Álex Gadea abandona Puente Viejo y regresa a su Alzira natal para estrenar «Los justos»

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El actor Álex Gadea estrenará en su ciudad, Alzira, la obra de teatro ‘Los justos‘, sobre el terrorismo de ETA, y no descarta volver a ‘L’Alqueria blanca.’
Tras su comentada salida de la serie ‘El secreto de Puente Viejo’, el actor alcireño Álex Gadea (Valencia, 1983), toma un nuevo rumbo y sube al escenario teatral. La obra ‘Los justos’, basada en un texto de Albert Camus, se ha adaptado para mostrar lo negativo del terrorismo de ETA. El estreno, en su escenario soñado, el Gran Teatro de Alzira el próximo día 25. El actor se muestra orgulloso de tener esta oportunidad.

-¿Cómo ha recibido por parte del público su salida de ‘El secreto de Puente Viejo’?

– La respuesta la he sentido muy acorde a lo que representó el personaje durante estos años. La gente, mediante las redes sociales, me ha dejado constancia de cómo lo vivieron y he recibido muestras de gratitud y felicitación por el trabajo en este tiempo. Hubo bastante revuelo en twitter. Otra gente manifestaba más su descontento por mi decisión y pasaron el duelo con menos optimismo. Por lo general, siento que ha sido una gran despedida.

-¿Fue una decisión suya?

-Sí, fue algo voluntario. En noviembre comuniqué la decisión a la productora. Lo pensé mucho, porque no es fácil salir de un proyecto que te ha aportado tanto y que goza de tan buena salud. Pero ha sido un proceso de 700 capítulos a mis espaldas con dos etapas diferentes, incluyendo un salto en el tiempo de 16 años con lo que eso conlleva, interpretar a diario a un tipo mucho mayor que tú.

-¿Ha notado evolución en sí mismo como actor desde el primer capítulo hasta hoy?

-Por supuesto y en este formato televisivo más, puesto que estás en activo a diario. Este oficio, como cualquier otro, se perfecciona trabajando. Considero que he tenido una evolución interpretativa evidente. Soy exigente conmigo mismo y por eso estoy muy agradecido al proceso vivido.

-¿Tristán de ‘El secreto de Puente Viejo, Diego de ‘L’Alqueria blanca’ o cada cual tuvo su momento interpretativo?

-Cada cual tuvo su momento. Tristán se construye después del proceso vivido con Diego. En L’Alqueria también tuve un aprendizaje grande y fue una experiencia maravillosa, pero estamos hablando de otro género, de otro formato. Se trabaja de una manera diferente en una serie de ‘prime time’ que en una diaria.

-¿Podría volver a ‘L’Alqueria blanca’?

-Cuando tomé la decisión de dejar Puente Viejo, lo hice para reciclarme, buscaba teatro. Nunca se sabe, yo no me cierro puertas, pero a corto plazo en principio no, porque quiero respetar lo que decidí, parar y apuntalar otras cosas.

-¿Pero ha habido alguna oferta en este sentido?

-Ha habido alguna conversación, sí, pero repito que por ahora estoy centrado en el teatro.

-¿Cómo ve el sector audiovisual valenciano?

-Ya que estamos.., al teatro lo han defenestrado por la subida del IVA cultural. Son muchas las compañías y salas que se han visto en la necesidad de echar el cierre. Eso supone el empobrecimiento cultural y educacional de un país y de sus futuras generaciones. El cine, más de lo mismo, las subvenciones han disminuido y con ellas la producción, tal vez es erróneo el sistema y depender tanto de ellas. Se debería apostar por la inversión privada, pero es como todo, si no tiene beneficios, ¿quién va a querer invertir? Además, las salas no apuestan por las películas españolas. Otra política que considero incorrecta.

-Y menos se atisba un futuro sencillo con la crisis y la situación económica valenciana.

-Bueno mira… Dentro de los problemas que existen en la Comunitat y que ha tenido Canal 9, es una alegría que vuelva ‘L’Alqueria blanca’. Pero es obvio que la Comunidad Valenciana se encuentra en una situación y contrae una deuda que no invita al optimismo. Por eso mismo, quiero reconocer y alabar el esfuerzo del Ayuntamiento de Alzira por su apuesta cultural y hacer frente a un estreno de una obra no precisamente comercial, aunque sí muy valiente por su contenido, y comprometida con una historia que nos ha perseguido durante años. El terrorismo.

-Obviamente no es baladí que la obra de teatro ‘Los justos’ se estrene en Alzira. ¿Qué supone para usted?

-Supone mucho. Que la primera plaza y el estreno sea en tu casa, rodeado de tu gente, sin duda va a tener una connotación muy especial…. Reitero mi agradecimiento a todos aquellos que lo han hecho posible.

-¿Sabe que la venta de entradas indica que el Gran Teatro estará lleno a reventar?

-Hoy (por el martes) he hablado con un compañero de 611 TEATRO y me lo ha referido. Intentaremos estar a nuestro mejor nivel para devolver a la gente el cariño y el esfuerzo. Celebramos en la compañía la buena acogida que nos espera de mis paisanos. En Alzira siempre he sentido un calor especial por parte de los vecinos.

-¿Será la primera vez que actúa profesionalmente en el Gran Teatro?

-Sí, Allí he hecho ejercicios y cursos, como en el instituto José María Parra.

-Allí fue donde comenzó todo. ¿Qué recuerdos tiene?

-Mantengo buena relación con algunos profesores. Allí fue donde descubrí mi vocación y con el tiempo mi profesión. Bonitos recuerdos y mucha gratitud al grupo de profesores de mi ultima etapa.

-¿Eligió usted la asignatura de Teatro?

-La asignatura surgió, estaba impuesta en tercero de ESO junto con Gastronomía. Fue un descubrimiento.

-Y a partir de ahí, ¿cómo sigue la historia de su evolución como actor?

-Pues con mucho trabajo, mucho sacrificio y tomar a veces decisiones acertadas y otras veces no tanto. Estudié Interpretación en Valencia y al año sentí que, de emigrar a Madrid, cuanto antes mejor.. Allí continúe con la formación y surgieron los primeros trabajos haciendo teatro donde nos dejaban. Los inicios siempre son un poco duros pero la ilusión y las ganas combaten cualquier obstáculo. Luego entré en el mercado audiovisual y poco a poco he tenido suerte de recoger algunos frutos.

-Respecto a la obra ‘Los justos’ que se estrena en Alzira, a nadie le debe quedar ninguna duda de cuál es su idea principal.

-Es una obra que condena la violencia. El autor deja constancia de que cualquier ideología pierde su verdadero valor en el momento que la llevas a cabo mediante la violencia. El texto, apoyado con una valiente puesta en escena, muestra a los terroristas sin pasamontañas y frente al espejo, llenos de cuestiones y provocando la desintegración del comando al ser conscientes de que se han convertido en asesinos por la defensa de unos ideales. La violencia jamás lleva a la justicia.

Manuel Garcia / Las Provincias

Gadea en la Casa de la Cultura d’Alzira

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