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Manuela: “Mi hermana quería divorciarse pero por falta de recursos convivía con su marido”

Manuela y Joana hermana y compañeroa de la madre

Manuela y Joana hermana y compañera de la madre

Les dos dialogant amb l'alcalde este migdia

Les dos dialogant amb l’alcalde este migdia

Laurentus siempre se portó bien con su hija sólo amenazaba a la madre

Mi hermana está acabada idolatraba a la pequeña

El padre saltó por el balcón porque dos compañeros le impidieron la salida tras el crimen 

Manuela, hermana de Victorita, la madre de la niña de dos años que fue ayer degollada con un cuchill0 de cocina, presuntamente por su padre Laurentus M.D., ha declarado hoy ante los medios de comunicación que “mi hermana está acabada”.

Victorita había manifestado durante los últimos meses su deseo de divorciarse de su marido pero la falta de recursos económicos para buscarse otra vivienda le obligaba a convivir con él en el domicilio conyugal.

Manuela recuerda que el presunto parricida sólo “amenazaba a la madre porque siempre decía yo amo a Maia” y a este respecto añadió “siempre se comportó bien con ella”.

La cuñada del presunto autor del crimen comentó; “él siempre decía que quería a mi hermana y que si se divorciaba se iba a matar él”. Algunos amigos le habían dicho que ayer “estaba borracho” aunque este detalle no pudo confirmarlo, aunque reconoció que últimamente “solía beber bastante”.

Joana, una compañera de trabajo de Victorita, comentó hoy a los medios de comunicación que la madre había salido ayer del domicilio en Hort dels Frares “para denunciarlo en la comisaría” y que no se llevó a la niña porque “estaba durmiendo”.

La pequeña Maia era para Victorita “una auténtica ídolo”, ya que ” en el trabajo siempre estaba hablando de ella, de lo lista que era y de lo que hacía en el colegio”. Unas vecinas decían este mediodía a la puerta de la finca que “era rubita, y muy guapa”.

Los numerosos disgustos con su marido a lo largo de los últimos meses provocaron su adelgazamiento y aunque “no comentaba si la maltrataba o amenazaba, tenía muy claro que quería vivir sola con la niña. Siempre hablaba que se quería divorciar y que su hija no iba a tener nunca un padrastro”.

Últimamente Vitorina se había informado acerca del coste que tendría el divorcio, porque al tener un contrato de trabajo con un comercio de cítricos y caquis no podía acceder a un abogado de oficio.

Manuela aseguró que “convivían bajo el mismo techo, pero ya no eran pareja”. Un techo en el que también residían  dos compañeros de trabajo del padre. Ellos, al darse cuenta de que había degollado a la pequeña Maia le impidieron salir por la puerta de la vivienda, de ahí que el presunto parricida se descolgara por el balcón del segundo piso donde residía para caer de forma amortiguada sobre la luna de un vehículo aparcado en la calle, al no poder asirse a la barandilla del primero.

Riberaexpress

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