¿Y si nos salimos del Euro qué pasaría? / Opinión: Salvador Peris

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El caos.  Un desastre.  Retrocederíamos treinta años.  El PIB bajaría un 40%. El acabose. La ruina para casi todos. Etc, etc, etc.

Esto es lo que responde la mayoría de los analistas económicos consultados, lo leemos en la prensa y no se cansan de repertirnoslo nuestros políticos, sean de uno u otro signo.

Pero lo que se hecha de menos es un razonamiento, una explicación que podamos entender todos, sobre el porqué no hay ni que plantearse la pregunta, el porqué es tan negativo volver a la peseta.

Tratando de polemizar sobre el tema yo plantearía una serie de pros y contras suponiendo que mañana nuestro Gobierno decidiera volver a una moneda nacional: la Nueva Peseta (NP).

–        En primer lugar la salida del euro supondría un bloqueo de todos los movimientos de capitales para impedir la salida masiva de euros, ello ocasionaría dificultades a las grandes corporaciones, no tanto al comun de los españoles que veríamos como los euros se nos convertían automáticamente en NP.  De hecho ya estamos asistiendo a una salida de fondos de España.

–        La Nueva Peseta (NP), que podría partir de inicio de una convertibilidad de un euro igual a una NP, se vería posiblemente devaluada, dicen los que dicen algo, en un 40%.

–        La devaluación anterior supondría que las importaciones que hiciésemos los españoles nos saldrían un 40% mas caras, lo que conllevaría a una elevación de los precios de todos los productos importados.

–        La subida de los precios de los productos extranjeros favorecería la venta de productos nacionales, tanto en el interior como en el exterior, eso llevaría a una mejora en la rentabilidad de nuestras empresas, sobre todo la pyme, y de nuestra agricultura.

–        El aumento de la demanda y consecuente aumento en la producción española favorecería la creación de empleo. Las implicaciones de ello nos las podemos imaginar.

–        Paralelamente, y debido al encarecimiento de las importaciones, sobre todo el petróleo, se produciría un repunte de la inflacción.  Si ésta no es excesiva favorecería la inversión en bienes inmuebles y no solo por los españoles sino también por los extranjeros que volverían a comprar apartamentos en nuestras costas.

–        El turismo se vería favorecido, pues nuestros precios se considerarían desde el extranjero como mas baratos.

–        El hecho de que se incrementasen las ventas en el sector inmobiliario, al menos en la costa, llevaría a muchos bancos a sanear sus balances de activos tóxicos, con lo que mejorarían sus ratios y su rentabilidad, aumentando su capacidad de volver a actuar como facilitadores de crédito.

–        El encarecimiento del precio del petróleo tendría a su vez el efecto positivo de hacer mas rentable la potenciación de las energías renovables, solar, eólica, hidraulica, biomasa, etc… un sector en el que en España estamos a la vanguardia.

Hasta aquí parece todo bastante positivo ¿no?, pero hay una parte negativa y es la cantidad de dinero que se adeuda a paises terceros, a sus bancos o a eso que denominamos mercados.  Esta deuda nominada en euros o dolares seguramente nos exigirían que la devolviésemos en esas mismas monedas y no en NP.  Y este es el problema.

En buena lógica no tendremos otro remedio, como ya ha hecho Grecia, que hacer una quita de la deuda a devolver, que en el fondo es lo mismo que si devolviésemos los euros en NP devaluada.  De hecho lo de la prima de riesgo desbocada tiene su motivación, al menos eso dicen, en que los mercados creen que vamos a hacer precisamente esto, por eso pagamos un interés tan alto.

Bueno, pues ya que los mercados consideran que vamos a hacer lo que vamos a hacer, como diría nuestro Presidente, pues no estaría de mas plantearse la posibilidad de hacerlo.

Aquí solo he apuntado algunas cuestiones, hay muchas más consecuencias de toda índole y no afectarían por igual a todos los españoles, pero lo que sí que considero necesario es que se trata de un debate que cabría pantearse y que no se puede negar con simples descalificaciones como las señaladas al principio.

Salvador Peris / Economista

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