Ser Positivo / Àngel J. Garcia

0
379
Àngel J. Garcia
Àngel J. Garcia

Muchas veces nos preguntamos por qué estamos irritados en diversos ámbitos de nuestra vida.
La exigencia nos hace funcionar bien cuándo el reto que nos hemos marcado es asequible o nos motiva; pero si ese reto nos aumenta el grado de exigencia hasta grandes extremos, debemos ser conscientes que el miedo a no cumplir altas expectativas crean ansiedad.
Esa ansiedad hay que tratarla de diversas formas para salir fortalecido de ella, al tiempo que la comprendemos, aceptamos, y con un buen apoyo, la dejamos atrás.

Hablar es necesario, y más si nos hace falta comunicar algo que para nosotros tiene transcendencia.
Sin embargo, no todas las personas poseen las cualidades necesarias para interpretar los mensajes, sin enjuiciar subjetivamente.
Confiar en quién nos da la razón nos equivoca, no se aprende del error; por otro lado, si se nos muestra indiferencia, desprecio, minusvaloración de nuestros sentimientos, etc.; toxicidad en definitiva, también equivocamos nuestro camino.
Busquemos lo objetivo, lo científico, y lo que funciona. Lo que nos hace sentir mal, pongámoslo en un aparte, de modo que alguien sin apego nos lo pueda explicar para NUESTRO PROPIO BIEN Y DE LOS QUE QUEREMOS, mientras nos escucha.

En ocasiones, cuándo nosotros/as notamos cómo estamos atenazados o desequilibrados, sea por lo que sea -como los mejores observadores que debemos ser de nuestra propia experiencia vital-, conviene que reflexionemos un instante y nos detengamos un momento para encontrar un porqué razonado a esa situación.
Hay que tener en cuenta que SI SOMOS MÁS FLEXIBLES Y ACEPTAMOS LOS ERRORES DE LOS DEMÁS DE FORMA NATURAL, nuestros niveles de ¨cabreo¨ van a disminuir; del mismo modo que, nosotros, como seres humanos, también cometemos errores que pueden producir idénticas, o parecidas reacciones en los demás.

Todos –sin excepción- necesitamos que nos escuchen; apoyen y ayuden alguna vez. Sería imposible vivir sin admitir esta pequeña ley natural, o psicológica, o social.
Supermán o Superwoman no existen.
No se puede con todo.

Es preciso hacer un paréntesis entre tanta exigencia y que alguien que sabe -un profesional- oiga aquello que tienes que decir y que nos ayude a reorientar aspectos que podemos, y debemos mejorar.

La zona de confort, tal como llamamos a los comportamientos, estados, y conductas habituales de la persona, son aquellos en los que se siente segura y cómoda. De este modo, no arriesgamos a conocer a gente nueva ni a escucharla; ni a escuchar otras ideas; ni a probar posibilidades nuevas que puedan abrir otras puertas que, normalmente son necesarias para motivarnos y seguir explorando nuevas formas de hacer y de pensar.
Para desarrollarse como personas es necesario experimentar cierta incomodidad inherente a la asunción de cualquier tipo de aprendizaje. Es lo que se llama principio de incertidumbre. Una búsqueda en la oscuridad.

Por un momento piensa en la siguiente situación:

Estás de viaje.

Es el último día que te queda después de 6 días pasándolo bien.
Te pones triste porque se acaba…Dale la vuelta a ese pensamiento de tristeza: Aprovecha al máximo ese último día. PIENSA QUE AÚN LO TIENES. Se realista e intenta hacer el mayor número de cosas en ese día; sin llegar al estrés, pero haz cosas, produce.
Disfruta el momento. Ahora, en el momento presente, al menos tienes el día.
Mañana será mañana, no hoy. Reflexiónalo, madúralo, y explícatelo a ti misma/o.

Aun cuando no creas que te queden fuerzas, intenta verlo de otro modo.
Tienes fuerza; tal vez, lo más posible es que necesites que te lo recuerden y que alguien esté pendiente de ti.

Hay que luchar contra el decaimiento y los estados de ánimo que a veces tanto nos desaniman.
Tú puedes, relájate pero luego actívate.
Siempre hay algo bueno a lo largo del día, incluso en esos días en que todo parece salir mal.
La clave está en poder observarlo. Detenerte…
Puedes hacerlo.

Uno de los errores de enfoque, residen en quedarse en el paradigma asistencial y remedial que impide actuar, salvo en casos de crisis o de urgencia.
Mucho mejor transformar nuestra capacidad de pensar, hacia un paradigma sólido en que una adecuada prevención, reeducación y un mejor desaprendizaje de lo aprendido, permiten avanzar hacia una calidad de vida mayor.
Prueba a cambiar tus modos de sentir y de pensar, al menos en lo que te provoca dolor interno.

Ángel J. García

Graduado en Educación Social y Pedagogía.

Experto en Inteligencia Emocional y Social,  y en Diagnóstico y Desarrollo de la Alta Capacidad Intelectual.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here