¿Se puede ser optimista? / Opinión: Salvador Peris

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Salvador Peris

Es evidente que al mirar a nuestro alrededor y contemplar la situación económica (y política) parece dificil encontrar motivos para el optimismo, pero no hay que desesperar, toda crisis esconde en su interior su solución.

La crisis actual está poniendo de manifiesto las múltiples contradicciones que afectan al sistema capitalista.  Al mismo tiempo, se está poniendo de relieve la precariedad con la que se mueve la ciencia económica interpretada de forma dispar según el experto que se consulte.  Mientras unos economistas proponen unas medidas, que parecen las únicas posibles, otros plantean las medidas contrarias con la misma vehemencia, esto parece, para buscar una similitud, lo que sucedía en los primeros tiempos de la medicina allá por los tiempos del Quijote.

En España, o más bien en Europa, parece que ha triunfado la idea de que a través de la penitencia se podrá recuperar la senda del crecimiento económico y con ello el bienestar económico y la meta más deseada en este momento: El empleo.  Para realizar la penitencia este Gobierno, a instancias de Europa, del FMI, del BCE, de Merkozi, de los mercados o de Goldman Sachs, tanto da, ha decidido ponernos el cilicio de los recortes limitando el llamado Estado del bienestar.

Repartir el trabajo

Resulta difícil pensar que estas medidas puedan resolver la crisis del sistema, más bien profundizarán en sus contradicciones, acelerando la aparición de las alternativas.

La resolución de la crisis actual deberá pasar por ofrecer soluciones a los siguientes problemas:

–        Ecológico.  Habrá que replantear lo del crecimiento económico como un objetivo en sí mismo. No se puede producir indefinidamente en un mundo con recursos limitados.

–        Energético.  Tenemos una civilización basada en el petróleo barato.  Su escasez próxima debería dar lugar a su sustitución por otro tipo de energía.

–        Alimenticio. Vivimos en un Mundo con cada vez mayor población y sin embargo mientras una gran parte pasa hambre otra padece problemas de sobrepeso. Al mismo tiempo que los productores no alcanzan a cubrir sus gastos, los precios de los productos alimenticios para el consumidor no bajan y la tendencia es a una subida continuada.

–        Empleo.  Gracias a los avances tecnológicos, la productividad aumenta, se produce mucho más con el empleo de mucha menos mano de obra, la consecuencia es el desempleo.  La solución tendrá que pasar por repartir el trabajo, se trabajará mucho menos que ahora para que todo el mundo tenga una ocupación.

Participación ciudadana

Además habrá que aumentar la participación ciudadana en la toma de decisiones políticas pués será la única forma que las medidas a adoptar sean aceptadas por toda la población, imponiendo una moralidad pública que acabe con la corrupción generada en los últimos años y que ha agravado la crisis, por otra parte inevitable.

Estas cuestiones aquí planteadas ya estaban entre nosotros hace años, la aparente bonanza económica que se ha vivido durante este tiempo ha hecho que no se asumiese su resolución, así pués si esta crisis hace que se pueda plantear un futuro mejor es una razón para ser optimista.

Salvador Peris / Economista

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