Dietas Milagro (1) / Paula March Borrás

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La alimentación es un proceso necesario y vital para todo ser humano, cubre necesidades biológicas, psicológicas y sociales. Pero es importante hacerlo de forma adecuada para mantener nuestra salud es optimas condiciones.

Existen en el mundo millones de personas que padecen los síntomas de una mala alimentación, ya sea la obesidad o la desnutrición. Probablemente, estas enfermedades sean la consecuencia de la falta de información sobre cómo alimentarnos de forma saludable o a una información errónea. Este último es el caso de las dietas de moda, como ya dijimos anteriormente, estas dietas circulan en diversos medios de comunicación (revistas, TV, Internet, etc.) y a su vez son trasmitidas e intercambiadas entre los individuos, trayendo consigo la promesa de bajar de peso rápidamente, con métodos llamados “novedosos” y prometiendo poco esfuerzo.

Suelen proponer un tiempo determinado para descender de peso dentro del cual hay que seguir determinadas pautas y luego de este tiempo no plantean continuar con una alimentación saludable. No sugieren un plan de alimentación saludable a largo plazo ni un cambio de hábitos real que conduzca a una verdadera transformación en la conducta alimentaria, eludiendo las necesidades y particularidades de cada individuo.

En contraposición a esto, la tarea del nutricionista es generar un plan de alimentación teniendo en cuenta:
–  La fisiopatología de los órganos, sistemas o tejidos afectados.
– El estado nutricional del paciente.
–  Los signos y síntomas.
–  Las intolerancias propias de la persona.
–  Los gustos, hábitos y costumbres.
– El nivel socioeconómico del paciente.
– El estado del aparto digestivo
– La interacción con fármacos.

Algunas de estas “dietas milagro” como la “dieta de la sopa” apuntan a un rápido y abultado descenso de peso sin tener en cuenta ninguna de estas pautas. Esto lo propone con un plan semanal que tiene como base una sopa que funciona como diurético, se consume toda la semana, y cada día se la acompaña de un alimento diferente.

Efecto rebote

Es una dieta restrictiva e hipocalórica que no tiene en cuenta el balance nutricional necesario. Lo único que se pierde es liquido, esto genera un efecto rebote. Al finalizar la dieta se suele continuar con los viejos hábitos alimenticios, por lo tanto, no enseña a comer, sólo apunta a los resultados.

En general estas dietas apuntan a una escasa ingesta calórica y/o a la restricción de algún alimento que suele ser indispensable para la nutrición del individuo. Suelen ser repetitivas, sin variantes ni combinaciones beneficiosas ni balanceadas de alimentos, lo que hace que lleven a un rápido aburrimiento.

Su popularidad se basa en que encuentran un nicho de personas deseosas de descender de peso rápidamente y encuentran en sus promesas el posible “milagro” para la solución de su problema. Pero, con lo que se encuentran estas personas al realizarlas es con frustración, ya que al “éxito” inicial le sigue un aumento de peso y un descontrol alimenticio, pudiendo traer, a la larga, problemas de salud.

Paula March Borrás

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética

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