Astrónomos descubren un planeta rosa

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Hace tan solo unos días nos hemos tenido que despedir definitivamente del telescopio espacial Kepler. El 15 de agosto la NASA finalizaba oficialmente los intentos por recuperar la misión que tantas alegrías nos ha dado en los últimos años en el campo de la búsqueda de exoplanetas. Kepler necesitaba al menos tres volantes de reacción para operar con normalidad, pero finalmente la Agencia Espacial estadounidense no ha sido capaz de recuperar ninguno de los volantes estropeados.

El telescopio Kepler dice su adios definitivo.

No ha sido ninguna sorpresa puesto que desde hace algunos meses muchos ya sabíamos que Kepler estaba dando sus últimos coletazos a la espera de la confirmación por parte de los ingenieros de la misión.

Aun así, Kepler ha sido todo un éxito. Durante su tiempo de vida operativa el telescopio nos ha descubierto cientos de planetas extrasolares, abriéndonos a un enorme catálogo de nuevos mundos de todo tipo que a día de hoy se eleva a más de 2700 candidatos posibles.

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A partir de ahora, y mientras seguimos esperando el lanzamiento del gran proyecto del Telescopio espacial James Webb, tendremos que aguzar el ingenio y poner a punto el resto de instrumentos ópticos de los que disponemos para continuar con el gran trabajo del Kepler.

Y eso es precisamente lo que han hecho los astrónomos responsables del Subaru Telescope en Hawaii al descubrir un nuevo exoplaneta realmente fascinante.

Su nombre científico es GJ 504, aunque popularmente ya se le conoce como “el planeta rosa” ya que, tal y como nos explica Michael McElwain del Centro Espacial Goddard, si pudiéramos viajar hasta él veríamos un mundo gigante brillando con el color magenta de una flor de cerezo.

Recreacion artistica de GJ 504

Se trata de un gran planeta gaseoso, con una masa aproximada de cuatro veces nuestro Júpiter y situado a una distancia de 57 años luz de la Tierra.

Además de su particular color lo que más ha llamado la atención de los investigadores es que GJ 504 orbita su estrella a una distancia casi imposible ya que se localizaría nueve veces más lejos que Júpiter del Sol.

Para que os hagáis una idea, una unidad astronómica es la distancia que separa la Tierra del Sol… pues bien, GJ 504 estaría orbitando su propia estrella a una distancia de 43.5 unidades astronómicas, desafiando los modelos de formación de planetas gigantes que hasta ahora se habían realizado.

Hasta ahora lo normal era que los grandes gigantes se formasen mediante la acreción de materiales, gases y polvo en el disco creado por el nacimiento de una estrella joven. Sin embargo, GJ 504, se encuentra muy lejos de su estrella y los investigadores comienzan a plantearse nuevas teorías para explicar su existencia y la gran distancia que le separa de su propio sol.

Astronomia para terricolas

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