Hellín, la Ciudad del Tambor, desplazará más de 1.000 bombos a la Tamborada de Alzira

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Alejandro Torres, es uno de los más de mil tamborileros que se desplazarán este fin de semana hasta Alzira procedentes de Hellín, la ciudad por excel

encia del tambor. Forma parte del grupo de ocho tamborileros oficiales pertenecientes a la Asociación de Peñas Tamborileras del municipio manchego.

Este joven tamborilero, con una amplia experiencia en sus manos, se hospedará en las habilitadas aulas del antiguo colegio Federico García Sanchiz. Asegura que desde la antigua población minera «llegarán a Alzira en torno al millar, unos han alquilados viviendas y bajos y otros vendrán el sábado por la mañana y regresarán por la noche en sus vehículos».

Desde el municipio manchego, hay un cómodo desplazamiento hasta Alzira, en torno a los 9o minutos que facilitan el desembarco de hellineros en la capital del Júcar. Alejandro confiesa Riberaexpress que lleva «dos meses practicando» los toques tradicionales que junto a sus compañeros exhibirá el próximo sábado en la Plaça Major de Alzira; «queremos mostrar a la gente nuestra forma de sentir el tambor».

Un instrumento de hojalata que llevan en sus venas des de que nacen, «en nuestro pueblo el primer regalo que le hacen al recién nacido es un tambor», asegura y desde los tres años acuden a la Escuela de Tamborileros de Hellín. Su Tamborada, conjuntamente con la Semana Santa, está declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional.

A la Tamborada de Hellín acuden habitualmente más de 20.000 tamborileros en una ciudad que suma 31.200 habitantes. Por estas fechas ponen a punto sus tambores que resonarán con fuerza durante cuatro días; el Viernes de Dolores, el Miércoles y Jueves Santo y el Sábado de Gloria. Unos días en los que la reconocida, Ciudad del Tambor, se tiñe del color negro de las túnicas y del color rojo de los pañuelos.

Según Alejandro Torres los tamborileros de Hellín «anárquicos y libres» repican los tambores durante la Semana Santa, pero al contrario que en Alzira, «no participan en las procesiones».

Paradógicamente, fue un santo valenciano, San Vicente Ferrer, el que predicando en Hellín el año 1411, contra brujas y adivinos, instauró las procesiones de penitencia encabezadas por «músicos y tambores» y que perduraron hasta mediados del siglo XIX. Totalmente documentada está la procesión de los Azotes de mediados del XVIII en la entonces villa, que era encabezada por dos grandes hileras de tamborileros. Y también lo está la escisión definitiva de éstos en 1876, por las protestas del clero local ante su indisciplina y crecimiento espectacular, por lo que comenzaron a redoblar sus tambores fuera de las procesiones. Ello llevó a que las tamboradas se configuraran en la forma y manera en que hoy se conocen, tocando los tamborileros el tambor libremente por las principales calles del centro de la ciudad.

La XXVIII Jornada de Exaltación del Tambor y el Bombo de Alzira, considera el experto tamborilero, que «está muy bien montada, al estar concentrados en el sábado todos los actos».

Este millar de albaceteños, junto a varios miles mas procedentes de otros 21 municipos de varias autonomías mostraran, este fin de semana en Alzira, una fiesta,

Tamborileros de Hellín

una cultura y una profunda tradición provocada por un santo valenciano.

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