Muntanyeta «con el fin de evitar más ultrajes hacia nuestro mobiliario urbano y nuestros bienes naturales».

El primer edil destacó que, de un tiempo a esta parte, los servicios municipales de mantenimiento y los de seguridad le han transmitido los vandálicos actos de sabotaje que está sufriendo «nuestro paraje más emblemático y representativo».

Carratalá agregó que «parece que ahora es el turno del alumbrado público, concretamente de las farolas que iluminan y que permiten que nuestros vecinos y vecinas puedan pasear con tranquilidad por este parque».

De este modo, el pasado viernes 14 de febrero, Carratalá explicó que ya dio orden de que se sustituyeran todas las farolas rotas, «que eran la gran mayoría». Pero poco tiempo han tardado los energúmenos en actuar de nuevo contra este espacio: «Cual fue mi fatal sorpresa cuando hoy (por ayer), martes 18 de febrero, me han vuelto a comunicar que, de nuevo, un gran número de las mismas ha vuelto a sufrir el ataque de estos vándalos sin el menor respeto por nada».

En opinión del alcalde, «no se puede consentir este continuo boicot hacia el mobiliario urbano y municipal. Esta falta de civismo y de respeto a la propiedad municipal y al resto de vecinos, que son, al fin y al cabo, los grandes perjudicados por estos actos vandálicos, ya que entre todos pagamos estos desperfectos».

Por este motivo, y para apoyar la labor policial, pero siendo consciente de las limitaciones que ésta tiene, ruega la colaboración de los vecinos «para acabar, de una vez por todas, con este grupo de indeseables delincuentes. Si sois testimonio de cualquier acto vandálico y salvaje contra nuestra Muntanyeta, no dudéis en llamar a la Policía Local para comunicarlo al 96 244 33 52».

El alcalde concluyó el bando tras agradecer a todos los vecinos «el civismo que la gran mayoría de vosotros habéis demostrado siempre», por lo que confía en su colaboración en un tema que calificó de «delicado».

Carratalá recordó que el paraje de la Muntanyeta es vital en la historia de Alberic, ya que es el espacio alrededor del cual ha ido creciendo el municipio: «Es un lugar muy representativo para todos nosotros. Mucha gente lo usa para ir a pasear y además es el espacio en el que hacemos uno de los actos más importantes de nuestro calendario festivo, el concurso de ‘l’encissam’».

No pudo catalogar el coste total de los actos vandálicos al aún estar cambiándose las farolas afectadas, pero lo situó en una cantidad de varias decenas de miles de euros. Agregó que ha habido otros espacios de la ciudad, como el sector R, en el que ha habido destrozos de papeleras y bancos que también han tenido que ser reparados por medio del erario público.

Patrullas vecinales

Cuando se le preguntó al alcalde si vería bien la creación de patrullas por parte de los vecinos para tratar de luchar contra esta situación, respondió con un categórico «sin duda. Cualquier ayuda que recibamos bienvenida será. Hay que tener en cuenta que la Policía Local y la Guardia Civil tiene que atender a todo el término, por lo que no pueden estar permanentemente en un mismo lugar».

En su opinión, el hecho de que los vecinos se involucren en esta labor de vigilancia puede ser muy importante al ser un espacio por el que pueden pasar centenares de personas a lo largo de todo el día y siempre pueden alertar de la presencia de quienes se dediquen a romper objetos del mobiliario urbano, como en este caso las farolas, gesto que repercute en perjuicio de todos los vecinos.

«Me parece muy bien que el alcalde nos pida ayuda, y si veo a alguien que tire una piedra a una farola, no dude que se lo diré. ¿No se dan cuenta de que es dinero de todos y que el que se usa en cambiar las farolas no se puede utilizar en otras cosas que son mucho más necesarias en la actualidad como los servicios sociales?», explicó un vecino indignado con la situación.

Otra vecina, habitual usuaria de la zona de la Muntanyeta, remarcó que le parece «increíble que haya personas que rompan cosas sólo porque sí. Espero que si sorprenden a alguno le sancionen de manera que no le queden ganas».

Manuel Garcia / Las Provincias

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