El PP d’Alzira fica el crit en el cel al demanar l’oposició que no es financie l’Esglèsia

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Palacios en el centro de la imagen

 

 

El PP enviará a todas las entidades sociales, juveniles, festivas, culturales y educativas  de Alzira vinculadas a la Iglesia Católica el resultado de la moción presentada ayer por todos los grupos de la oposición en que se pide expresamente que “no se financie con dinero público a una institución como la iglesia”

 

 

 

Para el Grupo Municipal del Partido Popular de Alzira, en el pleno de ayer, se produjo una  circunstancia “extraordinaria, sorprendente y lamentable”.

Una circunstancia que definimos así y que está motivada por dos aspectos. En primer lugar porque la oposición habla de búsqueda de consenso y la realidad es otra. Ya que desde el Grupo Municipal del PP de Alzira se pidió el martes, durante la comisión informativa en la que se trató dicha moción, que se separará el contenido de la misma en dos, al tratar dos temas totalmente diferentes. El primero de ellos hablaba de la conmemoración del Día del Orgullo Gay, tema que desde el PP se estaba a favor. La oposición se negó a separar en dos la moción, demostrando que  es pura demagogia  su discurso y que, finalmente, lo que buscaban era el voto en contra del Partido Popular.

En segundo lugar, porque creemos que el tema del “orgullo gay” era una excusa y, que esta moción conjunta, se ha presentado con el “fin concreto” de atacar, directamente, a la Iglesia Católica y para que “el pleno del Ayuntamiento de Alzira exigiera al gobierno de la nación que no se financie con dinero público a una institución como la Iglesia que, según ellos, se dedica a discriminar a una gran parte de la población.”

El portavoz adjunto del Grupo Municipal Popular, José Luís Palacios, ha afirmado que “lamentamos la radicalidad del discurso en el que han caído fuerzas hasta ahora más moderadas como el PSPV y Compromís. La excusa para hablar de este tema nos parece fuera de lugar, y se buscaba el ataque directo a la Iglesia Católica, ya que omiten la opinión sobre este tema de otras religiones”.

Ante este hecho, entendemos que el Partido Popular ha de tomar una iniciativa extraordinaria y, por eso, vamos a hacer sabedoras a todas las entidades de los diferentes ámbitos que estén relacionadas con la Iglesia de esta situación. Enviaremos el resultado de la moción a todas las entidades sociales, juveniles, festivas, culturales y educativas vinculadas con la Iglesia Católica, que en nuestra Ciudad no son pocas.

El portavoz adjunto del Grupo Municipal del PP de Alzira, José Luis Palacios, ha manifestado que “los firmantes de la moción parecen desconocer que tanto los Gobiernos como los Ayuntamientos somos Estado. De igual manera parecen desconocer que con ese tipo de afirmaciones ofenden e indignan a tantos miles de alzireños y alzireñas que realizan como en el caso de Cáritas una extraordinaria labor social, además de ser merecedora de la Insignia de Oro de la Ciudad de Alzira el pasado mes de diciembre.

O el de los Juniors, con una labor en la juventud envidiable, o el de las hermanitas del Hogar de Santa Teresa Jornet con una dedicación completa a la tercera edad, etc. Que nos digan los señores de la oposición, ¿a cual de las entidades relacionadas con la Iglesia de nuestra localidad quieren que deje de financiar el Estado, que también lo es el Ayuntamiento, a la Junta de Hermandades y Cofradías, a las Fiestas Patronales, a Cáritas, a Juniors…?”.

Desde el Grupo Municipal del PP “consideramos que tenemos la obligación de dar a conocer a la opinión pública alzireña y, más concretamente, a los sectores directamente relacionados, esta situación que nos parece lamentable”.

José Luis Palacios

Portavoz Adjunto Grupo Municipal PP Alzira

5 Comentarios

  1. Palacios, no mentisges, ni sigues un demagog. Que ha de veure el vosté va dir en el ple amb la proposta de l’oposició? I una altra cosa si el papa ve a Madrid que no passe com quan va vindre a València, que es van gastar els diners dels Valencians i som la comunitat amb més desocupació d’Espanya.

  2. Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios».
    Así respondía Cristo a los fariseos cuando éstos le planteaban si era lícito pagar los impuestos que Roma exigía a los judíos. Dios y el Cesar, la Iglesia y el Estado, son dos realidades que deben hallarse plenamente separadas en cualquier país libre y civilizado, pues lo contrario conlleva el privilegio para quienes profesan unas determinadas creencias y la consiguiente discriminación para el resto de ciudadanos que tienen derecho a ser tratados en estricta igualdad independientemente de su fe o convicciones.
    Cuando esta discriminación se materializa en la prohibición de expresar libremente sus ideas, en el deber de someterse para vivir su vida a una moral que no es la suya (prohibición del divorcio, de los matrimonios gays…), o en la humillante obligación de ser adoctrinados por el Estado (a través de la educación, los medios de comunicación…) en una fe que no es la suya, todos ponen el grito en el cielo. Pero cuando la discriminación consiste en el injusto reparto del dinero público, otorgando a la Iglesia por el único mérito de llamarse Iglesia ingentes cantidades de dinero, y negándose subvenciones a otras confesiones y asociaciones benéficas que, objetivamente, reunen los mismos requisitos, o incluso más, para recibirlas.
    La Iglesia, en España, es una institución protegida y privilegiada… por el Estado. Su financiación, teóricamente, se reduce a las cantidades que los fieles, a través del IRPF (0.5% del mismo que puede destinarse a la Iglesia o entidades benéficas, pudiendo elegir el contribuyente entre ambas opciones), deciden donarle.
    Pero… como mucho el 32% de los españoles aceptan marcar la famosa casilla en la declaración de la renta. Y la Iglesia quiere más. ¿Solución? El Estado le «anticipa» la diferencia entre la cantidad recibida vía IRPF y lo que los obispos dicen necesitar… a título de préstamo sin intereses.
    Se supone que al año siguiente se producirá un masivo cambio de criterio en las preferencias de los contribuyentes… y darán tanto dinero a la Iglesia que ésta logrará cubrir sus necesidades y pagar al Estado lo que debe. Obviamente, esto nunca sucede, y al año siguiente el Estado debe repetir el enorme desembolso del precedente encomendándose a todos los santos para que éstos «conmuevan» la conciencia de la gente (y les cierren los ojos para que no vean la opulencia con que viven los jerarcas de la Iglesia) y los españoles marquemos la casillita todos a una. Con el paso de los años, lógicamente, la deuda de la Iglesia para con el Estado, QUE SOMOS TODOS, termina por volverse atroz…pero no pasa nada.
    Se le condona…y listo (¿Y por qué no se hace lo mismo con la deuda externa de los países del Tercer Mundo, que, a diferencia de nuestro orondo obispo, se están muriendo literalmente de hambre?). El PP, en 1999, perdonó a Rouco y cia su obscena deuda de años y años para con los españoles…como el dinero no era suyo…si hubieran tenido que pagarla con sus chalets de lujo en las mejores urbanizaciones, otro gallo hubiera cantado.
    Hay quienes intentan justificar esta vergonzosa situación (inédita en la mayoría de países europeos, donde la Iglesia es exclusivamente financiada por sus fieles, como debe ser) en la libertad religiosa.
    La libertad religiosa, que por cierto no es sólo para la Iglesia sino para el resto de confesiones, no implica que todos, laicos, musulmanes, judíos y budistas, tengan que pagar los enormes gastos de la Iglesia…NI DE NINGUNA OTRA CONFESIÓN.
    En nombre de la libertad religiosa, nadie puede ser discriminado por su fe ni se le puede impedir su libre ejercicio…pero eso no quiere decir que, si consideran que para que Dios esté contento, los obispos deben comer caviar todos los días, los demás tengamos que pagárselo.
    Otra cosa es que se diga que necesitan subvenciones para el legítimo fin de transmitir su mensaje…pero entonces estas subvenciones deben extenderse a cualquier otro grupo político y religioso que respete los DDHH y, desde luego, ser mucho más limitadas que las millonadas que hoy les da el Estado, entre otras cosas porque, aparte de que los recursos que tal fin necesita son pequeños, no habría dinero para todos. En este país hay necesidades mil veces más acuciantes que mantener los lujos de las ostentosas parroquias del centro de las ciudades…en este país casi nueve millones de personas viven en la pobreza.
    Hay quien dice que la Iglesia dedica parte de su dinero a ayudar a los pobres. Muy bien… pero entonces que se les dé dinero EXCLUSIVAMENTE PARA CADA PROYECTO SOCIAL, SIN QUE PUEDAN DESTINAR NI UN CÉNTIMO A FINES DISTINTOS.
    Por cada proyecto aceptable que presenten, una subvención…eso sí, en libre concurso con el resto de ONG y sin ningún privilegio respecto a ellas (la subvención debe ir para quien presente mejor proyecto, sea o no católico).

    Dejando claro que libertad religiosa no equivale a mantenimiento por el Estado de los distintos cultos (es como si yo digo que, en virtud de la libertad de empresa, el Estado me regale una siderúrgica), cosa en la que los propios obispos están de acuerdo cuando se les habla de compartir sus privilegios económicos con otras confesiones, resulta obvio que el actual régimen económico de la Iglesia supone un robo intolerable de dinero público (la prueba es que ni el propio PP ha tenido narices para institucionalizar a través de una ley la financiación práctica que la Iglesia recibe por el gobierno, y ha preferido seguir pasándoles millones de tapadillo), además de una discriminación intolerable para el resto de confesiones.
    La solución…ACABAR CON LOS PRIVILEGIOS DE LA IGLESIA. Que cada iniciativa, cada acción, cada proyecto (cultural, social…) que ésta promueva, sea tratado por la administración de forma aislada, de acuerdo con su interés y posibilidades de beneficio efectivo para la ciudadanía…y en pie de igualdad con los demás proyectos presentados ajenos a esa institución.
    Que cada céntimo que se le dé sea fruto de que ha logrado ofrecer un servicio concreto que ninguna otra entidad ha logrado igualar. Pero basta ya de regalarles millones por el color de su sotana…entre otras cosas porque esa dependencia económica termina llevando a la sumisión de la Iglesia al Estado.
    Y esto lo digo como cristiano…pero es que, aparte de que considero que nadie debe ser discriminado (o privilegiado) por sus creencias, me parece indignante y radicalmente anticristiano el despilfarro que conllevan los lujos de los jerarcas eclesiásticos y las riquezas que acumula la Iglesia en sus grandes templos mientras los hijos de Dios no tienen para comer.
    El dinero de todos no puede emplearse en tan indignos fines…y sobre todo, quienes poseen tantos bienes, no tienen derecho a pedir dinero a los demás.
    Que los vendan y repartan el dinero entre quienes lo necesitan…entonces, cuando realmente no tengan recursos, hablaremos.
    Y seguro que no hará falta financiación estatal…pues los fieles, al ver su renovada honradez, se volcarán en la financiación de la Iglesia, cosa que hoy no pasa por el asco que muchos sentimos ante la hipocresía de Rouco y sus acólitos.
    Sr. Palacios usted ha cometido un grave error al querer aprovechar de forma ruin la más puro estilo fascista un método que no es de este siglo.
    Si usted como portavoz del PP, va a seguir haciendo estas barbaridades, perjudicara al partido y también perjudicara a los creyentes entre los que me encuentro.
    Desde mi convencimiento como cristiano, creo que la iglesia debe financiarse con sus recursos. Debe terminar el derroche que pagamos todos.

    • un rrollo para decir lo crees tu pero hay mucha gente cree otra cosa por que son catolicos practicantes . tu no seras muy catolico

  3. Un estudio calcula que la Iglesia le cuesta al Estado más de 7.000 millones de euros
    El Sr. Palacios, debería saber antes de vociferar y lanzar acusaciones de am gusto que un estudio sobre el laicismo y las religiones en España denuncia la «total falta de transparencia» de las administraciones públicas sobre las cifras de financiación de las confesiones religiosas y, en especial, la Iglesia católica, que recibe «entre 7.000 y 10.000 millones de euros» anuales.
    Palacios debe leerse el «Anuario de la laicidad en España 2011», que detalla las relaciones Iglesia-Estado y la implantación y evolución de las distintas «opciones de conciencia» religiosas o no religiosas en España.
    En este estudio podrá comprobar y analizar la transparencia en las relaciones del Estado con las confesiones religiosas, observar «cómo la pluralidad de opciones de conciencia sufre en el espacio público y observar la tendencia social a lo largo de los años»,
    Sr. Palacios usted debe saber que la falta de transparencia de unas «cuentas claras» con la Iglesia católica es una de las principales conclusiones del informe, que destaca que no es pública la cantidad de dinero que recibe la Iglesia a través del IRPF, ni lo que le cuestan al Estado los curas castrenses o los profesores de religión.
    Tampoco «está agrupada ni es suficientemente pública» la cantidad de dinero que recibe el «entramado de instituciones católicas» en el sector educativo o sanitario, como tampoco se sabe qué le cuesta al Estado el mantenimiento del patrimonio cultural de la Iglesia.
    Las aportaciones públicas para la celebración de actos culturales y litúrgicos, o para el funcionamiento de organizaciones asistenciales o de cooperación internacional, tampoco están detalladas públicamente.
    «Todo ello resulta en un cálculo de unos 7.000 a 10.000 millones de euros anuales que la Iglesia utiliza para incrementar su influencia social de futuro e imponer su moral privada a la ética pública».
    Además, que estos cálculos no incluyen «las exenciones de impuestos de los que gozan la Iglesia y sus donantes», ni los costes públicos de la celebración de grandes actos como la visita del Papa o la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud prevista para este verano.
    Sobre la visita del Papa «Habría que diferenciar si el papa viene como jefe de Estado o como líder religioso, si es esta opción, que se lo pague él», quien entiende que la separación Iglesia-Estado supone que una autoridad civil pueda asistir a la inauguración de un templo, pero no asistir a un acto religioso en representación del Estado.
    Sr, Palacios, usted por sus lazos familiares debería saber más de estas cosas y ser más cauto en sus bravuconadas políticas.
    Mire usted, ene estos momentos de crisis la iglesia también debería apretarse el cinturón y renunciar a una parte importante delo miles de millones que recibe del estado y que ese dinero de todos los españoles.
    Sr. Palacios recuerde que la laicidad del Estado «debe suponer la absoluta indiferencia del Estado y de la Administración de cualquier opción de conciencia de los ciudadanos». Por lo tanto es necesario que la iglesia no este subvencionado de los impuestos de los españoles ese dinero debería ir destinado a crear empelo.

  4. Ja està bé d’imposicions de creences religioses, cadascú que crega en allò que vulga però que s’ho pague de la seu butxaca no de la de tots.

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