Sanidad público-privada: modelo Alzira / Joaquin Farnós (exconseller)

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  • La izquierda miente al manifestar que el modelo de gestión privada de la sanidad es siempre malo.
  • En un momento de gran incertidumbre económica y política, los españoles asistimos a un debate falso y demagógico sobre la sanidad pública y privada, cuando realmente la cuestión a plantear es la simbiosis entre gestión empresarial o gestión pública de un servicio público y garantizado por la Constitución como es la sanidad.La Consejería de Sanidad de la Comunidad Autónoma de Madrid trabaja en introducir el modelo Alzira de gestión sanitaria en algunos hospitales. Ante esta propuesta de buscar soluciones a la sostenibilidad del servicio público de salud, la izquierda política y las centrales sindicales se oponen a esta medida e intentan demagógicamente engañar a los ciudadanos manifestando que el modelo de gestión privada de la sanidad es siempre malo, supone mayores costes a los ciudadanos y, en definitiva, sólo pretende beneficiar a las empresas privadas adjudicatarias mientras que la gestión pública pública pura y dura es de mejor calidad y gratuita.El modelo Alzira de la Comunidad Valenciana, que tuve el honor de dirigir en 1999, se inició con la gestión del hospital de la Ribera en Alzira. Se trató, en definitiva, de la adjudicación a una empresa privada de un servicio público como es la sanidad, garantizada por la Constitución y por la Ley General de Sanidad que claramente establecen que la sanidad es universal –para todos los españoles– y gratuita. En ningún hospital o centro de salud funcionando en España con el modelo Alzira paga un solo euro el ciudadano y ya actualmente hay más de diez hospitales y muchos centros de salud en diversas comunidades autónomas funcionando bajo este modelo.

    El modelo Alzira basado en la simple fórmula jurídica de adjudicar la gestión de un servicio público a una empresa privada aporta las siguientes ventajas:

    1) La empresa adjudicadora construye el hospital o el centro de salud que trascurridos unos años pasa a formar parte del patrimonio común de la Administración Pública. El hospital de la Ribera, que fue el primero que se adjudico a la firma Ribera Salud, una UTE participada mayoritariamente por la empresa Adeslas, costó 36 millones de euros y es hoy patrimonio de la Generalitat Valenciana.

    2) La empresa adjudicataria se compromete a prestar todos los servicios hospitalarios y de atención primaria, financiándose con un pago por ciudadano que financia la Administración Pública y que, en el caso de la Comunidad Valenciana, ha supuesto un ahorro del 30% frente al coste por ciudadano que soporta un hospital de gestión directa por parte de la Administración. Ello significa un ahorro para un área de salud de unas 200.000 personas pasar de pagar 1.000 euros por ciudadano a sólo 672. Y por lo tanto, el ahorro de dicha área sanitaria será de más de 13 millones de euros. De esta forma, en la Comunidad Valenciana, donde hay 24 áreas sanitarias, el ahorro en sanidad es del orden de unos 1.800 millones de euros anuales.

    3) La irresponsabilidad de los partidos de izquierda y los sindicatos llegó a tal punto que se afirmó sin rubor que el modelo Alzira se aplicó para que los amiguetes hicieran un buen negocio. El tiempo ha demostrado que, desde 1999, ha sido necesario modificar las condiciones económicas iniciales de la adjudicación, puesto que las empresas concesionarias estaban perdiendo dinero. De momento el único que ha ganado dinero ha sido la Generalitat Valenciana, que ha prestado un buen servicio sanitario ahorrando más de un 30%.

    4) La crítica de los partidos de izquierda, PSOE, Compromis e IU, y los sindicatos referida a que la prestación sanitaria es peor o mala, se descalifica sola al señalar que, en 2012, entre los cinco mejores hospitales valencianos, tres se gestionan bajo el modelo Alzira.

    5) Los únicos perjudicados con la implantación del modelo Alzira de gestión sanitaria son los sindicatos, pues disponen de menos liberados.

    La conclusión es clara. El modelo Alzira no supone privatizar la sanidad, sino que es un instrumento valioso y contrastado para abaratar su coste y mejorar la calidad. Por ejemplo, en el Hospital de Denia no hay lista de espera quirúrgica, mientras que en otras áreas sanitarias de la Comunidad Valenciana se han acumulado 60.000 valencianos esperando ser intervenidos de cataratas, prótesis, hernias, etc.

    ¿Por qué en un hospital de gestión privada los quirófanos no cierran a las tres de la tarde y en los públicos, pese a tener lista de espera, los quirófanos se cierran a esa hora y los médicos se dedican a otros quehaceres?

    Soy consciente que el modelo Alzira no puede coexistir, como se intentó en Valencia, con el modelo exclusivo de gestión pública. El modelo Alzira está ya consolidado como un gran éxito, por ello este sistema se imparte en los más importantes másteres de economía de gestión de la sanidad. Cualquier ahorro que se consigue es una buena gestión sanitaria si se mantienen e incrementan los estándares de calidad. Y por todo ello, el modelo Alzira representa un éxito si tenemos presente que la sanidad valenciana representa un coste de unos 6.000 millones de euros de presupuesto de la Generalitat, que es de 13.000 millones, lo que es casi un 50% del mismo. La sanidad pública, separando la gestión sanitaria de la alimentación, limpieza, lavandería, etc., es inviable como en un crucero no puede ser codirigido por el capitán del barco y el abastecedor. Por lo tanto, dos directores en un hospital simultáneos no son posibles. Sería un choque de trenes. La externalizacion de los servicios no sanitarios ya la hizo el PSOE en tiempos del conseller Joaquín Colomer con el Gobierno de Joan Lerma.

    El modelo Alzira, en definitiva, es únicamente la adjudicación administrativa de un servicio público. Por eso hizo bien Alberto Fabra en no seguir con la fórmula que le propuso el anterior conseller de Sanidad de crear una fórmula mixta que a nadie convenció y que se hizo inviable por las dificultades jurídicas que hubiera supuesto su aplicación. Pero esta es otra historia.

    Joaquín Farnós Gauchia es ex-conseller de Sanidad de la Comunidad Valenciana.

    La Gaceta 

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