El joven asesinado en Alberic sufrió un ajuste de cuentas

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Centre de Salut / foto: Fran Garcia

«Conmocionados y sorprendidos». Así se mostraron ayer los vecinos de Alberic, en concreto los del barrio conocido popularmente como Lian Shan Po, al conocer la muerte violenta de uno de sus vecinos que falleció apuñalado en la tarde del jueves.

Todo apunta a que un ajuste de cuentas acabó con la vida de Juan Ramón G. C., aunque la Guardia Civil ha abierto una investigación para aclarar las causas exactas del fallecimiento. La víctima es un joven de 31 años de etnia gitana que pertenecía al clan de ‘Los Coratge’, con varios de sus miebros asentados en la localidad de la Ribera.
El pasado jueves Juan Ramón, acompañado por dos amigos, se citó con cuatro personas en el sector R, una zona en construcción rodeada de solares. Tras una rápida reyerta uno de los cuatro individuos asestó una puñalada mortal en el costado a la víctima. El filo le perforó el pulmón derecho. Rápidamente los amigos que le acompañaban le llevaron hasta el ambulatorio del municipio, donde entró con vida a las seis y media de la tarde.
Pero las heridas que sufrió eran demasiado graves. Al cabo de diez minutos, Juan Ramón falleció en el centro de salud sin que los servicios sanitarios pudieran hacer nada por su vida.
Ninguna detención
La Guardia Civil continuaba al cierre de esta edición buscando a los cuatro autores del apuñalamiento mortal. Al parecer, no son vecinos de Alberic, aunque por el momento no se ha practicado ninguna detención.
Después de conocer la noticia del fallecimiento de Juan Ramón G. C. alrededor de 200 personas -entre familiares de la víctima y vecinos de otras poblaciones- se congregaron en la tarde del jueves a las puertas del ambulatorio. Allí se vivieron momentos de gran tensión, por lo que fue preciso intensificar la presencia de efectivos de la Policía Local y la Guardia Civil para evitar altercados.
Segundo muerto del mismo barrio en dos meses
La víctima residía en el barrio Lian Shan Po, en el que hace dos meses un tema relacionado con la droga dejaba un muerto a tan sólo 200 metros de la casa de Juan Ramón. En esta ocasión la Policía Nacional halló el cadáver de un narcotraficante colombiano enterrado en el patio de una casa.
Juan Ramón G. C., que deja viuda y tres hijos de corta edad, era muy conocido en el barrio. Se dedicaba a la cría de caballos y su afición eran los concursos de ‘Tir i Arrosegament’. «Me he quedado helado. Se ha criado toda la vida en el barrio. Siempre iba con el carro y el caballo por ahí», recordó un vecino de Alberic.
Las Provincias / Foto: Fran Garcia

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