El fiscal pide 20 años para la joven que degolló a otra en una discoteca de Sueca

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La acusada en el juicio

Una joven acusada de matar a otra en las proximidades de la discoteca Barraca, en Sueca, ha afirmado ante un jurado popular que «jamás» pensó en acabar con la vida de la víctima, Nora, y ha alegado que no recuerda exactamente cómo le ocasionó la herida puesto que había bebido mucho y había fumado porros. «Caímos al suelo y solo me acuerdo que luego yo estaba llena de sangre», ha afirmado.

Tanto la acusada como la víctima eran de la localidad de Villanueva de Castellón.

La procesada, que se enfrenta a penas de 20 y 25 años de prisión –según solicitan las acusaciones– o a un año y dos meses de cárcel –tal y como pide la defensa–, se ha pronunciado así ante un jurado en la Audiencia de Valencia, donde hoy ha comenzado el juicio por unos hechos que tuvieron lugar en julio de 2009.

En concreto, el ministerio fiscal pide para esta joven 20 años de cárcel por un delito de asesinato y otro de lesiones, mientras que una acusación eleva esta pena hasta los 25 años, es decir, lo máximo exigible por ley. Por el contrario, la defensa pide un año y dos meses de cárcel al estimar que su representada cometió dos delitos de lesiones, y que en el momento de los hechos estaba bebida y había consumido droga.

El incidente tuvo lugar sobre las 7.30 horas del 26 de julio de 2009, en las proximidades de la discoteca Barraca, ubicada en la localidad valenciana de Sueca. Y el origen fue una discusión entre la acusada y la víctima, quienes eran del mismo pueblo –Villanueva de Castellón– y no se llevaban bien porque habían tenido una discusión años atrás.

En concreto, a este respecto, la procesada –quien tan solo ha querido responder a las preguntas formuladas por la fiscal y por su abogado– ha indicado que cuando ella tenía 14 años, se metió en una pelea entre la víctima –que en el momento de los hechos tenía 24 años– y otras personas, y a partir de este momento ésta dejó de hablarle. Así, ni tan siquiera se saludaban cuando se cruzaban por la calle. En cuanto a este incidente, la joven ha afirmado que no llegó a presentar denuncia ni hubo juicio «ni nada», ha dicho.

El día de los hechos, el 26 de julio, la joven ha narrado ante el tribunal del jurado que acudió a Barraca junto a una amiga, sobre las 2 o 2.30 horas. Antes, durante y después –según ha mantenido– estuvo bebiendo whisky con red bull y varios chupitos. También ha afirmado que se fumó varios porros. Sin embargo, la joven no ha podido precisar ni las copas que se tomó, ni todo lo que fumó.

Al entrar a la discoteca, ha explicado que se cruzó con la víctima y con su novio, a quien también conocía del pueblo, y no se saludaron ni nada. Seguidamente, ha afirmado que cuando iba a salir de allí, se le acercaron la víctima y su pareja, le agarraron del pelo, le tiraron al suelo y le golpearon. Ha dicho que hasta le quitaron los zapatos y salió de allí descalza. Este extremo no lo contempla la fiscal en su escrito de calificación provisional.

Tras ello, ha afirmado que el hombre de seguridad que había en la puerta le tiró del local, y entonces ha dicho que se fue a su coche y siguió bebiendo con su amiga, pese a que ésta, tal y como ha señalado en alguna parte de su declaración, no le defendió ni le ayudó cuando la víctima le atacó.

La procesada ha explicado que luego cogió una navaja que llevaba en el coche, puesto que este vehículo, según ha dicho, «se usa para el campo», y se fue junto a su amiga a un muro que estaba cerca de la discoteca. Hasta que se hicieron las 7 y empezó a salir la gente de la discoteca. Ha indicado que no se fue a su casa porque estaba «muy bebida», mientras que siguió tomando alcohol.

Cuando salió la víctima junto a su pareja, ésta les empezó a insultar, hasta que se giraron. En este punto, la fiscal mantiene que la procesada fue corriendo tras la víctima, le agarró del pelo, le inmovilizó y le clavó la navaja que portaba en el cuello, con intención de matarle. Esta herida le causó la muerte. Asimismo, y como la pareja sentimental de la víctima intentó interponerse, la procesada –según la fiscal– le apartó valiéndose de la misma navaja, con la que le hizo una herida en el brazo que precisó de tratamiento quirúrgico.

DE REPENTE VIO SANGRE

Frente a estos argumentos, la procesada ha mantenido que ella no fue corriendo tras la víctima, si no que fue ésta la que se giró y se fue hacia ella. Cuando estaban cerca, ha mantenido que la pareja volvió a golpearla, y luego cayeron al suelo y de repente vio la sangre, pero ha indicado que no recuerda cómo le hizo la herida a la víctima.

«Yo no dije que quería matarle. Jamás pensé que esto podía acabar así. Jamás fue mi intención», ha reiterado la joven en varias ocasiones durante el juicio, y ha añadido que ella «jamás» ha tenido intención de matar a nadie. Preguntada en este punto por qué cogió la navaja de su coche, ha contestado que porque tenía «miedo», y para «asustar» a la víctima por si volvía a golpearle. También ha dicho que no se escondió porque no sabía dónde hacerlo.

En esta línea, ha repetido que no sabía exactamente lo que había pasado, y tampoco recuerda si ella llevaba la navaja en la mano o en algún bolsillo. «No me di cuenta cuando se seccionó el cuello. No sabía donde estaba la herida. Simplemente vi mucha sangre», ha aseverado. La joven también ha negado que en ese momento comentase en voz alta «todavía no se muere…» o que luego preguntara a los agentes «cuánto le iba a caer por eso».

EP

La joven Nora con su novio

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