Desde Las Antípodas: Cerca de Japón /Julia Perea

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Aunque no muy cerca geográficamente, (son unas 11 o 15 horas de avión desde aquí), Japón y Nueva Zelanda comparten el estar situados en el llamado “Anillo de Fuego del Pacífico” y por lo tanto, el estar contínuamente en alerta por los terremotos, erupciones volcánicas y otros fenómenos geológicos tan frecuentes en esta zona.

Aún está reciente en nuestra memoria el gravísimo accidente que se produjo en la central nuclear de Fukushima debido al seísmo y posterior maremoto que afectó a la zona noreste del país.

Este año se celebra el 60 aniversario de las relaciones bilaterales entre ambos paises, y para conmemorarlo, se han hecho celebrado muchos eventos y activides por todo el país.

Siendo Wellington la capital política y también cultural de Nueva Zelanda, aquí es donde más festejos han habido, pero el más popular es el que se celebró el pasado mes de Septiembre en el Town Hall (más o menos viene a ser el ayuntamiento de la ciudad) y siendo mi hija una gran admiradora de la cultura japonesa, era impensable no pasarse por allí aunque fuese unas pocas horas.

Afortunadamente el tiempo acompañó, es algo a destacar cuando lo normal aquí es que en menos de 5 minutos pasamos de tener un sol radiante a sufrir un aguacero que no te deja ver un metro más allá.

La oferta de actividades era grande: desde espectáculos tradicionales, tanto bailes individuales o en grupo como de artes marciales, música pop de artistas  japoneses, muestras de arte floral  (ikebana) y de origami  hasta actos más tradicionales como la demostración de la ceremonia del té, preparación de los mochi o pastelitos de arroz y también la preparación de un rollo de sushi de 60 metros, tantos como años de contacto oficial tienen ambos países.

Llegamos justo a tiempo para poder degustar el rollo de sushi gigante, ver algunos de los espectáculos y también nos pasamos por algunos de los stands de productos típicos japoneses, conocimos  las partes de que consta el proceso de fabricación de los eficaces cuchillos de cocina -desde un bloque de metal hasta llegar al producto final- , algunos bonitos bonsais y también laboriosas manualidades.

Siendo como son los kiwis, no fue extraño ver a gente ataviada con el tradicional kimono y el resto de complementos a juego (sandalias o geta, obi o una especie de cinturón amplio, etc) e incluso alguna que otra chica vestida con esos típicos vestidos que llevan las protagonistas de los comics manga.

En uno de los stands y para nuestra sorpresa, nos encontramos con una joven japonesa enamorada de la cultura española, que había estado durante dos años viviendo en Granada y encima hablaba un español muy correcto  a pesar de ser una lengua tan diferente de la nuestra. Tanto ella como nosotros nos emocionamos al hablar de las cosas típicas españolas como la comida, la gente, los horarios, la vida de la calle, el clima…  fue un momento muy agradable para todos.

Siguiendo nuestra ruta, fuimos a ver la fabricación de los mochi, en la que el arroz una vez cocido se ha de triturar en un recipiente con un especie de martillos gigantes y cualquiera que quisiera, podía contribuir a dar unos mazazos a la pasta.

Nos llamó la atención la serenidad que transmiten la música y los movimientos de algunas danzas tradicionales de Japón, en las que se usan o bien abanicos o las sombrillas hechas de papel y bambú.

La última etapa fue el degustar algunos de los platos típicos preparados por algunos de los restaurantes japoneses de Wellington que participaron en el evento.

Nosotros tenemos especial predilección por un restaurante  en concreto y afortunadamente allí estaba esperándonos. Así que elegimos unas especialidades listas para “llevar” que estaban deliciosas. Eran una especie de croquetas de pulpo rebozadas, llamadas takoyaki además de una especie de “dumplings” o pequeñas empanadillas rellenas de carne y verduras.

Aunque la fiesta continuó hasta bien entrada la tarde con otros eventos, tales como desfiles de moda, musica “regae” o exposiciones de fotos, a nosotros nos llegó la hora de despedirnos, pero después de la buena impresión que nos causó todo el evento, lo hicimos con un “hasta pronto”.

Ojalá el año que viene conmemoren el 61º aniversario…

Julia Perea, Wellington (NZ), 14 de ocutbre de 2012

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