¿Terminarán algún día la urbanización del Respirall? / Opinión: Agustin Pérez

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¿Terminarán ustedes algún día la urbanización del Respirall? Desde que en 1997 se adjudicaron las obras de urbanización contempladas en el Plan de Actuación Integrada del Respirall (uno de los primeros PAI de Alzira), los vecinos de esa zona han visto como cinco equipos de gobierno (de derechas, de izquierdas y también híbridos inclasificables) han sido incapaces de acabarlas.

El actual equipo de gobierno del Ayuntamiento de Alzira (el sexto que tendrá la oportunidad de resolver este desatino) parece que va por el mismo camino y no se toma en serio un problema que se merece, aunque sólo sea por el tiempo que lleva pendiente, una solución inmediata. Este desaguisado, que se inició durante el gobierno del primer Tripartito alzireño, es el resultado de una adjudicación que en su día fue, desde el punto de vista de muchos de los afectados, como mínimo negligente. Conviene recordar que el concejal que impulsó la adjudicación y defendió ese PAI pertenecía al partido UPV-Bloc Nacionalista (ahora incorporado a la coalición que detenta la alcaldía de Alzira). En su día le apoyaron los concejales del PSPV-PSOE, que por entonces formaban parte del equipo de gobierno (igual que ahora) y los concejales de UV. Entre todos acordaron que, en contra de la voluntad de los vecinos afectados, se adjudicaran las obras a una empresa manifiestamente incapaz de llevarlas a cabo con unos estándares mínimos de calidad.

La “empresa” en cuestión, se constituyó apenas un par de meses antes de que se le adjudicara la condición de Agente Urbanizador. Su capital social, comparado con el importe de las obras que debía gestionar, era ridículo. Además, su experiencia en gestión empresarial y en ejecución de obras de construcción era nula. Todo esto fue alegado en su día por los vecinos que apostaban por que las obras se ejecutaran por Gestión Directa. Sin embargo, todas las advertencias, todos los recursos y todas las protestas de los afectados cayeron en saco roto.

El equipo de gobierno se empecinó en designar a dicha “empresa” como agente urbanizador, estuvo certificando como “correctamente ejecutadas” la mayor parte de las obras realizadas y el Ayuntamiento cobró a los vecinos varios cientos de millones de pesetas por todo ello. El tiempo y los tribunales han dado reiteradamente la razón a los vecinos. Las obras están inacabadas y las partes que se realizaron carecían de la mínima calidad exigible. Además, desde hace ya muchos años, a esa manifiesta deficiencia hay que añadir la absoluta falta de mantenimiento (desde 1997 ninguno de los seis equipos de gobierno que han pasado por el Ayuntamiento de Alzira se ha molestado en hacer reparación alguna). En definitiva, el actual estado de deterioro y abandono de las “calles” del Respirall es más que notable. Hace ya más de un año que denuncié esta situación en la Asamblea Ciudadana, aporté fotografías que mostraban el pésimo estado de algunas calzadas e insté al equipo de gobierno para que resolviera, en alguna medida, el problema. Lamentablemente, en todo un año no se ha hecho NADA.

El segundo Tripartito ya ha consumido una tercera parte de su legislatura y el estado de las “calles” del Respirall es mucho peor de lo que era. Como toda respuesta, los sucesivos equipos de gobierno, incluido el actual, se han limitado a engrosar las arcas municipales con el IBIU de los más de trescientos inmuebles del Respirall. En total el equivalente a más de 8.4 millones de euros desde 1997. A esta cantidad hay que añadir las cargas urbanísticas millonarias que en su día impuso el Ayuntamiento a los vecinos y que cobró la “empresa” por unas obras de una calidad manifiestamente deficiente y, además, inacabadas.

El PAI lo impulsó el Ayuntamiento, el proyecto y las obras de urbanización las revisó el Ayuntamiento, las certificaciones las supervisó el Ayuntamiento, el control de calidad lo fiscalizó el Ayuntamiento, el cobro de las cargas urbanísticas lo autorizó el Ayuntamiento, las obras las paró el Ayuntamiento y la fianza retenida a la “empresa”, como garantía de la correcta ejecución de las obras, se la ha embolsado el Ayuntamiento. No sabemos en qué se la habrá gastado pero es evidente que no ha dedicado un solo euro a reparar las obras deficientemente ejecutadas (que es para lo que deben servir las fianzas).

Para rematar este esperpento, los concejales responsables, el alcalde y todos sus palmeros se limitan a recitar el vergonzoso argumento de: “las obras no han sido recibidas por el Ayuntamiento por lo que no tiene obligación de mantenerlas”. Visto lo visto, hay que tener muy pocas luces y mucho rostro para mantener semejante afirmación. Por cierto, puedo asegurarles que no hace más de una semana que una de esas mentes preclaras me dio esa respuesta cuando me interesé por el tema. ¡Para ponerse a llorar y no parar!

Agustín Pérez

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