SanitatSolsUna denuncia la “saturació” d’Urgències a l’Hospital d’Alzira

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Miles de resonancias pendientes en el Hospital de La Ribera tras la reversión obligan a instalar otra vez una unidad móvil pese a desviar a la privada

Pacientes del recinto hospitalario de Alzira denuncian en SanitatSolsUna que las Urgencias están saturadas, que hay decenas de pacientes pendientes de ingreso por falta de camas y que la “apertura precipitada” de la unidad de pre-ingreso obligó ayer a ir a por mobiliario a La Fe

Miles de resonancias pendientes en el Hospital de La Ribera tras la reversión obligan a instalar, por segunda vez en seis meses, una unidad móvil en el aparcamiento para intentar solucionar el colapso de este servicio desde inicio de la gestión directa por la Conselleria de Sanidad. Esta unidad móvil de resonancias se ha vuelto a colocar fuera del centro
hospitalario de Alzira, en el aparcamiento.
Según denuncian pacientes a SanitatSolsUna, “a pesar del desvío de pacientes a una clínica privada en Alzira, algo que nunca antes había sucedido, la lista de espera en Radiología diez meses después de la reversión es insoportable”.
Al parecer, la organización y la gestión actual de los recursos humanos del Hospital de La Ribera no sólo no es capaz de reducir las esperas en Rayos sino que “hay un desfase de alrededor de 600 pruebas al mes que convierten la lista de espera en insoportable e inasumible”.
Desde SanitatSolsUna se puntualiza, además, que el camión de resonancias pertenece a Eresa, la empresa que, casualmente, tiene la concesión de la Generalitat de casi todas las resonancias de la Comunidad Valencia y que en los últimos diez años ha triplicado la rentabilidad del sector, con 125 millones de beneficio y 435 millones de facturación, según publicaron los medios de comunicación.
Desde esta asociación, que defiende la excelencia en la Sanidad, independientemente del modelo de gestión, denunciamos que “a pesar el ingente esfuerzo de los profesionales sanitarios y del personal auxiliar, la desastrosa gestión de la actual Dirección del Hospital de La Ribera desde el minuto uno de la reversión es la culpable de las listas de espera, tanto en Radiología como en la mayoría de los servicios del centro, incluidas las Urgencias”.
Y es que, según confirman pacientes afectados, las Urgencias de Alzira “ya han empezado a colapsarse por el aumento de infecciones y la gripe”. Según publica hoy el diario Levante, más de 20 enfermos esperaban ayer a que quedara una cama libre para ser ingresados.
El “vertedero” de otros hospitales: donde acaba lo que otros no quieren El parche para este situación de “desborde” de pacientes es, al parecer, la nueva Unidad de pre-ingresos, una unidad controvertida, en opinión de SanitatSolsUna porque “surge para disimular la mala gestión del proceso de ingreso. Si la urgencia funciona bien y el ingreso es ágil esta unidad es inútil”.
Pero, además, hasta ayer no tenían siquiera el mobiliario básico para esta unidad por lo que, según ha tenido constancia la asociación, “tuvieron que ir a La Fe y recoger algunas mesas para esta unidad en La Ribera”. “¿Ahora La Ribera es el vertedero de otros hospitales de la Comunidad Valenciana?”, se preguntan.
“Es cierto que la saturación de las Urgencias no es exclusiva de La Ribera.
Leemos estos días esperas de seis horas o más en el Clínico de Valencia, La Fe
o el General de Alicante, camas en los pasillos y los boxes de Urgencias desbordados”, aseguran desde la asociación. Pero en el caso de La Ribera, “se ha perdido la flexibilidad que la gestión indirecta permitía, con la contratación de personal extra para los picos de asistencia como en la época de gripe y una adecuada gestión de las camas”. “En el caso de La Ribera, la pérdida de la calidad asistencial es mucho más llamativa para los pacientes, porque los profesionales no cuentan con los medios necesario por culpa de la mala gestión
de la Dirección del centro”. A lo que se añade, según concluyen desde la asociación, “las continuas denuncias de trato de favor para los trabajadores procedentes de la bolsa frente a los laborales o “personal a extinguir” que trabajaban en Alzira antes de la reversión.