El Parkinson afecta a prop d’un miler de persones a la comarca de la Ribera

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El Servicio de Neurología del Hospital Universitario de La Ribera estima que el Parkinson afecta al 2% de la población mayor de 65 años, lo que supone unas 11.000 personas en la Comunidad Valenciana y cerca de 1.000 en la comarca de La Ribera. Esta enfermedad degenerativa es la que más repercusión tiene en la población anciana después del Alzheimer. Hoy jueves, 11 de abril, se celebra el Día Mundial del Parkinson.

Según los especialistas, los principales síntomas de esta patología son los temblores, rigidez, lentitud de movimientos y trastornos al caminar. Sin embargo, en la evolución de la enfermedad aparecen otros síntomas que no son estrictamente motores, como por ejemplo estreñimiento, tensión baja, alteraciones urinarias, impotencia, trastornos del sueño y falta de olfato. Igualmente, se apunta la existencia de trastornos psiquiátricos como la depresión y en casos extremos, incluso, deterioro intelectual o demencia.

Pese a que no se conoce tratamiento curativo, sí se dispone de métodos de estabilización y control de los síntomas. De hecho, un diagnóstico adecuado y precoz permite instaurar una terapia que mejore la calidad de vida de los pacientes y aumentar su expectativa de vida.

Según los expertos, esta patología suele aparecer entre los 50 y 60 años de edad. La detección precoz supone ganar tiempo a la enfermedad y retrasar los peores síntomas, los que incapacitan más a las personas. Por eso es tan importante detectar las primeras manifestaciones (temblores, rigidez, lentitud de movimientos, trastornos al caminar, estreñimiento, hipotensión y alteraciones urinarias) cuando hay todavía pocas disfunciones cognitivas, pudiendo actuar a tiempo para retrasar la evolución, cuando todavía se conservan capacidades intelectuales.

Diagnóstico precoz

En palabras del Dr. José Andrés Domínguez, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario de La Ribera, “actualmente no se conocen los mecanismos fisiopatológicos concretos que desencadenan la enfermedad y, por tanto, es difícil de prevenir. Es por ello que el diagnóstico precoz constituye un pilar fundamental para afrontar la enfermedad con la mayor calidad de vida posible.”

Una de las estrategias básicas en el retraso de los peores síntomas de esta enfermedad es la práctica de ejercicio físico. Mantenerse activo físicamente (caminar, bicicleta, correr, etc.) es fundamental para que los músculos y las articulaciones sigan haciendo sus movimientos con naturalidad.

Otra estrategia con la que se retrasa la evolución del Parkinson se encuentra en el entrenamiento cognitivo: ejercicio intelectual de la memoria y del resto de áreas cognitivas como la orientación, lenguaje, cálculo, etc.

En este sentido, el Dr. Domínguez señala que “hay que estimular a todos los implicados en la atención del paciente con Parkinson (familiares, cuidadores, asociaciones, profesionales sanitarios, etc.), para que éste realice entrenamiento cognitivo. Ésta es una medida que se está revelando tan importante como los fármacos a la hora de retrasar la progresión de la enfermedad”.

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