LA UNIÓ califica de «muy desastrosa» la campaña citrícola en la Ribera

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LA UNIÓ de Llauradors califica de «muy desastrosa para los productores» la campaña citrícola que acaba de finalizar en la Ribera, motivada fundamentalmente por los bajos precios percibidos y la pérdida de cosecha debido al efecto de las heladas.

En un año con una importante merma de producción por las heladas de febrero del pasado año, que en alguna variedades ha sido del 50%, y por la progresiva sustitución de huertos de cítricos por frutales y el abandonos de campos, los productores citrícolas de la Ribera siguen sin levantar cabeza y los precios conseguidos no cubren ni los gastos de producción. Es además la segunda campaña consecutiva con consecuencias negativas por las heladas.

Así, el precio medio pagado al agricultor ha oscilado entre 0,15 y 0,23 euros para la variedad Clemenules y entre los 0,09 y 0,15 en la Navelina. Hay que señalar que los costes de producción para la variedad Clemenules se sitúan en una cantidad que ronda los 0,26 euros y los de la Navelina en 0,22 euros.

Llorenç Capsi, portavoz de LA UNIÓ en la Ribera, afirma que “con estos datos ni en el mejor de los casos se cubren gastos en las explotaciones de cítricos de nuestra comarca, por tanto que nos vengan con cuentos chinos sobre si ha sido una buena campaña y que los precios han sido mejores que otros años. El agricultor, ni tan siquiera con la merma de la cosecha por las heladas, ha obtenido alguna ventaja. Lo miremos como lo miremos, la campaña no ha sido buena para los agricultores”.

Balance por variedades

En la variedad Navelina, si bien es cierto que no ha tenido problemas de recolección, la producción por hanegada como consecuencia de las heladas ha sido tan baja que no ha resultado rentable. Su precio ha seguido la dinámica de campañas anteriores, más bajo de lo deseable.

En el grupo de Clementinas, muy mermada así mismo en producción por arranques y frío, ha tenido más salida comercial que la pasada campaña pero los precios de compra en el campo no han variado sustancialmente respecto a campañas anteriores. Se trata de una variedad inviable económicamente en la comarca y cuya sustitución en los campos va en tendencia creciente.

En variedades como la Okitsu y la Satsuma, muy presente en la comarca, las cosas no han resultado mejores. Las condiciones morfológicas en tamaño y calidad de la piel ha provocado mucho destrío en la Okitsu y que gran parte de la producción se quedara en los árboles.

En la Satsuma el resultado es nefasto ya que entre otras causas las industrias de transformación no han sido capaces de gestionar esta variedad al tener los almacenes llenos, así una buena parte de la producción se ha quedado pendiente de recolectar o se ha malvendido a precios irrisorios. A juicio de LA UNIÓ se trata de un error estratégico de la Conselleria de Agricultura que invierte sus fondos públicos sin exigir ni supervisar a dónde y cómo se gestionan.

En el grupo de mandarinas híbridas como la Clemenvilla o la Fortuna, los problemas de la Alternaria y los de falta de rentabilidad que se aplican al resto de variedades demuestran su claro retroceso y auguran su desaparición del mapa varietal de la comarca en poco tiempo.

En relación a las variedades de naranja de la parte media y final de campaña se han dado dos peculiaridades. Por una parte la falta de Navelina ha hecho que la Lane Late se recolectara avanzada y a un precio bajo. A principio de mayo además, antes de las lluvias en Andalucía y en nuestro territorio, el mercado estuvo parado. A partir de esa fecha obtuvieron un precio decente aunque el número de parcelas no era demasiado alto.

LA UNIÓ apunta a la concentración de la oferta como posible solución para resolver la situación en las que están inmersos los productores de cítricos de la comarca. “Saber descongestionar la campaña en cada momento nos puede permitir un cambio de rumbo, de lo contrario pintan bastos para los citricultores de la Ribera”, apunta Capsí.

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