Con la crisis aumenta el consumo de patatas y pan y disminuye el de ternera y pescado

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Forn d’Alzira

La crisis cambia el panorama social de España, la vida cotidiana y también los hábitos alimentarios. La radiografía de lo que se come y no se come da una idea de ello. Es el menú de la crisis.

Debido al aumento del paro y a los recortes en los salarios, el año pasado fue extremadamente duro para los ciudadanos y las familias, que optaron por reducir las salidas al bar o al restaurante y comer más en casa tomando alimentos más baratos. También resulta llamativa la irrupción de los jubilados como el grupo social cuyo nivel de compra más crece al igual que su consumo per cápita, que sube casi cuatro veces más que en el total de España, según el informe sobre el consumo alimentario que elabora el Ministerio de Agricultura.

Para el conjunto de la población, cayó el consumo de ternera y subió algo el de pollo y mucho el de pavo. El pescado, más caro que la carne, rebajó su presencia en el menú diario y a cambio se incrementó el de patatas y fruta, en este caso, sobre todo la de las más baratas: melones y sandías. El pan sigue siendo un imprescindible. Se consume un 1,2% más. Y los huevos también, se vendieron un 1% más, mientras bajó la demanda de leche un 0,4%.

En cuanto al vino, las estrecheces en los bolsillos provocan que en general la demanda caiga el 3,5% pero suba el 3,6% la de vinos de mesa sin denominación de origen.

También es llamativo conocer cómo cambian los hábitos cuando vamos al restaurante. Pedimos más queso, jamón y embutidos; carnes frescas como el caballo, venado o jabalí; fritos y arroces y menos cereales, pollo, porcino, pasta y helados. Para beber, aumenta el consumo de agua del grifo y vino y desciende el de agua mineral, infusiones, café y bebidas con gas.

En total el consumo alimentario en hogares y hostelería prosigue su caída. En 2012 nos gastamos en comer 100.678 millones de euros, el 1,3% menos que en el año anterior. Pero la distribución varía en función de dónde se realiza el gasto.

El consumo en los hogares sube ligeramente debido a la crisis y alcanza los 67.634 millones de euros consolidando una tendencia que se mantiene desde el año 2009 cuando el gasto ascendió a 64.911 millones. Pero el gasto fuera de casa prosigue su desplome. En 2012 fue de 33.044 millones de euros con un descenso del 4,1% sobre el año anterior y lejos de los 37.588 millones de 2009. Los gastos por cada menú también caen para situarse en 4,84 euros, el 1,2% por debajo del nivel de 2011. En paralelo, el número de visitantes a la restauración bajó un 2,9%, hasta los 6.831 millones de personas.

Los españoles que más gastan en comer son los vascos. Mientras el gasto medio en España fue de 1.468 euros, en el País Vasco llegó a 1.730 euros. A la cola se sitúa Extremadura con 1.222 euros.

A su vez, el poderío de las marcas blancas se consolida como resultado de la crisis. Casi la mitad de la población confiesa que compra algunas, un 26% bastantes y un 22% muchas, frente a un 8,7% que no acostumbra a comprarlas.

En general, la fidelidad a las marcas es alta, ya sea esta blanca o de fabricante. El 74% compra siempre las mismas, frente a un 18% que busca la más económica dentro de unas determinadas marcas y un 8,8% que compra la más barata aunque no sea conocida. [IDNet Noticias]

@Jorcha / Yahoo

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