Hacia una nueva política económica / Opinión: Xavier Sierra

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Xavier Sierra
Xavier Sierra

Hacia una Nueva Política Económica. Segunda Parte.

En el anterior artículo, la primera parte del actual, se explicaban dos ejemplos de políticas económicas de éxito aplicadas en paises y circunstancias diferentes, y se concluía con la propuesta de una nueva política económica para la situación actual, señalando algunas de las causas que, en mi opinión, la hacen necesaria, visto el poco éxito de las políticas económicas convencionales. Para su aplicación es necesario, como paso previo, la definición de los límites del sector público y una ordenación de mayor a menor de las causas y sus problemas asociados que generan la crisis, con cuya erradicación se estaría a las puertas de un cambio de ciclo económico que devuelva a la economía a la senda del crecimiento sostenible.

La primera de las cuestiones: los límites del sector público, pretende responder a la siguiente cuestión: ¿qué actividades económicas debe prestar el Estado y cuales no?. Para todos aquellos que deseen profundizar en este tema, pueden consultar en internet el artículo de Joseph E. Stiglitz «La economía del Sector Público». Dada la pretensión del presente artículo: divulgativa, se elude la controversia y opiniones que ha generado a lo largo de la historia el tema, para centrar la intervención del sector público en cuatro grandes áreas: sanidad, educación, infraestructuras e investigación básica; siendo el sector privado el proveedor de los demás bienes y servicios.

De otra parte, las investigaciones sociológicas denotan como grandes problemas de la sociedad el paro, el medio ambiente, la desviación espúrea de recursos del sector público por la corrupción y un nuevo modelo de organización territorial y política del Estado que frene y reconduzca el actual proceso centrífugo de importantes regiones.

El paro, no es una enfermedad del sistema: es un síntoma. El paro es debido a las siguientes causas: la ineficiencia del mercado de trabajo, la obsolescencia del modelo económico dominante (basado en la construcción, turismo, etc), la inoperancia de los procesos de formación de los trabajadores (el capital humano), la formación profesional en España es bastante desastrosa, «fabricamos» muchos licenciados y luego nos faltan soldadores y torneros, por ejemplo.

Respecto a la crisis mediambiental coincidimos en que ya es un hecho relevante que preocupa a toda la humanidad. Al propio tiempo, de gestionarse bien, puede ser una fuente de empleo y beneficios sociales. El 80 % de la energía que consumimos, la importamos (el petróleo), cuando con la insolación que tiene nuestro país, podríamos abastecer de energía a toda Europa, además somos líderes mundiales  en generación eólica y en plantas de energía termosolar. Mejorar el ciclo del agua es una gran oportunidad y, también, una gran necesidad. No olvidemos que somos deficitarios en recursos hídricos. Intereses de los lobbies del sector lo frenan.

El gran problema de la corrupción

La corrupción es otro de los grandes problemas por las graves turbulencias que produce en la gestión de los recursos públicos. A título de ejemplo, mientras los alumnos dan clases en barracones y el estado de institutos y escuelas es deplorable (dense una vuelta por el José María Parra o el Rey En Jaume de Alzira), en Ciegsa (empresa de la Generalitat Valenciana encargada de contruir escuelas) se han malversado 1.000 millones de euros, lo que daría para construir unas 200 escuelas. En reciente entrevista en Levante-EMV el historiador Josep Fontana decía que: «lo peor para la economía no es la corrupción sino las malas inversiones«. Siento discrepar al respecto, las malas inversiones son fruto de la corrupción en la inmensa mayoría de los casos. En las malas inversiones, mayormente, priman los intereses de la corrupción (para enriquecerse, seguir en el poder, etc). Veamos algunas de las malas inversiones: Terra Mítica, el Circuit de Fórmula I, el Aeropuerto de Castelló, etc. En todas ellas está la corrupción detrás.

Detrás del independentismo también está la corrupción. O bien por el Pujol de turno; o bien porque al gestionar tan mal los recursos del Estado, no se satisfacen las lícitas demandas de las regiones afectadas. Con todo también es cierto que el modelo autonómico nacido de la constitución del 78, ya no da más de si y requiere un nuevo pacto político que lo modernice y promueva una nueva convivencia.

El modelo económico dominante basado en sectores con mano de obra extensiva, ya no da más de si. La construcción no volverá a los oropeles de la burbuja inmobiliaria, más nos vale. El turísmo navega con el viento favorable de la guerra de religión entre sunies y chiitas que nos desvía turistas. La revolución tecnológica en ciernes augura que la mitad de los trabajos existentes en la actualidad habrán desaparecio en unos cuantos años.

Como se ha visto, una Nueva Política Económica es necesaria y posible.

Xavier Sierra

Economista 2016   

 

 

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