La modernización de la Administración Pública, un proceso incompleto /Opinión: Miguel Costa

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Muchas veces se debate sobre las duplicidades generadas entre los distintos niveles de las distintas administraciones públicas: central, autonómica y local; pero casi siempre nos olvidamos de las duplicidades al mismo nivel, en muchos casos, una falta de medios tecnológicos evitan compartir la información duplicando el trabajo. Un ejemplo:

Imaginemos que pretendemos montar una empresa, una sociedad mercantil en cualquiera de sus formas. Para no complicarnos con normativas medioambientales, sanitarias… nos centramos en una profesión liberal como pueda ser la abogacía, la arquitectura o una asesoría.

Los trámites comienzan en Internet, solicitando al Registro Mercantil Central que nos certifique que el nombre que hemos elegido no existe, reservándonoslo. Dado que el certificado se expide en papel y se remite por mensajería, tarda algunos días.

El siguiente paso es desembolsar en un banco el capital social, la cuantía no podrá ser inferior a los 3.000 euros, en el caso de las SL, forma societaria con menor exigencia de capital. Este capital después pertenecerá a la empresa. El banco nos tendrá que emitir un certificado que acredita que el dinero ha sido depositado.

Preparamos unos estatutos, y con los certificados anteriores ya podemos ir a la notaría a constituir la sociedad. Pero una vez realizado este trámite, el proceso aún no ha acabado. Posteriormente hay que llevar la escritura de constitución al Registro Mercantil de Valencia (por proximidad), dar de alta a la sociedad en Hacienda en los diferentes impuestos que deberá liquidar en su ejercicio cotidiano (IVA, IAE, IRPF…), y por último, dar de alta en régimen de autónomo en Seguridad Social a aquellos socios que superen el 25% de participación.

En resumen, un banco, y cinco administraciones públicas del mismo nivel: dos registradores (Registro Mercantil Central, y Registro Mercantil de Valencia), un notario, Seguridad Social, y Hacienda. Todos ellos dependientes directos de distintos ministerios.

Empleando la tecnología que hoy en día disponemos, podríamos simplificar este proceso de la siguiente manera: desde Internet se podría crear un expediente solicitando el certificado al Registro Mercantil Central; indicando los datos de la cuenta bancaria, solicitando el certificado bancario; confeccionando los estatutos mediante un asistente (como ya se hace en muchos países); indicando los datos personales de los socios, así como los de la empresa, incluyendo los tributarios, para la notificación a Hacienda y Seguridad Social, podría hacerse como una preinscripción, a la espera de que en la notaría confirmasen la inscripción definitiva. De manera que bastaría con indicarle al notario el número de expediente para que, una vez dada la conformidad de todas las partes, pudiera descargar todos los certificados electrónicos que los distintos registros, bancos y administraciones le enlacen al expediente, editando las escrituras de constitución con todos los certificados. Formalizaríamos todo el trámite de una tacada en la notaría. Cualquier programador informático sabe que no presenta una gran dificultad técnica.

Posiblemente no se aprecie en este proceso una mejora de la eficiencia para los funcionarios, pero no hacerlo sí supone un coste para los ciudadanos.

Mientras las distintas administraciones públicas se han ido actualizando para mejorar la eficiencia de los funcionarios de una misma administración, los ciudadanos seguimos realizando multitud de trámites exactamente igual que en los años 80. Se puede y se debe profundizar más en la modernización de las gestiones que pasan por diferentes administraciones, aún estando al mismo nivel. Mientras las mejoras tecnológicas vayan orientadas únicamente al trabajo del funcionario y no al ciudadano, seguiremos teniendo multitud de colas innecesarias, o duplicidad de formularios con similar información en diferentes departamentos para realizar una misma gestión. ¿Quién no ha pasado por más de una ventanilla para realizar una misma gestión? ¿Acaso los ministerios no pueden compartir información?

No se trata de poner patas arriba el ordenamiento jurídico, sino de modernizar los procedimientos para simplificar los trámites. Aprovechar la tecnología para crear una ventanilla única real y eficiente.

(Artículo inspirado en la sugerencia de un lector)

Procedimiento actual
Procedimiento propuesto

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