Desde Las Antípodas: Algo de fauna de Nueva Zelanda /Julia Perea

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Hace tiempo ya que quiero hablar sobre la flora y fauna de Nueva Zelanda. Por supuesto lo voy a hacer desde un punto de vista de alguien que no es experto, solo mero observador y también admirador de todo lo que ve.

Antes que nada  voy a encuadrar el entorno porque  así se entenderán muchas de las cosas que voy a intentar contar aquí.

Nueva Zelanda es un país que está totalmente aislado de otros territorios; el más cercano es Australia (que también ha desarrollado su propia fauna y flora independiente)  y aunque algunas especies se han “intercambiado” (han viajado de allí hasta aquí) por el trasiego humano entre otros motivos, hay bastante especies  aquí que no se encuentran en otras partes del mundo. Es lo que se llaman “especies endémicas”. El hecho de estar “aislado” ha propiciado que muchas especies no contaran con depredadores que los atacaran, así que por ejemplo, hay aves que son incapaces de volar porque sus alas se han atrofiado. Es el caso de los kiwis, animal símbolo de este país y nombre que han adoptado los nacidos aquí  de forma casi-oficial.

Desde luego que es imposible concentrar en unos pocos artículos toda la riqueza animal y vegetal que puedes encontrar casi sin salir de la ciudad, tampoco pretendo eso. Solo voy a hablar de algunos de los animales y plantas que por muchas razones nos han llamado la atención, bien por lo raros o porque también los hemos visto en otros lugares y nunca pensamos que pudiésemos encontrarlos aquí.

Mariposa monarca y abeja (arriba izqda), cigarra subalpina (arr. der.) mariposas “copper” (abajo drcha) y weta (abajo izqda)

Cuando llegamos aquí estábamos entrando en el verano y cuando empezó a hacer calor y días soleados se empezaron a oír las primeras cigarras. Hay un tipo de cigarras específicas de aquí y que viven claro está en zonas boscosas. No voy a aburrir poniendo los nombres científicos,   pero decir que así como en España se oían pero pocas veces las vi, en Bélgica y Luxemburgo eran inexistentes  las de aquí son bastante grandes (alrededor  de unos 30 mm) y hacen un ruido intenso. Son el alimento preferido de todos los pájaros: desde gorriones hasta tuis, pasando por estorninos e incluso arañas cuando caen en sus redes. A estas más grandes solo se las encuentra en la Isla norte, en la sur hay otras especies.

Cuando hace buen tiempo algunas veces hacemos excursiones cortas a otras playas cerca, concretamente nos gusta mucho ir a la de Makara. No es una playa de arena, está llena de piedras volcánicas y justo allí desemboca un pequeño río; no tiene mucho caudal pero el suficiente para que allí se encuentres gran cantidad de cormoranes, pukekos, patos de diferentes clases, como uno que solo se encuentra aquí y se llama paradise shelduck o pato de paraíso. Unos metros antes de llegar a la playa, hay un rincón lleno de arbustos donde hay una cantidad increíble de mariposas. Nunca habíamos visto tantas juntas, casi habían tantas como flores y se nos posaban en los zapatos y en la ropa, no parecía que nos tuvieran demasiado miedo.

Aunque por la ciudad hemos visto algunas mariposas monarca (no son  nativas de aquí) por allí no llegamos a ver, las que abundaban eran unas de pequeño tamaño llamadas copper/glade butterfies

y algunas red admirall de tamaño un poco mayor y mayor contraste en los colores.

Pero (siempre hay un “pero”…) otra de las cosas que abunda en zonas húmedas y cerca de los ríos son las molestas sandflyes. Son unas pequeñas moscas negras, de un tamaño similar a las que nosotros llamanos “de la fruta”, que se dedican a picar cualquier cosa que desprenda calor y tenga sangre, como era el caso de mis tobillos. Cuando me dí cuenta notaba como unas cosquillas y las vi en plena acción. No les di importancia, pero a las 24 horas empezaron los picores; eran tan intensos que me despertaba varias veces por las noches y tardaron unas dos semanas en curarse aquellas picaduras. Hice mal en no tomarme en serio las recomendaciones de untarse bien con los repelentes de insectos.

Otro de los habitantes invertebrados típicos de por aquí es el llamado “weta”. El weta es un extraño animal, su apariencia es bastante impresionante y algunos pueden llegar a medir 20 cm de longitud, aunque yo no los he visto tan grandes. Los que he podido ver son los llamados weta tree que viven principalmente en los árboles. Tienen un caparazón de un color amarillo-marrón con rayas más oscuras y medirá unos 8 o 10 cm de largo. Aunque tienen unas patas traseras largas y con sierras que nos recuerda al saltamontes, estos animales no saltan, solo buscan su comida. Venían a realizar la función de limpiar de detritus (carroña) la tierra.  Son animales protegidos ya que se están extinguiendo  y no se matan por mucho repelús que nos de al verlos…

Lo más curioso es que se consideran una especie de fósiles vivientes, se cree que no han evolucionado en millones de años y eso cuando lo piensas también impresiona bastante.

Bueno, casi casi que con  el buen tiempo que está haciendo por aquí y el aire que siempre está presente en Wellington, voy a aprovechar la tarde y me llevo el “catxirulo” y de paso a ver si veo alguno de los animales de los que he hablado.

Saludos para todos y felices fiestas “pascueras”.

Julia Perea, Wellington, 7 de abril de 2012

Fotos: Carles Piles

1 Comentario

  1. Molt interessant aquest article des de Les Antípodes; molt ben documentat.
    Després d’aquest 2n article publicat ( no sé si en tens més publicats) ja me considere una fidel seguidora. Besets.

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