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La dona maltractada / Ángel J. Garcia

Angel Garcia col.laboradorEstamos demasiado malacostumbrados a observar en los medios de comunicación los casos de violencia de género.

Hay que tener en cuenta que la casuística nos indica que la mujer es la víctima en el mayor número de casos, siendo ésta sometida a un trato agresivo y humillante por parte del hombre maltratador.

Trataremos de no extendernos demasiado, dado que el objetivo del artículo no es profundizar en exceso sino reflejar para concienciar acerca de una serie de aspectos que conviene tener en cuenta.

Los malos tratos, en primer lugar, pueden ser físicos, psíquicos, sexuales, etc. Normalmente, cuando hablamos de violencia sobre la mujer, en el imaginario colectivo aparece la imagen de la violencia física; sin embargo no es ni la única, ni la más destructiva.

En segundo lugar, cabe decir que son pocas las mujeres que llegan a denunciar los malos tratos.

Sobre este aspecto, la información que suele llegar a la víctima en su soledad e indefensión, viene cargada de un exceso de sesgo peyorativo hacia ellas y hacia su situación concreta. Sin querer, la sociedad las estigmatiza y convierte situaciones particulares concretas, en generalidades. Por tanto, estando muy bien la información que nos llega, debemos de saber que cada persona sufre este maltrato de modo distinto.

Parece fácil desde una situación relativamente cómoda, el tomar decisiones tajantes, e incluso aconsejar sin conocer de forma suficiente una situación, amparándonos en querer hacer el bien, pero no conociendo nuestras limitaciones a la hora de ayudar, apoyar, o colaborar en la mejora de una situación de la que, aunque nos empeñemos, no es la nuestra propia.

Sin embargo, en el caso de las mujeres que sufren maltrato, si podemos reconocer que necesitan de un apoyo amigo puntual; alguna persona que al menos, les lleve al sitio que corresponda, que esté presente si han de realizar una llamada telefónica, acompañar a un centro de salud, o a la policía, etc.

El espectro de la víctima del maltrato es mucho más amplio de lo que parece, como hemos dicho anteriormente. En ocasiones, y en el componente concreto de la violencia psicológica, el maltrato permanece más oculto y es más difícil de detectar.

Las personas que aprecian a las potenciales víctimas de maltrato, deben estar atentas a la forma de maltrato psicológico puesto que cuando se ha dado el físico, el psicológico ya se habrá dado con anterioridad.

Es difícil de demostrar y es menos evidente que el físico, pero hay conductas tales como la desvalorización, la humillación, el insulto, la ofensa, el desprecio, etc., que cuándo son hechas en público ya podemos contrastar empíricamente, que se realizan de forma más continuada en privado. Estas situaciones son indicadores claros de que se puede llegar a sufrir maltrato físico. Ante este tipo de denigraciones, la mujer debe de reforzar su autoestima e ir en busca de ayuda.

Evidentemente, existen diversas formas de tratar estas problemáticas, tanto desde el enfoque de la víctima, como desde el lado del agresor, el cual esconde una situación multiproblemática que le lleva a causar el daño.

La persona a la que le maltratan a un ser querido, evidentemente querrá un castigo punitivo para el agresor, y un apoyo y soporte para la víctima. No obstante hay que tener en cuenta que el agresor debería de ser tratado para que no repita su conducta e inhiba la violencia a la que somete a su mujer, pareja, etc., del mismo modo que cumpla el castigo, pena, o aquello que determine el Estado de Derecho.

Desde el lado profesional, el aumento de la autoestima en estas mujeres hará que salgan de su casa con su terrible secreto, que lo cuenten a alguien primero, y que luego busquen las opciones más acordes consigo mismas, bien sea de forma pública acudiendo a instituciones concretas, denunciando su caso al teléfono 016 que no deja rastro; o bien de forma privada para que la orientación sea a niveles sociales, educativos, terapéuticos, emocionales, etc.

La extensión no nos deja profundizar mucho más en el tema y nos conviene reformular y hacer un resumen si nos vemos en una situación de este tipo, o si tenemos que apoyar a alguien que esté necesitado: Darle a conocer su situación real y los peligros; conocer la situación de limitación de la víctima, a causa de la complejidad de todas las situaciones vitales, así como de nuestra limitación como consejeros esporádicos; y aconsejarle apoyo de profesionales cualificados o expertos en varios campos para la mejora de las personas.

Recordar, finalmente, que este tipo de problemas tan complejos, precisa de análisis de profesionales con el objetivo de proteger a la persona maltratada, y de los hijos e hijas si los hubiera, y de otros familiares que pudieran estar implicados o que fuesen conocedores de la situación.

Ángel J. García

Graduado en Educación Social y Pedagogía.

Experto en Inteligencia Emocional y Social,  y en Diagnóstico i Desarrollo de la Alta Capacidad Intelectual.

+Info: mail: Angelog24@hotmail.com   /   Tfn: 666.403.902

Asesoría Socio Psicopedagógica para personas, Asociaciones e Instituciones: https://www.facebook.com/angelgarcia1974/?fref=nf&pnref=stor

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