Niega haber matado y robado a un anciano de Alzira que le pagaba por sexo

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Los hechos ocurrieron cerca de la Estación

Un hombre acusado de robar y matar a golpes a un vecino de Alzira de 82 años que contrató sus servicios sexuales ha negado este lunes, en la vista que ha tenido lugar en la sección segunda de la Audiencia Provincial de Valencia, haber cometido el crimen o haber sustraído varias joyas a la víctima.

Asimismo, el acusado, de nacionalidad rumana, ha defendido que no prestó servicios sexuales a este hombre el día en el que se produjeron los hechos que se le imputan, el 30 de abril de 2011, aunque ha reconocido que lo hizo «una o dos veces» en otras ocasiones cuando los requirió, «en un garaje individual» cerca de la Plaza Mayor de Alzira y que le pagaba «50 ó 100 euros cada vez». Ha indicado que el día de los hechos hacía «dos o tres meses» que no había visto a la víctima.

El imputado, preso por esta causa desde mayo de 2011, ha negado también que la víctima le pagara sus servicios con joyas, algo que ha señalado que sí que hacían otros clientes. Este hombre se enfrenta a un total de 20 años de prisión, cinco por un delito de robo con violencia y 15 por un delito de homicidio, tal y como solicita el ministerio fiscal.

Igualmente, esta entidad pública pide para él la prohibición de acudir y residir en Alzira durante 20 años y que indemnice a la viuda y los hijos del fallecido –1.648 euros por los objetos sustraídos y la dentadura postiza que le dañó, y por la muerte con 70.750,25 euros a la esposa y 5.895,77 euros para cada uno de sus tres hijos–.

En esta causa, además hay dos acusados más, también de nacionalidad rumana, que se encuentran en libertad, y a los que se considera encubridores del principal imputado. El fiscal reclama para cada uno de ellos tres años de prisión por un delito de encubrimiento. Estos hombres, conocidos del primero, ayudaron a vender las joyas, dado que el principal acusado carecía de documentación.

Uno de ellos fue quien descubrió el cuerpo de la víctima malherida, al día siguiente de los hechos por estar cerca de su casa, y el otro, que fue también quien prestó su documentación al primer acusado, quien avisó a la Policía. Para el último, el fiscal estima la atenuante de confesión.

EN UN CAMPO DE NARANJOS

Los hechos de esta causa se remontan al 30 de abril de 2011, entre las 11.30 y las 13.15 horas, en un campo de naranjos de Alzira situado cerca de la estación de tren de esta localidad, en una zona «donde, de manera habitual, se prestan servicios sexuales entre varones», tal y como recoge el relato provisional del fiscal.

Al llegar a la estación, la víctima se dirigió junto al acusado, cuyo trabajo conocido en aquella fecha era la práctica de la prostitución masculina, a una zona apartada de naranjos. Fue entonces, según el ministerio público, cuando el imputado «golpeó de modo brutal y reiterado en la cara y en las cabeza» a la víctima.

El acusado se apoderó tras ello de varias joyas del anciano, al que dejó «malherido» en el suelo y de otros objetos. A continuación, el imputado se encontró en el entorno de la estación con dos compatriotas suyos –los dos hombres que están siendo también juzgados–, que le acompañaron a una tienda de compra venta de oro de Alzira para ayudarle a vender las joyas. La víctima falleció en el Hospital de Alzira, al que fue trasladado tras la agresión, el 22 de julio de 2011, por la complicación de sus lesiones.

Sobre esta última parte de los hechos, el principal imputado ha negado en el juicio haberse encontrado en la estación con los otros dos acusados, a quienes ha dicho conocer «poco» y solo de saludarse. Ha negado también que les confesara, tras la venta de las joyas, haber estado «con el viejo» y haberle «pegado una paliza» con la que podía haberlo matado, como ha asegurado el acusado que le prestó la documentación. También ha negado que les pidiera ayuda para vender joyas por ser algo que, según él, puede hacer por medio de los gitanos de su barrio y haberles invitado con el dinero de la venta.

Por otro lado, ha explicado que si se le había visto sangre en las manos era por una herida que se había hecho al golpearse con la bicicleta y que le sangraba porque lavaba la ropa a mano. Los otros dos acusados han reconocido el relato del fiscal y han asegurado que el primer imputado les invitó a comer tras vender las joyas, que no sabían que eran robadas.

TENÍA AUTONOMÍA PROPIA

Los tres hijos de la víctima, que han declarado como testigos, han explicado que antes de la agresión su padre, aunque usaba un bastón para caminar, tenía autonomía propia y que, como consecuencia de ésta, entró en coma y no se recuperó. Han explicado que su estado le impidió hablar con ellos y relatarles lo sucedido.

Del día de los hechos, los hijos han dicho que sólo saben que su padre salió de casa con la idea de regresar a hacer la comida y que se dirigió a la estación en autobús porque así se lo explicó el conductor de este vehículo. El dueño y la empleada de la tienda de compra de oro, que también han acudido a la vista, han reconocido los justificantes de la operación de compra-venta de las joyas del fallecido.

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