Indignación Sí Violencia No / Opinión: Pedro Domínguez

0
333

Mientras la mitad de los jóvenes están condenados al paro y la otra mitad subempleada, a los trabajadores maduros nos aumentan los años necesarios para la jubilación y en algunos casos incluso pretenden alargarnos las horas de trabajo.

Mientras los gobiernos ayudan con dinero público a bancos y cajas para que tapen sus agujeros por haber financiado un exceso de construcción, paralelamente dejan que embarguen el piso y echen a la calle a las familias sin trabajo.

Mientras el Banco Central Europeo presta dinero al 1’25 a los bancos europeos, éstos lo prestan al estado español, mediante los bonos que adquieren, al 4’5% de interés.

Mientras las grandes agencias de calificación financiera, que no supieron ver la insolvencia de las hipotecas basura que desencadenaron la crisis actual, rebajan una y otra vez la solvencia de países endeudados como el nuestro, sus inversores se forran con los intereses de la deuda externa de dichos países.

Mientras las grandes empresas y la patronal piden medidas durísimas para los trabajadores, los ejecutivos y banqueros siguen repartiéndose miles de millones de beneficios.

Mientras a los trabajadores públicos nos bajan los sueldos y empeoran las condiciones laborales, los diputados trabajan cuatro días y se jubilan con ocho años “trabajados”, y los ex-gobernantes se enchufan en grandes empresas a cobrar sueldos millonarios.

Mientras el campo se hunde en la ruina y el abandono, aquí siguen emperrados en fomentar grandes eventos, grandes obras públicas y más urbanizaciones, una política que ha arruinado nuestra economía y ha hundido las principales Cajas de Ahorros.

Mientras la mayoría de gobernantes, banqueros y grandes empresarios malgastan la riqueza del país y nos empobrecen a los ciudadanos, los neofascistas culpan de todos los males a nuestros vecinos inmigrantes.

Mientras sufrimos el mayor grado de corrupción política de la UE, con presidentes autonómicos imputados incluso, el más alto tribunal juzga al magistrado que investigó a fondo la corrupción y se atrevió a abrir una causa contra el franquismo.

Mientras en el tecnológico Japón no pueden controlar sus reactores nucleares accidentados, aquí alargan otros diez años el permiso de funcionamiento de las centrales nucleares.

. . .

En fin, que la lista es muy larga y sobran razones para estar indignados con este podrido sistema político-económico; probablemente tan podrido como llegó a estar el comunismo soviético que se hundió al principio de los años noventa. De manera que tenemos sobradas razones para indignarnos y buscar alternativas, que las hay, o al menos para exigir decencia política a nuestros gobernantes y democracia real ya.

Pero hemos de cuidar muy mucho las formas, acentuando el carácter no-violento de todas nuestras movilizaciones, porque ése es el camino y en la práctica es lo que ha dejado perplejos y sin saber qué hacer a policías y gobiernos, haciéndonos ganar simpatías entre el resto de ciudadanos. Además el Estado y los oligarcas siempre pueden ser mucho más violentos que nosotros, y no hay duda de que algunos tienen ganas de demostrarlo, si les damos la excusa que necesitan. De hecho han habido otros movimientos sociales importantes que fueron degradados y desactivados por la violencia, a veces inducida por el propio Estado*…

¡Por la no-violencia, la libre discusión y la democracia directa, larga vida al 15-M!

Pedro Domínguez



Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here