Alcaldes i presidents de diputacions no aniran en les llistes autonòmiques del PP

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Rus i Bastidas no podran ser diputats autonòmics

El PP valenciano no puede pedir indultos. Tenemos que ser ejemplares con nuestras actuaciones. Y no lo digo yo, sino el presidente del partido y del grupo parlamentario». Alberto Fabra pronunció estas palabras en las que apelaba a su autoridad con un tono singularmente severo el pasado miércoles. Un diputado de su propio partido, Andrés Ballester, se había jactado la víspera de disponer de las firmas de más de 40 parlamentarios del PP valenciano que pedían el indulto del exalcalde de Torrevieja, Pedro Hernández Mateo. Esas palabras representaban todo un desafío hacia el líder del PP valenciano, que contestó con la velada amenaza de sancionar al diputado rebelde. La proximidad de varias votaciones en el Parlamento en las que el grupo popular necesitaba de la presencia de todos sus diputados contribuyó a relajar la tensión generada.

Lo cierto es que lo ocurrido en el seno del grupo popular ha revelado algunas circunstancias que no por obvias dejan de ser llamativas. Fabra lidera un grupo parlamentario heredado, dirigido por un portavoz en el que muchos de los diputados no confían y del que además forman parte varios parlamentarios imputados en causas judiciales. Se pueden adoptar medidas para evitar nuevos episodios como éste, pero en el Palau de la Generalitat se considera que la verdadera solución no se encontrará hasta la elaboración de las próximas candidaturas electorales.

El control del proceso para la elaboración de las candidaturas pasa a ser determinante para el líder de los populares, consciente de que, al margen de que un triunfo electoral refrendaría su autoridad sobre el partido, necesita de un grupo sobre el que poder confiar sin temor a fugas de votos o a comentarios malintencionados de pasillo.

Fabra ha avanzado algunas de las características que tendrán sus candidaturas, aunque sólo sea porque viene remarcando desde que accedió a la presidencia del PP valenciano que los imputados no formarán parte de ellas. Si Gürtel y Brugal no se resuelven antes de la elaboración de listas, esa premisa deja fuera de las listas a ocho miembros del actual grupo: David Serra, Milagrosa Martínez, Angélica Such, Vicente Rambla, Ricardo Costa y Yolanda García, por Gürtel, y Sonia Castedo y Luis Díaz Alperi, por Brugal.

Fabra ha resuelto, no obstante, algún otro criterio que marcará las próximas listas. El líder del PP valenciano rechaza la acumulación de cargos públicos, y por eso tiene la intención de impedir la posibilidad de que cualquier candidato a alcalde o a presidente de Diputación forme parte también de la candidatura autonómica. La decisión puede parecer contradictoria con la estrategia de encarar las elecciones de 2015 con el objetivo decidido de apoyarse en el poder municipal. Pero se sustenta en el convencimiento de que la acumulación de responsabilidades termina ofreciendo la imagen de que el partido no dispone de banquillo. Y también en el de que los alcaldes anteponen la labor en su ayuntamiento a la del grupo parlamentario.

El planteamiento del jefe del Consell tiene, no obstante, un análisis adicional, como consecuencia de algunos de los nombres que se pueden ver afectados por la medida. La alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, y los presidentes de la Diputación de Valencia y Castellón, Alfonso Rus y Javier Moliner, serían algunos de los perjudicados. La primera no repetiría como diputada autonómica ni siquiera en el caso de que saliera indemne de Brugal. Con Rus ocurriría lo mismo tanto si volviera a optar a la alcaldía de Xàtiva -él mismo lo ha anunciado- como si buscara una alternativa (se ha especulado con un puesto en la lista de la ciudad de Valencia) para volver a presidir la Diputación. La eventual salida de Rus condicionaría el pulso que el presidente provincial de Valencia mantendrá, previsiblemente, con el secretario general de los populares, Serafín Castellano, por el control de la elaboración de las listas.

El caso de Javier Moliner es, si cabe, más llamativo. El presidente de la Diputación de Castellón ha dejado entrever su voluntad de encabezar la candidatura del PP por esa circunscripción para las autonómicas de 2015. Un propósito que, según el entorno del presidente de la Generalitat, no es compartido por el líder del partido. ¿Y en Alicante? La actual presidenta, Luisa Pastor, no ha mostrado interés en la política autonómica, y sí en cambio en seguir en la Diputación de Alicante. Para ese puesto también se ha especulado con el nombre de José Císcar. Si se produjera ese relevo, el actual vicepresidente tampoco formaría parte de la lista autonómica.

Por lo que a los alcaldes se refiere, diputados como Vicente Betoret -alcalde de Vilamarxant y mano derecha de Rus-, César Sánchez -alcalde de Calpe y persona de confianza de Císcar-, Alfredo Castelló -primer edil de Sagunto y presidente del comité de derechos del PP-, Antonio Lorenzo -Algorfa- y Miguel Zaragoza -Santa Pola- tampoco formarían parte de la lista autonómica, salvo que renunciaran a optar a la alcaldía de sus respectivos municipios.

¿Y Rita Barberá? El caso de la alcaldesa de Valencia es especial, y nadie en el PP de la Comunitat lo discute. Su peso específico en el partido trasciende a su condición de primera edil del cap i casal. Buena parte de las expectativas electorales de los populares valencianos para 2015 pasan porque Barberá mantenga el tirón exhibido en las urnas desde 1991.

Las relaciones entre Fabra y Barberá han atravesado etapas de franco distanciamiento. Pero en los últimos meses se ha visualizado una creciente complicidad -comprobada incluso con el caso de la firma del indulto de Hernández Mateo-. La intención del presidente del Consell, según su entorno más cercano, es la de hacer una excepción con la alcaldesa de Valencia. Es decir, Rita Barberá sería la única aspirante a una alcaldía -ella ha dicho que volverá a serlo y en el Palau de la Generalitat confían en que así sea- que, si así lo decide, también formaría parte de la candidatura autonómica.

El objetivo del líder del PP valenciano pasa por componer unas listas con un fuerte grado de renovación, que reflejen la apertura de una nueva etapa en el partido y especialmente, que garantice al presidente de los populares que la principal herramienta de acción política del partido está bajo su control.

La renovación se traducirá necesariamente en la salida de algunas de los parlamentarios más señalados del actual grupo parlamentario. Por encima de todos aparece el nombre del expresidente Francisco Camps. Con la excepción de su accidentada declaración como testigo en Nóos, el exjefe del Consell aparece ya liberado de las investigaciones judiciales que le afectaban. Pero su futuro político no pasa por continuar en Les Corts. El del presidente de Les Corts, Juan Cotino, es otro sobre el que se dibujan incógnitas. Su lema – ‘Nada pedir, nada desear, nada rehusar’ (San Francisco de Sales)- se ajusta a la perfección a lo que puede ocurrir en las listas. Parece razonable pensar que si su voluntad es seguir, vuelva a ocupar un puesto de salida. Llegará a las autonómicas con 65 años.

Entre las salidas que se dan como seguras figuran las de los veteranos Rafael Maluenda -que ya dijo que ésta sería su última legislatura- y Rafael Ferraro. Alejandro Font de Mora parece decidido a continuar, pese al creciente reconocimiento que obtiene su faceta como pintor y poeta. Las salidas pueden ser numerosas, no sólo por la necesidad de renovar caras, sino también porque todo hace pensar que los consellers y el segundo escalón tratarán de garantizarse un puesto en un escenario en el que la victoria no está asegurada y con el debate sobre la reducción de diputados sobre la mesa.

En las quinielas, los nombres de Maira Barrieras, Marisol Linares, Mariano Castejón y María Fernanda Vidal (Castellón); Antonio Peral, María José García Herrero, Elisa Díaz Alperi y Trini Miró (Alicante); y Fernando Giner, Maritina Hernández, Verónica Marco, Rubén Ibáñez, Esther Franco y Jorge Bellver (Valencia) parecen fijos. El exsecretario general de los populares, Antonio Clemente, tampoco tendrá problema para seguir en las listas. De lo que nadie tiene ninguna duda es de que Andrés Ballester, el diputado que alentó la recogida de firmas para apoyar el indulto de Hernández Mateo, no continuará.

Las Provincias

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