No queremos estas fallas / Opinión:Pedro Domínguez

2
197

Vaya por delante que, como buen mediterráneo, a mí también me gustan las fiestas en general y de ésta en particular algunas cosas tan positivas como que es laica y se organiza horizontalmente, con el pueblo como protagonista principal. Otra cualidad interesante es la crítica que practican, algo muy saludable si se realiza con acierto. Incluso lo de cerrar las calles, que a otros les molesta mucho, a quienes vamos en bici nos da prácticamente igual.

El problema, como en tantas otras actividades, es que se ha perdido el sentido de la mesura y se han olvidado los orígenes, lo cual las degrada y las convierte en algo molesto y tóxico, con el consentimiento cómplice e interesado de las autoridades de turno. Lo que más me disgusta de las fallas es:

  • La suciedad imperdonable que dejan falleros y concelebrantes tras cualquier paseo o disco-móvil, una suciedad que invade las calles y las deja salpicadas de plásticos, latas y otros residuos, algunos incluso orgánicos.
  • El ruido de las disco-móviles que ahora y a lo largo del año montan en cualquier cruce, con altavoces a 100 dB o más, hasta las tantas de la madrugada, inmisericordemente, como si todos tuviésemos que estar de celebración, aunque trabajemos al día siguiente; sin tener en cuenta que en algunas casas vecinas hay bebés, ancianos, enfermos o simplemente gente que necesita descansar.
  • El petardeo a deshora, a cualquier hora, los pequeños que sobresaltan un poco y los grandes que llegan incluso a asustar a personas y animales; es curioso como algunos padres se los compran a sus hijos y se van con ellos, o los envían, lejos de sus puertas respectivas, a molestar a otros.
  • El despilfarro de luces que hay alrededor de las fallas, sobre todo en el cap i casal, donde es ya de antología; además de malgastar el dinero y la energía se provoca la contaminación lumínica, que perjudica a cierta fauna e impide ver el cielo nocturno.
  • El gasto de dinero público en fiestas y el extra aquí de limpieza, iluminación, castillos, bomberos, etc. mientras hay tantas necesidades básicas por cubrir. ¿Qué pensarán de nosotros las gentes de fuera cuando reclamamos más dinero para la Comunidad Valenciana, porque estamos realmente sobreendeudados, y al llegar el 19-M nos ven quemar monumentos que cuestan millones de €?
  • Que las autoridades, sobre todo las más rancias, aprovechen la fiesta para robar protagonismo a los principales actores, a veces cayendo incluso en el ridículo, como ocurrió en el caso reciente de la ínclita Rita, que en un país normal habría tenido que dimitir por cómo iba y por el ridículo que hizo durante la crida.
  • El descontrol del alcohol y el mal ejemplo sobre los jóvenes, una combinación peligrosa sobre todo para los menores, que también los hay y muchos van a su aire hasta las tantas de la noche.
  • El riesgo de incendio que suponen las fallas más grandes, que casi tocan las paredes de los edificios donde se encajan y que a veces han provocado daños en dichas viviendas, aunque afortunadamente todavía no han habido víctimas.
  • Y la plastificación generalizada que han sufrido durante los últimos años, de manera que ahora estos monumentos de hasta 20 metros están hechos más de plástico, poliestireno sobre todo, que madera y cartón; generando así cientos de toneladas de residuos sumamente contaminantes y tóxicos, no hay mas que ver el negro penacho que se forma al quemar las fallas.

 En resumidas cuentas, es una fiesta que podría gustarnos a todos pero que se ha degradado demasiado. Lo que se hace durante las fallas: tirar petardos a cualquier hora, poner la música a 100 dB, beber en exceso y en público, ensuciar las calles todos los días y rematar la faena quemando toneladas de plástico en medio de nuestras ciudades, es hasta incluso ilegal; y si lo hiciera alguien cualquier otro dia sin duda tendría el rechazo público y sería denunciado por malhechor. Pues bien, las fallas no son las saturnales romanas ni pueden dar patente de corso para hacer durante estos días lo que durante el resto del año está prohibido y castigado.

Es posible que algún fallero entusiasta se enfade al leer esta crítica pero si lo piensa bien, en realidad aquí se defiende la fiesta, una fiesta razonable, y su propia salud, porque los falleros son precisamente quienes más respiran los tóxicos que emiten las fallas al quemarse. Por otra parte las leyes son para todos y para todos los días, si quemar plástico y molestar demasiado es ilegal el resto del año también debe serlo el 19-M.

Las fallas han de regenerarse y recuperar sus orígenes, utilizando materiales naturales, como el moderno serrín y paja de arroz o los clásicos madera y cartón, deben limitar sus dimensiones, limitar mucho más las horas de petardeo o simplemente eliminar los petardos de la fiesta, sacar fuera del casco urbano las disco-móviles o reducir su intensidad sonora, etc. etc. Y cuanto más tarde el mundo fallero y los responsables políticos en adoptar medidas para minimizar la contaminación y las molestias, más ciudadanos habrá hartos de fallas. Porque, no se engañen los falleros, ahora mismo hay muchísimos valencianos hartos de fallas, que en cuanto llegan estos días, si pueden, se van de viaje lo más lejos posible. Por eso he puesto el título del artículo en plural.

Pedro Domínguez

2 Comentarios

  1. Dius al principi de l’article que es una festa laica. Actualment es LAICA? Supose que per a tu si es perque utilitzes el temps verbal «es». Pots explicar-me que te de laïcitat Sant Josep, l’ofrena de flors a la Mare de Deu…..

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here