El patrimonio que Alzira perdió en el siglo XX

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L’antic Pont de Sant Bernat / foto: Alfonso Rovira

El cuidado y conservación del patrimonio está en la lista de tareas que cualquier responsable del área o alcalde de un municipio debe llevar adelante. Pero en un tiempo no tan lejano esta situación no parecía estar tan diáfana, lo cual generó situaciones que han mermado en buena medida lo que en definitiva es el legado de una ciudad.

Desgraciadamente son pocas las poblaciones que puedan decir que a lo largo de toda su historia han mimado edificios históricos de todo tipo y muchos de ellos ya sólo son un recuerdo en la mente de los mayores.

En el caso de Alzira son varios los ejemplos de edificios que, por diversas circunstancias, pueden quedar en el olvido pese a que en su momento fueron parte de la vida cotidiana de la ciudad.

De este modo, y para contribuir a la causa de que la historia no se quede perdida por el camino, el cronista gráfico de la ciudad de Alzira, Alfonso Rovira, y el también alcireño y fotógrafo Miguel Ángel Gil, están elaborando el proyecto de editar un libro donde se recogen alrededor de cien crónicas que serán acompañadas de sus correspondientes fotografías sobre «lo que Alzira perdió en el siglo XX», un aviso también para que los actuales dirigentes no cometan los errores que tuvieron lugar en un pasado no tan lejano.

Rovira, de su amplio archivo fotográfico de todo lo relacionado con Alzira, ha seleccionado una serie de imágenes como serán puentes, edificios, personajes, fábricas, oficios ya desaparecidos, comentadas con su historia pasada.

Como muestra, en esta información se ofrece un avance en el que se ha escogido alguna muestra como el puente de Sant Bernat, la pasarela del Mercat o el grupo escolar Julio Tena.

El puente de Sant Bernat, algo totalmente desconocido para las nuevas generaciones, vivió la historia de la capital de la Ribera Alta hasta que se demolió casi en su totalidad y sólo mantiene como recuerdo la imagen de los casalicios con los Santos Patronos Bernardo, María y Gracia en pleno corazón de la ciudad. Un atentado contra el patrimonio que el propio Alfonso Rovira documentó con su cámara.

Por su parte, Miguel Ángel Gil, con su cámara, ofrecerá paralela la misma imagen de las fotografías de Rovira en la época actual.

Posiblemente, y a falta de confirmación oficial, esta publicación pueda ver la luz en los últimos meses de este mismo año 2013 y servirá como foco de atención para lo que alguna vez pasó y no debería repetirse.

Manuel García / Las Provincias

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