Desde Las Antípodas: Buscando prados más verdes… /Julia Perea

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Más o menos, así podría resumir la impresión que tengo desde hace unas semanas después de leer la prensa de aquí y comparar lo que se cuenta con lo que pasa en nuestro país; no deja de sorprenderme el paralelismo con algunas de las situaciones de España (en otros asuntos más peliagudos como las corruptelas, nada que ver) por la que hay tanta “indignación”,  palabra comodín y tan de moda en estos últimos tiempos por desgracia, y que ya se ha hecho más que famosa, pues hasta por aquí llega en las noticias.

Cada día intento leer un poco de la prensa en varios diarios nacionales  para no perder la perspectiva de lo que pasa por España y la verdad es que se nota el desencanto, la desesperanza, la falta de fe en el futuro de España, de Europa y del euro y esto es bastante deprimente.

La gente, bombardeada por este tipo de noticias,  -sumando  las de corrupción, la aparente pasividad de nuestros gobernantes y todo esto aderezado por esas cosas que se cuentan en las redes sociales-, le entran ganas de escapar de tan negra perspectiva y se quiere ir de estampida de España: unos por estar en la ruina, otros por no sentirse valorados en su trabajo lo suficiente, otros porque no encuentran nada acorde a sus perspectivas laborales y otros simplemente porque no encuentran nada. También los hay (alguno conozco) que se van a”vivir” una aventura pero no por necesidad o desesperanza.

Son frecuentes las noticias en los diarios de que “El Dorado”, “La Tierra Prometida” o “El Paraíso” se encuentra en Alemania, en Noruega o en Laponia (como dijo alguien de cuyo nombre no quiero acordarme): buenos trabajos, altos sueldos en ciertos oficios con demanda, facilidades de estudio del idioma… aunque luego a la hora de la verdad te puedes encontrar que el camino no era tan recto como parecía. Pero bueno, son opciones.

Otros prefieren ir más allá y olvidándose de lo dificultoso de los trámites para conseguir los visados, ponen su vista en los USA, Canadá o Australia.

Mucha gente, en ese primer impulso de escapar, piensa que “en cualquier sitio la cosa está mejor que en España”. Tienen una visión de su estado actual totalmente negativa, y esto a veces hace que nos ofusquemos y pensemos sin dudarlo que la misma situación en otro país es incomparable.

La última frase que he oído: “ Cualquier patio que no sea el español es mejor…”

Sin embargo, ahora que leo con más frecuencia las noticias de aquí, me he topado entre las noticias económicas  de Nueva Zelanda que el año pasado alrededor de 53,000 almas habían abandonado el país por la vecina Australia. Puede que si esto fuera en España, esa cantidad no se notaría mucho, pero con solo 4 millones de habitantes la verdad es que es una cifra a tener en cuenta. La gente se pregunta por qué sus dirigentes no hacen nada para evitarlo. (NZ Herald,Online Edit. March, 21)

También se habla de que una de las principales preocupaciones de los estudiantes es el poder encontrar un trabajo acorde a sus estudios y que además les permita poder vivir de forma digna. Muchos de ellos deciden también coger las maletas y ponerse a disposición de empleadores extranjeros.  (NZ Herald,Online Edit.Feb25) Afirman que Nueva Zelanda nutre a otros países con sus titulados y ellos se quedan sin esos recursos humanos. Esto también lo he oído antes.

Algún que otro testimonio también hay  hablando de que en Australia las condiciones son mucho mejores, sobre todo en campos como minería y servicios y que pueden cumplir sus sueños laborales y personales, como comprar una casa.

Hace 15 días más o menos se celebró en Auckland una feria de trabajo llamada “Oz Jobs Expo” (Oz es una forma abreviada de menciona a Australia). La información que comentaban en la noticia tampoco era muy esperanzadora: era la tercera que se celebraba en el transcurso de 18 meses y cada vez más gente, tanto de NZ como inmigrantes que habían venido al país años atrás para tener mejor futuro, estaban “hartos” de la situación y querían probar suerte o empezar de nuevo en Oz . (Noticia del 14 de Mayo).

Otros que han venido con visado para gente especializada, tampoco lo tienen fácil y se sienten decepcionados porque no pueden usar sus conocimientos y se tienen que conformar con otro tipo de trabajos… hasta hablan de una analista financiera que tiene que trabajar de striper para pagar el alquiler.

No se en Australia qué pasará y qué opinará la gente de allí, pero casi que me atrevería a decir que tampoco deben de estar contentos con su situación.  Ahora todos estamos hartos en todas partes.

En resumen: a los de allí, la situación de aquí les parece de fábula, los de aquí piensan que no hay nada que hacer y no les gusta el futuro que se les plantea y así va girando la rueda.

Movimientos migratorios dentro de un país y hacia otros países  siempre han habido, por guerras, falta de recursos, rechazo social, crisis financieras o simplemente porque la naturaleza humana tiene ese afán de explorar y buscar nuevos horizontes, nuevos retos.

Es una opción totalmente válida y loable en muchos casos por las dificultades que entraña. Pero creo que muchas veces lo que hace superar esa etapa es la actitud hacia la nueva situación.

Como decía antes, cuando la gente cambia de aires es una vuelta a empezar, se empieza esta nueva etapa con optimismo aunque las dificultades a las que nos enfrentamos sean parecidas o iguales: carestía de la vida, dificultad del trabajo, idioma, estilo de vida, clima, etc;  todo nos parece más bonito, más rico, más cuidado y más estupendo. Y sobre todo cuando estamos  al principio de nuestro cambio porque la novedad nos deslumbra.

También está la otra cara de la moneda: quien echa de menos su país y no acaba de adaptarse.

La situación actual va a implicar un cambio socio-laboral, en un futuro no muy lejano, bastante profundo, no se sabe cómo va a afectar a nuestra actual situación y en qué medida va a cambiar todo nuestro mundo. Pero creo que un cambio de actitud personal, sin olvidar por ello los problemas de fondo que tenemos y aportar un poco para intentar mejorarlo, creo que nos hará mucho bien en general. Podemos poner nuestro granito de arena con este cambio de actitud, recuperar un poco de confianza que buena falta nos hace para no quedarnos a mitad de camino en nuestro viaje.

Julia Perea, Wellington (NZ), 19 de mayo de 2012

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