Uno de los hijos de Muamar El Gadafi estuvo hace dos años en Alzira para interesarse por el Centro Comercial Vilella

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Las obras de Vilella en una imagen de ayer

En el verano del año 2009 un economista valenciano, un broker español, un inversor libio y un hijo del ya expresidente de Libia, Muamar el Gadafi estuvieron durante unas horas en Alzira, según ha podido saber Riberaexpress, con el fin de interesarse por el proyecto del Centro Comercial Vilella -incluido el Museo de las Artes Audiovisuales-, ya paralizado tras cortar Bancaixa su financiación unos meses antes.

Los que fueron promotores del fracasado complejo comercial recuerdan que «se llevaron documentación para estudiar su viabilidad», si bien su intención «no se limitaba a financiar Vilella sino que pretendían montar otro similar en Libia adaptándolo a su idiosincrasia».

No articuló palabra

«No articuló palabra alguna» recuerdan los empresarios alzireños tras asegurar que fue presentado por sus compañeros como «hijo del coronel Gadafi». Se trasladaron hasta Alzira «aprovechando un viaje de negocios efectuado a Valencia» apuntan.

No se atreven a aventurar cual de los n

Saif al Islam Gadafi

umerosos hijos de Gadafi estuvo en un despacho de Alzira, pero a tenor del historial de cada uno, lo más probable es que fuera, Saif al Islam Gadafi, el único sucesor legítimo del coronel libio, un hombre de negocios, considerado «muy abierto a Occidente», que hasta la revuelta de los rebeldes poseía un grupo de medios informativos que incluía televisión por satélite y periódicos de capital privado.

Por aquel entonces los promotores del Centro Comercial Vilella buscaban, desesperadamente, la financiación que les faltaba para culminar las obras que  ejecutadas sólamente en un 30% después que a primeros de aquel año, Bancaixa se negara a seguir inyectando capital a este proyecto tras haberles prestado alrededor de 30 millones de euros.

Poco antes de la visita de uno de los ocho hijos de Gadafi, los emprendedores de Alzira y Bancaixa habían firmado un acuerdo por el que la entidad crediticia valenciana les concedía el plazo de un año para que encontraran la financiació suficiente que les permitiría culminar la nueva gran superficie comercial.

Lo cierto es que no llegaron los petrodólares libios a la Ribera y que el centro comercial se encuentra desde entonces criando maleza junto a la Avinguda de la Ribera.

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