El jutjat nº 6 d’Alzira coordina la detenció d’atracadors d’entitats bancàries a nivell nacional

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La Guardia Civil ha desarticulado un grupo criminal dedicado al robo en entidades bancarias mediante el uso de explosivos en sus cajeros automáticos, que había actuado en diferentes provincias de España. La operación se ha llevado a cabo coordinada por el Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción número 6 de Alzira.

Se han intervenido 730 gramos de esta peligrosa sustancia lista para ser explosionada, tanto en el momento de la detención, como en uno de los registros que se han practicado en la localidad de Socuéllamos (Ciudad Real), municipio de residencia de algunos de los detenidos, donde también se han encontrado materiales y compuestos químicos utilizados en la fabricación del explosivo.

La investigación se inicia tras la comisión de varios robos en cajeros automáticos de entidades bancarias del medio rural, mediante el posible uso de explosivos que ocasionaban daños de especial gravedad, peligrando en alguna ocasión la estructura de los edificios donde se albergaban los mismos, hechos que rápidamente causaron una grave alarma social a la vista de los daños que causaban estas explosiones.

Ante la gravedad de los hechos, se crea un grupo de trabajo formando por agentes de la Sección de Delincuencia Organizada de la UCO y de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Valencia, que a la vista de toda la información recopilada y analizada de los distintos escenarios, permite a los investigadores identificar a algunos de los posibles autores, los cuales a partir de ese momento son sometidos a una intensa y discreta vigilancia.

Modus operandi

De esta manera, pudo constatarse que este grupo criminal planificaba exhaustivamente sus acciones, seleccionando sus objetivos siempre en localidades de poca población, sin instalaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y con facilidad de escape en el caso de ser detectados, tanto por carretera como por caminos rurales o incluso por campo a través, dejando fijado siempre un punto de encuentro en caso de huida.

Su modus operandi siempre era el mismo, consistiendo en que uno de sus componentes, la mujer de uno de ellos concretamente, trasladaba en vehículo hasta las inmediaciones de la población elegida al resto del grupo, formado por un mínimo de tres personas, uno de los cuales era experto en explosivos y con formación militar. Estos llegaban a pie a la sucursal bancaria, siempre de noche, sin apenas presencia vecinal en las calles, lo que dificultaba enormemente el éxito de las vigilancias por parte de los investigadores.

 

“Paleta de Pizzero” o “Bate de Criquet”

Mientras uno de los componentes del grupo daba seguridad a la acción, los otros dos forzaban la ranura expendedora de papel moneda del cajero con un objeto contundente, por la que seguidamente introducían una determinada cantidad de explosivo mediante el sistema conocido como “Paleta de Pizzero” o “Bate de Criquet”, consistente en una especie de pinza o pala formada por dos ramas vegetales que en uno de sus extremos se unían por el explosivo dispuesto en una fina capa cubierta por cinta de embalar.

Una vez colocado el explosivo, los autores se parapetaban en las inmediaciones y mediante un cableado que unía el explosivo con una pequeña batería de motocicleta, hacían explosionar la carga, accediendo seguidamente al interior de la sucursal mediante el uso de la fuerza y, en cuestión de minutos, la abandonaban con el botín, siendo recogidos horas después en el punto establecido por el componente encargado de ello.

 

TATP, Triperóxido de Triacetona: La Madre de Satán

La sustancia utilizada por este grupo criminal se denomina técnicamente Triperóxido de Triacetona (TATP), también conocido como “Madre de Satán” por su poder de destrucción, quedando constatado su uso en varias acciones terroristas de origen yihadista, como es el caso de los atentados de París, Bruselas y Alcanar (Tarragona).

Es la primera vez que se interviene en España este explosivo listo para utilizarse, destacando por su poder rompedor y por considerarse un explosivo iniciador, muy inestable en su manipulación, por lo que cualquier roce, golpe o incidencia en su fabricación o transporte puede originar su detonación accidental.

Aunque los 730 gramos intervenidos no parezcan una cantidad notoria, a modo de ejemplo, hay que destacar que, en la cadena de atentados de París de noviembre de 2015, los terroristas emplearon esta misma sustancia y, sin necesitar de grandes cantidades, causaron terribles daños tanto materiales como personales.

La operación se ha llevado a cabo por el Grupo de Delincuencia Organizada de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil con el apoyo de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Valencia, así como con la actuación fundamental del Servicio de Desactivación de Explosivos (SEDEX), de la Unidad Especial de Intervención de la Guardia Civil (UEI), del Servicio de Criminalística del Cuerpo y del Servicio Cinológico en su modalidad de detección de explosivos.