Desde Las Antípodas: Otros símbolos Kiwis /Julia Perea

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Siguiendo el hilo de la semana pasada, seguiremos hablando de algunos símbolos kiwis que me quedaron en el tintero.

Ya he dicho alguna que otra vez que éste es un país poco poblado y que es curioso que el número de ovejas que hay es 10 veces mayor aproximadamente que el de personas: 40 millones de ovejas frente a unos 4 millones de personas (y ocho millones de vacas…).

Es muy normal verlas pastando tranquilamente en laderas de montañas escarpadas a más no poder, pero por allí van trotando y sin caerse… parece a veces que están pintadas.

Antiguamente aún había más, llegaron a haber hasta casi 20 ovejas por persona, pero en los años 80 disminuyó bastante el número de animales debido a que el gobierno dejó de subvencionar la cría de ganado. Así que al cerrar el grifo no hubo otra que cambiar de táctica y en vez de jugar con cantidad se hizo un cambio a buscar calidad en el producto, tanto en carne (la carne de cordero aquí es exquisita) para exportación, como en producción de lana. La lana de la raza merino, de origen español, es una de las más apreciadas para ropa. Ésta no es buena raza para carne, así que las variedades para carne son otras, autóctonas de Nueva Zelanda. Hay hasta 20 especies diferentes. Se originaron a partir de cruces de las que trajeron los primeros colonos -allá por el siglo XVIII, con el capitán Cook en su barco – para adaptarlas a las condiciones climáticas de el país.  Como curiosidad contar que en 1882 se exportó por primera vez carne de oveja congelada a Inglaterra.

Tanto aquí como en Australia se hacen concursos de esquilado de ovejas; el récord está en 749 ovejas en 8 horas para hombres y 507 en el mismo tiempo para mujeres. Hasta se ha hablado de convertirla en una modalidad olímpica… quien sabe, cosas más raras se han visto.

Como se puede deducir fácilmente, el sector ganadero tiene mucha importancia económicamente hablando. Pero tamaña cantidad de animales genera también algún que otro problema de índole ecológico… Lo que voy a contar puede parecer gracioso pero no lo es.

Resulta que el hecho de tener tan gran cantidad de rumiantes hace que se genere gran cantidad de gas metano; éste se produce en forma de “flatulencias” ya que estos animales, durante el proceso de digestión generan gran cantidad de este gas en su segunda digestión debido a la presencia de ciertas bacterias en su aparato digestivo.

Así pues, muy concienciados los ganaderos y habiendo gente dispuesta a investigar este asunto, unido al problema que supone el calentamiento global por el acúmulo de gases que producen el “efecto invernadero” en la atmósfera, se está destinando una buena cantidad de dinero y de tiempo a encontrar una vacuna que suprima las bacterias que producen el metano y acabar con este problema ecológico. También se estudia si hay algún factor genético o alimenticio que disminuya la cantidad de este gas durante la digestión, ya que todas la especies no lo producen en igual cantidad y así también poder optimizar el tipo de alimento que se les da a las ovejas.

Del total mundial de las emisiones que producen el efecto invernadero,  según Naciones Unidas, el 18% pertenece al ganado pero aquí, al haber tanta cabaña ganadera se eleva hasta el 50%.

Pero no le echemos la culpa de todo a las pobres ovejitas, que nuestra Carmen Sevilla se nos puede enfadar y añadir que también la extracción de minerales, la descomposición de basuras a cielo abierto o la industria química y petrolera también generan importante cantidades.

Las ovejas, como ya he dicho, llegaron por mar, pero no fueron las primeras en hacerlo ya que los primeros maoríes también llegaron así. Por supuesto que no en unos barcos como los de la época del capitán Cook sino en otros más simples: los llamados waka. Ojo, solo un waka y no dos, que nada tiene que ver con aquella canción que cantaba Shakira en el mundial.

Waka en maorí significa canoa; de éstas hay de varios tamaños según el uso que se les fuera a dar: para la pesca o navegación en los ríos (waka tiwai) hasta las más grandes para la guerra (waka taua) de hasta 40 metros de largo y con unas bonitas y trabajadas tallas de madera en la cubierta. Eran gobernadas por hasta 80 remeros y también tenían unas velas que se colocaban en forma de triángulo invertido. Con estas grandes waka se supone y cuenta la leyenda que llegaron los primeros maoríes desde otras islas del P acífico sobre al año 1200 D dC y que al ver la isla envuelta en una larga nube blanca la llamaron así: La tierra de la Larga Nube Blanca o dicho en maorí, mucho más sencillo: Aotearoa.

Luego, en el siglo XVII llegó Abel Tasman, holandés, que descubrió estas tierras y posteriormente se les dió el nombre de Nieuw Zeeland en recuerdo a una provincia holandesa que se llama Zeeland.

Se fueron sin pena ni gloria, aunque en su honor, el mar que separa Nueva Zelanda de Australia se le puso su nombre. Pero unos 100 años más tarde llegó James Cook, este era británico y entonces se puede decir que empezó la historia moderna de este país, con sus guerras, disputas y tratados, como en todas partes.

La cultura maorí es muy rica en leyendas y tradiciones y probablemente gracias a que la historia del país se ha desarrollado en el transcurso de pocos siglos, aún se ha podido conservar muchas de ellas.

El idioma maorí, que junto con el inglés y la lengua de los signos son los tres idiomas oficiales en Nueva Zelanda, es un idioma vivo y que se enseña en las escuelas (Te reo maori), además de mantener presente la tradición de esta cultura.

Es curioso conocer que la pronunciación es prácticamente igual que la nuestra española, aunque el resto no es muy parecido que digamos.

Muchos más elementos de la tradición maorí son considerados parte de los símbolos de la moderna Nueva Zelanda y son incluidos en actividades totalmente importadas, como es el caso del baile que realizan los jugadores de rugby (otro elemento cultural a destacar) llamado haka antes de cada partido.

Este baile es uno de los típicos de las tribus maorís para dar la bienvenida y en las competiciones de rugby, con el tiempo, ha sufrido ciertas modificaciones para darle un aspecto más agresivo e intimidar y hacer perder concentración al equipo rival. La verdad es que impresiona basante. Mientras lo hacen, también recitan en maorí.

Son los All Blacks el equipo neocelandés que tantas pasiones desata por estas tierras. Y  la euforia ha sido total en el 2011 ya que fueron los ganadores del mundial celebrado aquí.

Nosotros estábamos recién llegados pero aún así y sin saber demasiado del tema era increíble el ambiente que se vivía en todas partes.

Veremos qué pasa en el próximo mundial…

Saludos para todos y hasta la próxima semana, con más curiosidades.

Julia Perea, Wellington (NZ), 12 de junio de 2012

3 Comentarios

  1. Julia l’atre dia vaig vore en La 2 un reportatge dels 4 Alpes de Nova Zelanda i me vaig enrrecordar molt de tu. Un beset, perla.

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